sábado, febrero 11, 2006

1) las previsiones meteorológicas: viernes y sábado de lluvias. Resulta que ha hecho un sol primaveral.
Todo ésto va minando mi confianza, sobre todo desde que los mapas del tiempo en la tele ya no tienen isobaras, altas y bajas presiones, frentes fríos.

2) las mejores películas que he visto, en los últimos tiempos, son El regreso de la pantera rosa (1975) y La pantera rosa ataca de nuevo (1976) de Blake Edwards: de hecho, las he visto seguidas, en una tarde de absurdo subido, en que me reí tanto que casi me ahogo. Tenía recuerdos fragmentarios de haberlas visto en la tele de mi niñez (cuando en la tele ponían pelis y tal) y, por una vez, el recuerdo no ha sido traicionado: siguen siendo tronchantes, sobre todo la segunda, que es mi favorita. El jefe Dreyfus haciendo de supervillano es insuperable.
Recomendadas especialmente para esas tardes de lluvia (tan escasas como las buenas comedias últimamente)

3) cuando acabas de ver una serie, o de leer un libro que te tenía absorbido, la sensación que te queda es triste, una leve desolación, como si hubiesen dejado de fabricar tu helado favorito.
Nada invencible, al fin, sobre todo si es una serie de Joss Whedon, porque puedes verlas varias veces, y siempre ves algo nuevo: y puedes discutir los detalles más insignificantes con otros adictos (y recrearte malsanamente en ello).

4) De Hayao Miyazaki sólo conocía sus dos últimas películas, que me gustaron mucho, y su trabajo en series clásicas de tv. Ahora estoy viendo más obras suyas y descubriendo alguna más de las muchas maravillas que ignoro: son películas hermosas, con un cuidado de los fondos (los paisajes, los edificios, las nubes, los trenes) especial.

5) Este último punto sólo atañe al atractivo de los números primos: cinco, por ejemplo, es un número primo.

lunes, febrero 06, 2006

Viajando

1) las catedrales (e iglesias) de este bonito país tienen siempre unos cuantos retablos horrendos, capillas feas, esculturas roídas y otros muchos añadidos de dudosa calidad, pertinencia o buen gusto. Todo ello compensa la inmensa belleza de los edificios, la grandiosidad de sus proporciones y otras virtudes. Desconozco la moraleja de este asunto (si es que la hay).

2) las tiendas de recuerdos sí que desafían el paso del tiempo

3) es inútil evitar la trillada senda del turista: cualquier visitante de un monumento famoso sigue el mismo rito, da igual las razones que le hayan llevado hasta allí

4) el abandono, los desconchones y los agujeros en las aceras no son pintorescos

5) puede que viajar sea un placer (o una compulsión moderna), pero lo que es un verdadero placer es volver a casa

viernes, enero 27, 2006

Noticias frescas.- Se vende hielo!!

1) Como todos los inviernos, es noticia el frío que hace, la nieve que cae, y muy pronto lo serán los problemas de tráfico que ocasiona este clima tan... ¿cómo llamarlo si no es invernal?. Me recuerda esas noticias, cada vez más frecuentes, de excursionistas rescatados que ni siquiera llevaban una botella de agua, ni un jersey.
Aún hay quien se sorprende de que el clima no se maneje con un mando a distancia.

2) La Sierra de Cantabria no es la misma cosa que sierra cántabra.

3) Los anuncios para promocionar el turismo que viene a llenar las arcas de (algunas personas de) este país: Smile, you're in Spain.
Yo estoy cada día en Spain, y no lo encuentro gracioso. Igual debería estar partiéndome de risa cada día de mi vida.

4) La lluvia hace creer a la gente que ya no hay sequía. Los escaparates hacen creer a la gente que hay dinero que gastar. Los anuncios de préstamos (con usura) hacen creer a la gente.

