jueves, mayo 19, 2005

Lauren Bacall
You scored 80 damepoints!
You are the beautiful and dangerous temptress, Lauren Bacall! You know what you want in a man, and you know how to get him. You're also perfectly happy without any man in your life, because you know exactly who you are. You're a classy dame, and you have very high standards.

Essential filmography:
Key Largo
To Have and Have Not
The Big Sleep





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jueves, mayo 12, 2005

Algunos efectos (curiosos) que me produce la publicidad:

1) no entiendo el anuncio, y si me lo explican es peor aún, supongo que porque no soy el objetivo de la campaña, ya que ni sé conducir, ni soy un sueco de cincuenta años, por ejemplo.

2) me entran unas locas ansias consumistas, pero no del producto en cuestión: hablan del síndrome de Stendhal, en el comercial de un coche, y me dan ganas de sacar billetes para Florencia, ya mismo. Lo normal, por otra parte.

3) la calidad técnica del anuncio es tan excelente que me hipnotiza, lo encuentro tan bonito que no soy capaz de fijarme en qué están anunciando. Peor aún, cuando me fijo y resulta que era cualquier memez, un aparato de aire acondicionado.

4) la música está sacada de la banda sonora de una película, lo sabes, y te obsesionas intentando averiguar el título: era "In the mood for love", y ahora cada vez que sale el anuncio te entra melancolía.

5) veo los avances de una película tantas veces que ya me parece que la ví entera, así que se me quitan las ganas de ir al cine. O resulta que el avance era tan bueno y la película tan mala, que me pregunto porqué no contrataron al director del tráiler para hacer la película

miércoles, abril 27, 2005

Algunos anuncios:
1) me voy una semanita (más o menos) al lejano norte, con parada y fonda en esas dos ciudades que empiezan por V, y quién sabe dónde más: he perdido parte de mis manías misteriosas y lo digo públicamente. Si alguno/alguien quiere darme algún recado, le corroe una insana ansiedad por saber de mí o simplemente quiere verme, que avise por el medio que juzgue conveniente. Luego yo haré lo que me venga en gana, claro.
("cualquiera que compre billete de ida y vuelta en estos días, es un optimista" decían en Ser o no ser)
2) he contado unas cosas en este otro lugar: lo digo así, de medio lado, igual que hace Cisne Negro en lo que ha llamado su división personal (bonita descripción)
Razones por las que dejar de leer (un rato):
1) el trabajo aturde tanto que luego se tiene la sensación de tener en la cabeza gorriones aleteando y golpeándose contra la bóveda craneal
2) la calle nos llama
3) viajar deja de ser imposible
4) es frustrante que los libros que quieres leer justo ahora sean imposibles de obtener justo ahora (mi definición de "justo ahora" es amplia y ya se extiende a varios días, semanas incluso)
5) desgana, pereza, dejadez, vaguería
Nunca alegaría la falta de tiempo, porque no cuenta.


La feria del libro ha consistido en que, de las cuatro casetas no pertenecientes a instituciones oficiales, la mayor la ocupaban esos Grandes Almacenes que siguen siendo la librería más grande y surtida de la ciudad. En las demás, saldos y libros de bolsillo. Se han puesto tan contentos cuando he comprado algo que me han hecho regalitos.
Cultura para todos, en su horario habitual de las tres de la mañana.

martes, abril 19, 2005

Hay dos cosas que cada vez me cuestan más esfuerzo. La primera es aceptar con una sonrisa los buenos consejos, valoraciones (y comentarios en general), acerca de cómo vivo. Y luego está la desgana que me da empezar a leer una novela, especialmente si ha sido escrita en los últimos años. Excepto si se trata de género policíaco.

Menos mal que me quedan:
Donna Leon, Henning Mankell y, sobre todo y por encima de todos, Andrea Camilleri. Qué grande es este hombre.
Brunetti, Wallander y el gran Montalbano, sus creaciones, detectives de ficción, nunca me han aburrido. Cada cual tiene su interés: el primero, porque Venecia es un escenario fabuloso (una ciudad donde la policía va en lancha siempre anima la narración). En cambio, la Escania de Wallander es un lugar perfecto para mostrar toda esa desolación escondida bajo la civilizada superficie sueca (y europea). Y finalmente, lo mejor de lo mejor, el comisario Montalbano en su Sicilia, con quien se comprende más y más de la humana naturaleza, de sus trampas, miserias y carcajeantes ironías.

lunes, abril 11, 2005

Y ahora, una noticia de indudable utilidad. La nueva colección de deuvedés "Días de cine" saca su primera entrega, que consiste en tres increíbles películas por 10 euros de nada, que son:

La reina de África, una verdadera joya, con unos protagonistas insuperables y un sentido del humor genial: siempre me harto de reír viendo a Humphrey Bogart imitando a los hipopótamos.

