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martes, abril 29, 2014

"Caxton no era un gran tipógrafo. Esa fue una de las principales razones por las que apreciaba a Wynkyn de Worde, el joven que le sucedería al frente de su imprenta londinense. De Worde fue el primer impresor d Fleet Street, donde se instaló alrededor de 1500. Allí comenzó a incorporar una amplia gama de fuentes europeas a sus publicaciones, que no tardaron en conocer la fama. De Worde aprovechó la creciente demanda de ediciones más baratas; así, vendió textos de gramática a las escuelas, a la vez que imprimía novelas, poesía, música y libros infantiles ilustrados para su puesto de libros aledaño a la catedral de San Pablo. Llegado el siglo XVI, sus innovaciones eran imitadas en toda Europa. Sólo habían pasado cincuenta años desde Gutemberg y la revolución del tipo móvil hacía las delicias del común lector y provocaba el recelo de la Iglesia"
SIMON GARFIELD, Es mi tipo. Un libro sobre fuentes tipográficas. Cap. 5, Las manos de los hombres iletrados

(Recordando al protagonista de la novela de Terry Pratchett, La verdad. Wynkyn de Worde. Este detalle me ha hecho muchísima gracia)

viernes, octubre 30, 2009

1) Ayer intentaron robar la maquinita de bolas, de ésas que sacan chicles y juguetes de plástico, que hay delante de la panadería del barrio. Lo más sorprendente es que se la llevaban con una carretilla. En plena tarde, con la calle llena de gente. Tampoco es que llegaran muy lejos, pero me sorprende la voluntad de irse a robar con carretilla.

2) La basura se recoge según; según el ayuntamiento pague o no, y cuánto pague, de la inmensa deuda que mantiene. Y así con todo.

3) Cortan la luz, de pronto. Y luego ves a los del servicio de aguas hurgando; yo, la verdad, ya no quiero saber qué pasa.
Por lo menos no eran los del gas, que siempre mete más miedo.

Como diría Liniers, "gente que anda por ahí"

miércoles, diciembre 31, 2008

Los 'Grandes Proyectos' para el próximo año se reducen a uno solo:
Leer 50 libros por año: Es curioso que ahora tenga que hacerme este propósito cuando antes me hubieran parecido pocos, pero los cambios de horarios, de rutinas, hacen que te olvides de cosas que solías hacer y que te gustaba hacer; así que es bueno recordarse a una misma que sigue siendo una Lectora, y que va siendo hora de volver a ser Lectora En Activo.
Siguiendo el ejemplo de P. Jorge, de Otis B. Driftwood, y de Cisne Negro, mi proyecto se ve más apetecible.
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Finalmente:
Que las musas nos inspiren, que la inteligencia nos dé el nombre exacto de las cosas. Y sobre todo, que el tiempo se vuelva dócil y amable cuando pase por nosotros.

viernes, diciembre 05, 2008

1) "Vidas sesgadas"
Tres veces lo dijeron en la radio, que ya son veces, porque si lo hubiera escuchado sólo una le hubiera echado la culpa a mi oído, algo tocado por culpa del resfriado. Así que debe tratarse de unas vidas así como oblicuas, un poco torcidas. El caso es que hablaban de una catástrofe y de las vidas perdidas en ella.

2) "Cobrar por dejarse perder"
Si dejarse perder fuese lo contrario de dejarse ganar, como la lógica nos dice, los jugadores de fútbol que dicen que cobraron por tal cosa, no sé ni porqué cobraron, ni si valió la pena. Antiguamente, dejarse perder tenía otro significado, pero no sé si los deportistas son unos perdidos o sólo es que yo todo lo entiendo mal.
Las palabras de la tribu comenta sobre el asunto también.