5) Ver la tele es algo por lo que nos deberían pagar. No al revés.

viernes, enero 20, 2006

Los CINCO primeros libros que pienso leerme este año:

1) La taza de oro, de John Steinbeck (2,95 con el periódico)
2) Un giro decisivo, de Andrea Camilleri
3) El miedo de Montalbano, ídem
4) El peor remedio, de Donna Leon
5) Los crímenes de Oxford, de Guillermo Martínez

De momento llevo mediado el primero. No me está acabando de enganchar, pero es que Steinbeck no ha sido nunca de mi gusto: brillante adjetivación, imágenes hermosas, pero poca sustancia en la trama. Henry Morgan, el famoso pirata y protagonista de la novela, parece tan profundo como un charco y la historia no tiene pizca de emoción.
Este es uno de esos autores en los que otros lectores encuentran algo que yo no percibo: quizás es que no sé ver más allá.

Próximamente, hincaré el diente en unas cuantas novelitas detectivescas, de variado tono, que es lo que me gusta (sobre todo Camilleri, que es un genio del humor, de la trama, del ambiente, de los personajes, del Todo).

viernes, enero 13, 2006

Bien empezamos.
Vuelvo de las vacaciones y encuentro la conexión a internet ruinosa y extraña. La mejor explicación es que mi navegador está destartalado. Por una vez, la culpa de todo no la tiene la empresa suministradora.
Varios días de lucha, con mi torpeza a cuestas, y consigo ver la luz al final del túnel: mil trescientos mensajes de correo me esperaban.
Sería un buen propósito de año nuevo no depender tanto de la maldita computadora. Sospecho que los remiendos no la mantendrán mucho tiempo en marcha.
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Mejorando por momentos, veo que Carmen me engancha a una cadena, que es como si me pusiera un collar de flores de bienvenida.
Pero, en vez de hacer una selección de lo mejor del año, que es mucho abarcar, voy a recomendar:

los CINCO últimos libros que he leído:

1) Heike Monogatari
2) Los romanos, Balsdon (ed.)
3) Vida de los doce césares, Suetonio
4) Sátiras y aforismos, Jonathan Swift
5) Diccionario ilustrado de los monstruos, Massimo Izzi (ed. Olañeta)
(es un poco trampa, porque éste es de los que se hojea y curiosea, se picotea en vez de leerlo)

El testigo se lo pasaré (informalmente) a Cisne Negro, Ideas Brillantes, Apostillas y Moonfleet, para que recomienden lo que les plazca del año (ya) pasado. El quinto lugar lo dejo vacante, que lo ocupe cualquier voluntario que aparezca...

(El origen de estos últimos eslabones de la cadena en Almendron)

martes, diciembre 20, 2005

Antes de irme de vacaciones, dejo aquí un
Decálogo de un año que se acaba:

1) no se nos imponen obligaciones, se las crea uno mismo
2) mi tiempo es mío y yo decido a qué lo dedico, cómo lo pierdo
3) la normalidad es infrecuente: respétala
4) el trabajo es lo que me permite cubrir mis gastos diarios: no le dedicaré más energía ni pensamiento del que me están pagando.
5) no hablar de política: igual que no gasto una hora en peinarme y maquillarme porque tengo mejores cosas que hacer (ver punto 2)
6) tratar a todo el mundo con ecuanimidad, ser amable
7) huir de los aburridos (roban tu tiempo) y de los tontos (no descansan jamás)
8) mi dinero es mío y yo decido a qué lo dedico, cómo lo pierdo
9) no justificarse
10) casi seguro que te arrepentirás de acudir a una reunión/comida de compromiso (y añorarás tu cálido sofá, una novela, tener los pies en alto), pero nunca te arrepentirás de no haber ido.

Felices fiestas, Feliz Solsticio y Cambio de Año.

domingo, diciembre 18, 2005

Algunas series que estoy siguiendo:

1) C.S.I. (en sus variadas sucursales). Prefiero, con diferencia C.S.I. Las Vegas, que tiene protagonistas más definidos e interesantes, y un tono de objetividad científica a lo Sherlock que me gusta.
La serie de Miami lleva demasiada moralina, y la de Nueva York tiene un tono fascista, a cargo del personaje de Gary Sinise, que asusta. Pero el planteamiento sigue siendo entretenido y las ciudades tienen cada una su propia personalidad, que sale retratada para bien y para mal.

2) Sin rastro. Otra serie de indagaciones policiales, que estaba muy bien cuando sólo trataba de ésto, y no se metía a contar las vidas privadas de los investigadores salvo para darles un "lado humano". Creo que últimamente ha pasado a ser una serie sobre los problemas mentales que acarrea el divorcio a las personas con trabajos estresantes y traumas previos familiares. Y éso no es lo que prometían.