Ser o no ser, la comedia, clásica, dirigida por Lubitsch, una de mis películas favoritas de todos los tiempos, compendio de todo lo que hace a una comedia verdaderamente divertida: diálogos ocurrentes, réplicas precisas, y un enredo lo más chocante posible que se desarrolle con perfección de mecanismo de relojería. La he visto unas cien veces y me entusiasma. Es una lástima que esta copia no traiga la versión original, sigh.

Y además, La vida de Brian, excelente remedio para cualquier forma de embotamiento mental. Los Monty Python en su plenitud, el absurdo y el humor desbordado junto a la crítica mordaz. La típica película que da pie para soltar frases en clave, que sólo entenderán quienes también la hayan visto. Oh, mis piernas están turbias y mis ojos temblorosos.

Una verdadera Ganga, oigan!. Aunque me ha tocado irme a buscarla al más grande y variado quiosco de prensa (y librería) de la ciudad - los grandes almacenes-, ha valido la pena.

miércoles, marzo 30, 2005

Mientras mi ordenador estaba en el taller:

1) he echado mano de las viejas colecciones de vídeo: me he visto tres temporadas de Doctor en Alaska y voy por la mitad con la trilogía de El Padrino. Está muy bien contar con una reserva de películas y series para estos casos (aunque espero que no se repitan)

2) También me he dedicado a los clásicos gracias a la biblioteca pública, con Corto en Siberia. De paso, también he estado releyendo Blandir la espada, de Richard Cohen, que es un libro que no sé porqué no me he comprado aún, considerando las veces que lo voy sacando prestado y cuánto me gusta.

3) Además, mi afán por hacer acopio, me ha llevado, incluso, a hacer compras (que no puedo permitirme, como todo en la vida). La culpa de todo la tiene la librería Nostromo de Sevilla (c/ Zaragoza, 11), que es la perdición completa. La mazmorra, que codiciaba hace tiempo, al fin es mía (al menos en parte). Y también ha caído Usagi Yojimbo, con la espada Segadora. Ah, me siento como un avaro contando las monedas de su arca, como el mismísimo Gollum.

4) De propina, un pastiche holmesiano, Elemental, querido Chaplin, de Rafael Marín, autor también de la famosa bitácora Crisei. Una lectura muy entretenida, llena de guiños literarios y cinematográficos, con un espíritu divertido y con verdadero entusiasmo por las obras clásicas de misterio. Es un libro que he leído de un tirón y me ha dejado de un humor excelente, que es justo lo que necesitaba. Lo recomiendo a todos los que busquen lo mismo.

viernes, marzo 25, 2005

Siempre tiene que fallar algo. Ahora no se ve el enlace para abrir los comentarios. Y no es problema de enetation, ni he cambiado ni una coma de la plantilla. Es simplemente que no aparecen. Si alguien sabe cómo arreglarlo, por favor, que me escriba. Yo ya no sé qué hacer, me siento inútil y un tanto cansada.

miércoles, marzo 23, 2005

De nuevo, me he quedado sin conexión otra temporada. Esta vez no fue por falta de línea (bendito sea el cable, que puntualmente me cobra sus facturas, dos meses por adelantado). Es que el disco duro del ordenador ha muerto y he tenido que reemplazarlo.
¿Han tenido alguna vez la sensación de que los objetos menudos de la vida cotidiana conspiran contra nosotros?. Digo, además de las compañías suministradoras del agua, gas y electricidad, los ayuntamientos, las compañías de autobuses y trenes, los programadores de la tele....

Nota: los comentarios que tenía también han desaparecido, me he cansado de luchar con ellos, así que me he rendido a los que pone blogger, y que los dioses nos asistan.

martes, marzo 01, 2005

Por puro prejuicio, hay un montón de libros de los que me he mantenido lejos. Libros que no he leído a propósito, porque me los recomendó alguien de cuyos gustos no tengo buena opinión, o porque me aseguraron que eran libros de obligada lectura para cualquiera con "inquietudes intelectuales". Motivos más que suficientes para apartarse. Total, yo siempre he tenido las inquietudes intelectuales de una gamba rebozada, y muy poco respeto por las convenciones (duduá).