3) "Quantium of Solance" en vez de Quantum of Solace
Dos erratas en el título de una sola película, casi un récord. Ni todas las palabras latinas acaban en -ium, ni el mínimo consuelo del título en inglés gana nada con una 'n' de más. Quizás alguien creyó que Solance era el nombre de la bella partenaire de Mr. Bond, aunque creo que no existe tal nombre. He visto que en un montón de sitios han cambiado el título de la película a placer, así que no sé si dejándolo en su versión original estuvieron acertados.

lunes, agosto 25, 2008

En principio, le eché la culpa al sopor estival, pero no, había leído bien el titular de esta noticia en El País de hoy: "Interior afirma que 1172 policías se dedican a la violencia machista".
A lo que se dedican, de verdad, dichos policías es a luchar contra la violencia, y no a practicarla (ésto se comprende una vez leído el artículo, claro); pero no ha faltado el momento de reflexión sobre lo mal que estamos si las fuerzas del orden se dedican a tales cosas. Falta alguna otra noticia sobre cuántos policías se dedican al tráfico de drogas, o cosa por el estilo, a ver qué impresión causa el titular, por engañoso que sea. Y lo que defiendo es la gramática, la ortografía y la claridad, gracias, no se confundan.

domingo, junio 29, 2008

1) En Sevilla, la calle Zaragoza tiene dos puntos de gran interés para mí: la librería de cómics, y parafernalia relacionada, Nostromo, y la heladería La Fiorentina, donde despachan con amabilidad mi helado favorito del mundo (en este momento al menos, porque el mundo es muy grande e ignoto), de limón con hierbabuena.

2) Hay lugares en el Algarve que, al contemplarlos, me viene a la cabeza la idea de que hay personas que pagarían (y, de hecho, pagan) por estar ahí mismo, donde estoy ahora. Y es un pensamiento poco elevado, pero no me alcanza el orgullo de los privilegiados tan a menudo, oigan.

3) Hay pocos placeres como estar de vacaciones un día laborable, porque todo lo agradable que estamos haciendo se multiplica, porque el cuerpo sabe todo lo que No está haciendo: el cuerpo sabe que no ha madrugado, que no ha estado horas bajo las luces fluorescentes de las oficinas, que no ha estado tensando la espalda y las cervicales, los codos y los hombros, y callándose la boca, para ganarse el panecillo de cada día. El cuerpo lo sabe, y se esponja, y lo agradece. Y yo que, incidentalmente, participo de las bondades de estar viva dentro de este cuerpecito, me alegro mucho.

miércoles, junio 11, 2008

Confieso que me encantan las papelerías, y toda la parafernalia de escritorio, así que suelo tener un surtido de cuadernos variado. Pero la libreta clave, la esencial, debe ser de un tipo especial. Manejable, flexible, tamaño mediano, que quepa en bolsas y carteras, versátil, resistente. Qué difícil todo ésto, cuántos intentos fallidos cada vez que toca reponer la libretita (las viejas nunca se tiran, ni hablar; se guardan religiosamente)

Y luego están las cosas que se anotan:

1) libros, muchos libros, cómics también; a veces con sus autores y editoriales, otras veces fragmentos del título porque se ignora lo demás y se espera poder reconstruirlo.

2) canciones, oídas en un anuncio, en una radio, en un trozo de película visto al azar; canciones que probablemente no son las que yo creo, pero me proporcionarán mayor alegría aún cuando consiga encontrarlas.

3) frases, consignas, sentencias, en un cartel, en un libro, pintadas en una pared

4) recetas de cocina, la dirección de una librería o un hotel, listas para el equipaje, boletines oficiales, el precio de una camisa

5) búsquedas que me encargan amigos y conocidos que no tienen internet, desde vuelos baratos a libros sobre hadas

lunes, mayo 26, 2008

Opciones:

1ª opción: Releer.
Es como elegir un camino conocido, una calle que nos gusta recorrer. Sabes lo que vas a encontrar, aunque tienes la esperanza de percibir algún nuevo detalle, un rincón encantador que no te llamó la atención la vez anterior que pasaste por allá. Releer es, en definitiva, no querer afrontar riesgos, pedir el sabor de helado que ya sabes que te gusta, un valor seguro.