3) Crossing Jordan. A estas alturas está claro que me gustan las series de tema detectivesco, whodunit. La protagonista es una forense, sus compañeros de trabajo, su jefe, y su familia (reducida a un padre ex-policía que tiene un bar). Me recuerda a otra serie que me gusta, Monk, porque las tramas son ligeras pero suficientemente ingeniosas para mantener el interés. Es una serie de puro entretenimiento, sin más.

4) Las Vegas. No es una serie exactamente policíaca, aunque está hecha desde el punto de vista de los responsables de seguridad de un casino: hay argumentos detectivescos, con robos, estafas y tal, pero también hay simples anécdotas, enredos más o menos humorísticos. De momento me parece una serie con mucha variedad y tiene el interés de ver la fauna que se puede reunir en un lugar donde manda la exhibición del dinero y la diversión a toda costa. James Caan es un monstruo, por otra parte: vale la pena verlo en acción, metiendo miedo. Ya lo decía Crisei, Sonny redivivo.

5) Roma. Aunque haya quién la acuse de abusar de escenas de sexo y violencia, no me lo parece (cuando se elige seguirle el guión a la Historia, hay que asumirlo). Está muy bien el haber introducido una trama con personajes del pueblo, gente más corriente, para que no todo sea alta política y veamos las cosas desde un punto de vista más plebeyo. Supongo que lo que resulta chocante es ver la vida romana, tan parecida a la nuestra, y tan diferente, con su clasismo feroz, sus esclavos, sus valores y religión: es lo más interesante de la serie.

lunes, diciembre 12, 2005

1) Añadido a la Bodega: unos fragmentos de un librito que se titula El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida, de Philippe Delerm. Este libro me lo recomendó mi amiga S. hace tiempo y no hice caso en el momento (mal hecho). Pero se me debió quedar posado en el inconsciente, porque cuando lo leí, inmediatamente me acordé de ella: quizás también por los jerséis de otoño tan estupendos que gasta, y por el bibliobús, claro. Así que va con dedicatoria especial.

2) Además, también para leer, La camisa mágica, un cuento popular ruso, desde Las historias. Los cuentos populares tienen la adecuada dosis de truculencia, castigos desproporcionados y monstruos, como para satisfacer nuestras ansias de maravillas.

3) He ido a ver Harry Potter y el Cáliz de Fuego, y me ha parecido bien. Pero tiene un problema: no creo que sea comprensible del todo si no se ha seguido la serie (demasiadas cosas se dan por sabidas). Así que parece que esta película va dirigida a su público, a la clientela que ya conoce el producto y está enganchada.
Por lo demás, buenos efectos, suficiente intriga, adecuada dosis de amenazas mortales (aunque no demasiado) y todo lo que esperábamos. Por alguna razón, no siento demasiado entusiasmo, quizás porque se ha agotado la sorpresa (ya damos por sentado lo espectacular). En mi opinión, le falta oscuridad, terror, la inminencia de la muerte, la amenaza física, la soledad, que debería haber transmitido: sí, ya sé que tampoco es John Ford, pero un poquito más de densidad y de conflicto no vienen mal en una película tan larga.
Aunque me haya salido el lado gruñón, sigue siendo una película entretenida, y me ha gustado.

jueves, diciembre 08, 2005

Una convocatoria para que cada cual cuente qué diez películas cambiaron su vida. Yo no sé si tanto como cambiarme la vida, pero sí que me produjeron impacto, o impresión, o algún vuelco:

1) El Padrino (1972) y El Padrino II (1974): para mí, forman una unidad, una película de dimensiones de tragedia griega, una de esas historias que no se ven impunemente, que cambian la forma de ver el cine.

2) El hombre que mató a Liberty Valance (1962), una de las muchas películas de John Ford por las que siento devoción absoluta. No puede dejar indiferente ese final en que se muestra quién es el verdadero héroe, un héroe renuente, como en tantas películas de John Ford.

3) La princesa prometida (1987), un hito generacional, sin más. La película de la que más frases he soltado en público.

4) Ser o no ser (1942). La comedia más ingeniosa, entretenida e inteligente que yo haya visto. Admiro cada línea de diálogo.

5) Indiana Jones y el Templo Maldito (1984). La evidencia de que el cine podía ser otra cosa, éso que estábamos esperando: la aventura de vuelta a la pantalla grande.

6) Espartaco (1960). Ya sé que es buena, buenísima, pero yo la recuerdo porque contiene algunas de las escenas de amor más logradas y menos almibaradas que yo recuerde.

7) Robin Hood (1938).
8) El Capitán Blood (1935). Dos películas que parece que ví antes que ninguna otra, así de hundidas en mi memoria están.

9) El ángel exterminador (1962). Impresionantemente surreal. Buñuel no se parece a nada.

10) Master and Commander (2003). Me encanta esta película, sin más.

(Quedan en el tintero: Ninotchka, Días sin huella, Centauros del desierto, El hombre tranquilo, Historias de Filadelfia, Luna Nueva, Siete Mujeres, Calabuch, Milagro en Milán, El cebo, Zatoichi, Sospechosos Habituales...y tantas otras. Es lo malo de las listas, que hay que dejar demasiados nombres fuera)

martes, diciembre 06, 2005

Hoy se cumplen tres años desde la primera anotación en esta bitácora. El enlace que entonces recogí aún funciona, lo que casi me sorprende.
No me sorprende tanto que haya resistido varios años de navegación, con algunos remozados, limpiezas de casco, y averías, porque enseguida se le encuentra el gusto al manejo del timón.

Para celebrar la ocasión, se ha fregado la cubierta (nueva ubicación de los enlaces) y se ha estibado bien la bodega: Esperamos seguir enriqueciéndola con finas viandas.

(Para cualquier cuestión sobre los enlaces, sírvanse comentar y/o escribir, según sea su gusto)

domingo, noviembre 27, 2005

He visto (en el suplemento Babelia del diario El País) que han publicado en español un par de novelas clásicas de la literatura japonesa: Una trata de amoríos en medio de la vida de la corte, la otra es una epopeya, una lucha entre clanes de samuráis.

Por desgracia, el precio al que se venden me impide hacerme con ambas (siendo realista, con ninguna), pero, de momento, he anotado al Heike Monogatari en el primerísimo lugar de mi (improbable) Lista de los Deseos. Y es que, según he leído toda esa promesa de batallas épicas, combates, intrigas y tragedia, me he dicho que tengo que tener ese libro.

Todo lo que he leído de la literatura japonesa clásica, desde antiguos haikus a cuentos de fantasmas, o la historia de Los cuarenta y siete ronin, y el último creo que fue El libro de la almohada, me ha atrapado, sobre todo por ese sentido de la fugacidad, del momento perfecto y perecedero, que tan bien saben describir.
Algunos relatos tienen esa serena melancolía, a veces más elegante, a veces más filosófica o trascendente, un sentimiento que, personalmente, me ha recordado a un poema de Quevedo, Miré los muros, o a los bodegones de Zurbarán. Una curiosa impresión, nada más.
Intentaré seguir encontrándole nuevos encantos a esta literatura.

jueves, noviembre 24, 2005

La escritura, cuando manejada adecuadamente (como pueden ustedes estar seguros de que creo que lo está la mía), no es más que un nombre diferente que se le da a la conversación. Y al igual que nadie que se sabe en buena compañía se atrevería a hablar sin parar y a decirlo todo él, ---así ningún autor que comprenda bien cuáles son los límites del decoro y de la buena educación presumiría de pensarlo todo él. La mayor y más sincera muestra de respeto que se le pueda dar al entendimiento del lector consiste en repartir amigablemente con él esta tarea y en dejarle imaginar algo a su vez: tanto, casi, como el propio autor.
Por mi parte, estoy continuamente haciéndole cumplidos de esta índole y hago todo lo que está en mi mano para mantener su imaginación tan ocupada como lo está la mía.