2ª opción: La libreta
Yo soy de esas personas (no tan raras!) que tienen una libreta donde anotan títulos que vieron reseñados en un periódico, en un blog, en una revista. Y luego me dedico a buscarlos, hojearlos y decidir si me apetece o no ponerme a leerlos. Muchas veces es que no, pero hay ocasiones en que la libreta me salva de momentos anodinos en que no sé que leer. He observado que, cuanto mayor es la resistencia a empezar un libro, cuanto más indolencia se tiene, más grande es luego el entusiasmo. Y el agradecimiento a quien se molestó en recomendarlo.

3ª opción: La aventura
Meterse en una biblioteca pública y escoger una novela de lomo nuevo de la letra C, de la que no sé nada. Entrar en una librería y dejarse marear alegremente por las mesas de novedades, luego revolver los pasillos, enfangarse en búsquedas insensatas, preguntar a los empleados por lo nuevo de un escritor muerto a ver qué cara ponen. Incluso es posible dejarse aconsejar por el librero, si es de confianza, porque tener un librero de cabecera es una suerte loca (por desgracia, ahora mismo no tengo esa suerte, pero sigo confiando en merecerla)

4ª opción: Los obsequios
Sabiendo que te gusta leer, la gente te regala libros, con buena intención (suponemos). A veces son engendros que te cortan la sonrisa de agradecimiento nada más abrir el papel de regalo, y te cuesta un horror mantener la compostura (y la amistad). Pero hay otra gente que te conoce como si te hubiera parido, y te regala el libro oportuno y perfecto. O incluso puede recibirse una bendición de un casi desconocido en forma de libro, porque también hay casualidades afortunadas.

5ª opción: La charla
Una buena conversación con otros lectores te abre nuevas perspectivas. No sólo son otros gustos, es mucho más: a veces surgen mundos nuevos, autores que sorprende a todos que no conozcas, países enteros por explorar. Y te sientes ignorante y fascinado, como un recién llegado a las puertas de un paraíso.
Quien nos descubre a un autor que se convierte en uno de nuestros favoritos nos deja en deuda por siempre, predispuestos a escucharle cualquier consejo, cualquier cosa que diga: en nuestra mente ha entrado en la dimensión mítica del que abre puertas a otros mundos.

martes, mayo 20, 2008

Me gusta una idea que anda rondando en la Vida de Samuel Johnson, y que he extraído en algunos fragmentos aquí expuestos. Y es que hay que leer lo que nos plazca, fuera de obligados senderos, de itinerarios de lectura marcados. Porque es lo que leemos por nuestro propio impulso y necesidad lo que luego nos aprovecha.
Quizás es que yo también leí todo lo posible antes de los dieciocho o veinte años, y luego ya apenas he extendido mi horizonte. Mi época de leer sin medida fue la adolescencia. Los grandes atracones de novelas, las noches leyendo una historia que era imposible abandonar sin llegar al final. Ahora mismo, que supongo que tengo un gusto formado (sólo lo supongo), se lo agradezco a las novelerías que leí a escondidas, cuando tenía que estar cumpliendo mi obligación estudiantil de leer libros de los llamados serios, para clase.
No cuento ésto para dar consejos, ni impartir doctrina; sólo quiero celebrar que aún dure el entusiasmo de aquellas lecturas felices (recordadas con nostalgia), que aquel impulso aún me mantenga aquí, leyendo y compartiendo mis lecturas. Puro sentimentalismo.