Tristram Shandy, Laurence Sterne. Cap. Once, Vol. II

domingo, noviembre 20, 2005

Disponible para descargarse en mp3 el programa de radio sobre cine que (muy personalmente) más me gusta: Lo Que Yo Te Diga. En este momento, hay que conformarse con la emisión del sábado pasado.
Me parece una gran noticia, porque este programa tiene un horario difícil (en la madrugada del sábado) y siempre está bien facilitarnos el acceso a los seguidores.
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Visto en Luiyo este test, observo que la adicción a la incompleta serie de tv Firefly se extiende (yo no he podido ver la película-continuación, Serenity, cosas de la limitada oferta cinematográfica de estos lugares)
Y encima, me ha salido el personaje de la muchacha chiflada


Which Firefly character are you?
brought to you by Quizilla

Otro cuestionario (mismo tema):

Which Firefly character are you?
brought to you by Quizilla

martes, noviembre 15, 2005

Por Dios, ¿cómo se llamaba aquel hombre?--Escribo con tanto apresuramiento que no tengo tiempo para hacer memoria ni para buscarlo:--¿Quién fue el primero en observar 'que nuestro aire y nuestro clima eran muy inconstantes'? Quienquiera que fuese, hizo una observación muy aguda y muy cierta.--Pero el corolario que se sacó de ella, a saber: 'que es esto lo que nos ha provisto una variedad tan enorme de caracteres singulares y caprichosos', --esto no fue suyo;--esto lo descubrió otro hombre por lo menos siglo y medio más tarde. Y luego:--que ese abundantísimo almacén de materiales originales es la causa verdadera y natural de que nuestras Comedias sean mucho mejores que las francesas o que cualesquiera otras de las que o bien ya se han escrito o bien pueden escribirse en el futuro en el Continente,---ese descubrimiento no llegó a hacerse enteramente hasta mediados del reinado del rey William,--cuando el gran Dreyden, en uno de sus largos prefacios (si no me equivoco), dio felizmente con ello. Cierto que a finales del reinado de la reina Anne el gran Addison se puso a patrocinar la idea y se la explicó al mundo con más detalle en uno o dos de sus Spectators;--pero el descubrimiento no fue suyo.--Y finalmente, en cuarto y último lugar, la observación de que esta extraña irregularidad de nuestros caracteres---en cierto modo nos ofrece una compensación al proporcionarnos con ello algo con lo que divertirnos cuando el tiempo no nos permite salir a la calle,--es mía;--y se me ha ocurrido hoy mismo, 26 de marzo de 1759, día lluvioso, entre las nueve y las diez de la mañana.

Tristram Shandy, Laurence Sterne. Cap. Veintiuno, Vol. I.

domingo, noviembre 06, 2005

Wallace y Gromit son dos personajes por los que siento una particular debilidad, desde que hace ya años (muchos ya, por desgracia: me hago mayor) ví por primera vez una de sus historias de media horita. Quizás todo se deba a que me crié viendo animaciones fotograma a fotograma, producciones venidas de la Europa del Este, que acababan con un cartelito que ponía Kónieck. Igual por éso me embelesan los detalles con los que cada decorado está hecho (no falta ni una bolsita de té, ni un botón), la gracia de una ambientación puramente inglesa y puramente surreal (donde los perros conducen furgonetas y tejen jerséis, o se sacan un monedero de abuelita de vete tú a saber dónde).

En fin, la nueva película de Wallace y Gromit es un largo, que se titula "La maldición de las verduras" (no se parece mucho al título en inglés, ejem), y tiene un argumento rocambolesco y divertidísimo. Los protagonistas, como siempre, son un inventor y su perro (su ayudante y amigo, además del que lleva el cerebro de los dos), que tienen una empresa de seguridad que protege los huertos del vecindario de plagas, concretamente, de conejos devoradores de verduras, capturándolos y encerrándolos. Todo ello es de vital importancia para el pueblo, ya que se acerca el famoso Concurso de Verduras Gigantes, en el que todos tienen puestas sus esperanzas: hasta el propio Gromit cultiva con amor un calabacín desproporcionado, protegido por alarmas y cerraduras. Hasta que un gigantesco conejo empieza a hacer estragos en los huertos...

No es una película específicamente para niños, y tiene suficiente acción para mantener entretenido a cualquiera, además de un sentido del humor muy visual, chistes cinematográficos incluídos. Así que la recomiendo para todo el mundo (con entusiasmo, como es mi costumbre)