martes, abril 22, 2008

He descubierto un entretenimiento culinario (en francés), cocina de Campagne, y me voy a poner manos a la obra con una sencilla receta de tostaditas, aunque esté lejos de mi alcance disponer de quesos tan selectos (me apañaré con algo similar, si lo hay).
Sobre quesos, un lugar adecuado para deleitarse es fromages d'auvergne, con su vaquita verde y azul que me parece suficiente para mejorar el humor (en medio de tanta astenia).
Y, ya puestos a compartir placeres, les ofrezco estos placeres insensatos. Para usar con precaución (o no).

martes, abril 08, 2008

Una (pequeña) indicación acerca de la Vida de Samuel Johnson, precioso libro de la editorial Acantilado: leer este libro en la cama puede causar lesiones, bien porque mantenerlo abierto cansa los brazos y hombros, pudiendo producir daños en las cervicales, bien porque resbale de las manos sobre las costillas, las narices u otras partes delicadas del lector imprudente. Anoche sufrí un leve percance.
Y no, no puedo colocarlo en un atril: es tan grueso que no cabe.
Riesgos de la literatura.

lunes, febrero 25, 2008

1) Un periodista, hablando sobre las elecciones primarias en los Estados Unidos, comenta la importancia de la decisión final de los picatostes del partido demócrata. Y yo me imagino unos cuadraditos de pan frito, bien trajeados, discutiendo graves asuntos. Capitostes es una palabra poco usada, y quizás el periodista tenía ganas de irse ya a comer. Lapsus los tiene cualquiera, pero éste es divertido.

2) Titulares surreales, por ejemplo, éste del día de hoy en El País: "El avión pierde entre Madrid y
Málaga un 14% de pasajeros". Y digo yo: ¿cómo los pierde, se le van cayendo por las escotillas o qué?. Sobre todo, ¿no será peligroso el avión?. Luego resulta que la noticia no era tal, sino que decrece el número de pasajeros de esa línea (no me extraña, con estos titulares).

3) En el periódico de ayer (El País, edición Andalucía): "Muere ante un salón de juego acuchillado". Desconocía la existencia del juego acuchillado, y de los salones dedicados a esta actividad. O quizás se refiere a la decoración del
local. No sé a qué carta quedarme.

Luego dirán que la prensa aburre. Qué va.

jueves, enero 24, 2008

Algunos comportamientos inextinguibles, vistos desde el otro lado de esta bitácora.

domingo, octubre 21, 2007

Dos errores en el flamante El País Semanal, que me han amargado la lectura. Primero, bisagra escrito con "v" (p. 45). Segundo, un comentario sobre "la princesa Genji, la heroína de la primera novela de Japón, La historia de la princesa Genji (1007), de Murasaki Shikibu" (p. 126). Se refiere a La novela de Genji, o La historia de Genji, cuya autora es Murasaki, sí, pero que narra la vida y romances del príncipe Genji. Un error que puede atribuirse al descuido, a un trabajo de documentación deficiente, porque comprobar un nombre, un título, me parece elemental (hubiera sido suficiente una consulta en un buscador de internet, un minuto).
Pero parece que es un signo de los tiempos el ver cada vez más frecuentemente faltas en la ortografía y en la sintaxis, y faltas de rigor en general, sin que nadie proteste (y los que lo hacen son tenidos por inquisidores y aguafiestas).
Otro error que veo extenderse por todas partes, es el uso del plural de "hubo" (me niego a escribirlo) en su forma impersonal: por favor, siempre se usa "hubo", sea "hubo mucha gente" o "hubo muchas personas". La otra forma plural que he visto por ahí, simplemente no tiene sentido.
Y ahora pueden acusarme de talibanismo ortográfico (una expresión que no deja de tener gracia).

martes, agosto 14, 2007

Porqué no estoy de acuerdo con los famosos 2500 euros por cada nacimiento/adopción.
(como persona no afectada directamente)

1) no hay constancia de que ese dinero vaya a favorecer la natalidad (e incluso no hay constancia de que una natalidad elevada sea beneficiosa para un país): no creo que se pueda sobornar con un dinerito a los indecisos para que se animen.

2) no hay constancia de que ese dinero vaya a repercutir en beneficio directo del recién nacido/adoptado: puede que los padres lo usen para saldar deudas, renovar el mobiliario, lo gasten en pañales o simplemente se lo fundan en las necesidades cotidianas. Y luego, acabado el dinero, su situación general seguirá poco más o menos igual: 2500 euros no marcan diferencia a largo plazo en todos los gastos que conlleva un niño, año tras año. Es un parchecito, a lo más.

3) va en contra de la justicia social darle dinero por igual al que lo necesita y al que anda sobrado: mejor sería gastar todo ese importe de muchos millones en subvencionar guarderías, por ejemplo, para las familias con rentas bajas (y no me vengan con el cuento de que luego se llevan siempre la plaza de guardería los inmigrantes: paguémosles sueldos mejores y entonces no tendrán el "privilegio" de obtener esa asistencia para rentas bajas)

4) continuación de lo anterior, ¿no sería mejor gastar esa millonada en equipamientos o inversiones para favorecer que los niños que YA han nacido gocen de buenos servicios?, ¿a qué viene dar dinero por los niños que nazcan desde ahora, ignorando a los que ya andan necesitando pediatras, escuelas, vacunas y todo lo demás?

5) finalmente, ¿y los viejos?, ¿y sus cuidadores?, ¿y los enfermos crónicos?, ¿qué hay de toda la demás gente que también necesita servicios y asistencia?, ¿han quedado olvidados después de hacer sus peticiones, obligados a esperar la ayuda que se retrasa tanto que igual ya ni se necesita cuando llegue?, ¿qué pasa, que son feos y no venden bien, deprimen al público en vez de dar buena publicidad?

sábado, junio 09, 2007

De compras, recordando el Diccionario del Diablo:

- muy ponible: significa que la prenda existe, tiene alguna tela, así como patas o mangas, y demás elementos que permiten llevarla encima, pero resulta no tener utilidad conocida.

- súperoriginal: que todos los que pretender ser Modernos, Alternativos o Diferentes tienen una. Lo que lleva todo el mundo, vulgar.

- enseguida te acostumbras: dícese de cualquier elemento molesto, fastidioso o difícil que hace casi intolerable llevar puesta la prenda que pretenden venderte. Contrario a la salud y/o comodidad. Dormir en una cama de clavos, por ejemplo.

miércoles, mayo 16, 2007

Lugares comunes.
(esas afirmaciones rotundas, que no se basan en más pruebas que la opinión generalizada, y cuya diaria repetición llega a irritar ya)

1) Vivienda. Si pagas un alquiler, al final no tienes nada (en cambio, pagar una hipoteca te convierte en propietario).
En ambos casos se consigue lo mismo: tener un techo sobre tu cabeza. En ambos casos el propietario es otro. La esperanza de que ese pisito donde vives sea finalmente tuyo, cuando te jubiles, es el cebo en el anzuelo de tu banco. No sólo tienen tu piso, te tienen a tí.
Y que alguien me demuestre, con números, esa gran ventaja de la compra sobre el alquiler. Hechos, por favor.

2) Natalidad. Si no crece, no habrá quien pague nuestras pensiones.
Hacer extrapolaciones para dentro de treinta años considerando que la situación va a permanecer inmutable me parece sin sentido. Además, plantearse tener hijos para que te paguen la pensión me parece una finalidad absurda (y mezquina) para la reproducción humana.

Y una natalidad baja es algo malo, malísimo
¿Por qué? ¿Acaso se necesita mano de obra masiva para segar el trigo o como carne de cañón para el ejército?
Y luego dicen que hay atascos.

3) Otras afirmaciones que, directamente, no entiendo cómo pueden justificarse: una máquina con ruedas te da libertad, los extranjeros vienen a quitarnos el trabajo, los funcionarios sí que viven bien, las mujeres tienen instinto maternal, los maestros tienen tres meses de vacaciones...
Y la luna está hecha de queso, aunque hay discusión aún sobre si es gouda o roquefort. Claro que sí.

jueves, abril 05, 2007

1) Abandono la lectura de novelas. Ni siquiera puedo con Arthur & George de Julian Barnes, que no es exactamente ficción. Sólo soy capaz de leer ensayos o cómic (o releer viejas novelas y, aún éso, con cierto desapego).

2) "Brontosaurus" y la nalga del ministro y El pulgar del panda, de Stephen Jay Gould, me gustarían más si estuviesen mejor traducidas. Hay frases que no sólo no son español, es que son un sinsentido (en varios idiomas).

3) Desánimo total en el seguimiento de series que hace poco me gustaban. Vuelvo mi escéptica mirada hacia unos capítulos de Dr. Who, recién obtenidos, esperando que me devuelvan al mundo de los enganchados.

4) Me he quedado sin internet unos días, y no ha sido el apocalipsis (como dirían en Buffy, "el fin del mundo, ¿otra vez?")

5) tengo que ir a una boda y he comprado ropa convencional (relativamente) para el evento. Ésto sí que es extraño.

domingo, marzo 25, 2007

Escuchado (que no simplemente oído) en la tele, en la noticia sobre los actos de conmemoración de la abolición del comercio de esclavos: las personas salieron de África "para ejercer la esclavitud". Como si fuese una profesión, un oficio, una ocupación. Si no fuese tan serio, me reiría.

Entre ésto (una gota en un mar de despropósitos), y los anuncios de coches con Cortázar de fondo, estoy perdiendo las pocas ganas de ver la tele. De comprarme un coche, ni hablamos, claro.

domingo, noviembre 12, 2006

Guía del Comprador Renuente
(recopilación de mis muy personales normas de consumo)

1. Si no tienes espacio donde colocarlo, no lo compres; si ahora no tienes tiempo para leerlo/verlo, espera a tener tiempo antes de comprarlo.

2. Si no lo necesitas, no lo compres (generalmente, no lo necesitas): haz un listado.

3. Ellos quieren tu dinero, no quieren hacerte favores, ni verte feliz: quieren extraerle el jugo a tu cuenta bancaria.

4. No compres para complacer a otras personas, ni para quedar bien con la dependienta, o con tu mamá, o con una amiga: practica el egoísmo, piensa en tu conveniencia.

5. Recuerda que nadie puede obligarte a que compres o consumas algo; como mucho, pueden ponerle dificultades para que accedas a lo que verdaderamente te interesa.

6. La moda no está hecha para nuestro beneficio (ver punto 3). No te conformes con lo que te echen, lucha hasta el final por conseguir lo que te cuadra y te conviene, no lo que la moda impone.

7. En caso de duda, espera un día o dos: no te creas frases tipo "el último que queda" o "la oportunidad irrepetible", son un truco (y suele funcionar). Rara vez te arrepentirás de haberlo dejado pasar, en cambio, todos hemos tenido que arrepentirnos de compras absurdas.

8. Si tu presupuesto es ajustado, elige siempre zapatos de calidad (aunque sean más caros): los pobres no podemos permitirnos comprar zapatos baratuchos. La misma norma sirve para los abrigos, si se vive en lugares de clima frío. Y come (y bebe) siempre de lo mejor que te permita tu bolsillo. Consejo de abuelita patentado.

9. Si entra algo nuevo en tu armario/casa, es el momento de que alguna cosa en desuso salga: el espacio no es elástico, y deshacerse de lo inútil es bueno para el alma.

10. Tira la casa por la ventana si se trata de amigos y personas que quieres: no valen tacañerías, ni tampoco andarles racaneando tiempo y atención. Lo mejor es poco.

(Y ya empieza a agitarse el cebo de la compra compulsiva ante nuestros ojos: las entrañables fiestas cada vez se anuncian más pronto)