El caso es que siempre me ha fastidiado la posibilidad de estar perdiéndome algo interesante por culpa de este prejuicio (además, me repatea darles tanto poder sobre mis lecturas a los pedantes). Porque a veces tengo que reconocer que un libro, de aquéllos tan recomendables, es bueno de verdad. Como El extranjero de Camus.
Si alguien tiene ganas de decirme "a buenas horas lo leíste", sepan que me da igual. Cada uno es libre de leer o no leer lo que le plazca, en el momento que quiera.

El libro es perfecto como una pedrada en una cristalera. La única forma verídica de contar el argumento sería transcribir el texto, porque no voy a hacerlo mejor de lo que ya está hecho. Así que, ustedes mismos.
Con tiempo revuelto, las ventanas se vuelven imanes para la vista. Cada diez minutos nos asomamos a mirar cómo llueve o cómo cambia esa acuarela gris del cielo. Hay un placer gatuno en enroscarse en casa mientras afuera diluvia.

Si el clima fuese indefectiblemente soleado día tras día, nadie se molestaría en ir a ver por la ventana. Porque es lo inestable del clima lo que proporciona intriga al espectáculo, igual que la ventana es el límite del escenario.

sábado, febrero 19, 2005

Cuando la gripe golpea duramente y te deja derrumbado durante un par de días, en ese profundo dormir que da la fiebre (que no sé si es inconsciencia, sopor o delirio), surgen los sueños más fabulosos. Lástima que, de toda esa colorida alucinación, no queden más que tres inquietantes imágenes, quizás por quedarse enganchadas en la puerta misma de la conciencia, como jirones. Sólo las recuerdo porque empezaba a despertarme ya y, en el umbral mismo, intentaba usar la razón para solventar el asunto del sueño.
Así que, en cuanto me he encontrado capaz, me he lanzado a resolver unas dudas con las que es muy malo pelear en duermevela.

1) ¿la luna siempre nos oculta la misma cara, por más que gire en su rotación? La respuesta aquí, junto con una explicación del porqué.

2) ¿los caballos tienen buena visión nocturna? Con todas las huídas y persecuciones en plena noche que aparecen en los libros de aventuras más clásicos, tendría que ser así, ¿verdad?. Pues resulta que sí, tal como dicen en este lugar.

3) ¿hay algún deporte que se practique sobre patines de ruedas? Pregunten a la federación, no les cuento más.

Confieso que una de las cosas que más me sigue gustando de internet (y que más echaba de menos cuando no lo tenía) era el poder quitarme de encima cualquier curiosidad inmediatamente, antes de que empiece a picar un poco siquiera.

domingo, febrero 13, 2005

Queda refundada La Hispaniola, aprovechando que me acompañan tres ingredientes necesarios para hacerlo: tiempo, humor y perspectiva:

1) el tiempo es uno de esos temas de los que seguro que ya hemos dicho todos los tópicos posibles, del derecho y del revés, así que úsense los refranes que vengan al caso: el tiempo nunca alcanza para lo que uno querría hacer. Pero sigo leyendo y seguiré comentando, enredando, yendo y viniendo... y tendrán noticias mías.

2) el humor (sentido de-) es de lo más importante para cualquier proyecto, sobre todo si no se persigue más fin que divertirse, no se tiene afán de transcender, ni vocación, nada más que ganas de hacer algo por el puro placer de hacerlo.

3) la perspectiva no falta: sigo teniendo buenas vistas desde mi ventana, despejadas y muy urbanas (es decir, chimeneas contaminantes, ropa tendida en las azoteas, tejados y una gasolinera), así que puedo mirar a lo lejos cuanto me alcance la vista.

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Una vez que hemos limpiado los fondos de la nave (falta le hacía), ya es hora de fijar un rumbo. Así que dejo anotados aquí los libros que planeo leer, aunque nada garantiza que un viento contrario no me haga recalar en otras playas:
- Cortázar, Cuentos completos
- Camus, El extranjero
- Malraux, La condición humana
- Philip K. Dick, El hombre en el castillo

Casi todas las palabras relacionadas con la navegación, están rodeadas de una poesía innegable, y éso es lo que hace en parte tan atractivas las novelas de Stevenson, Verne o Salgari. Pero de todas esas palabras es la más hermosa y poética la que llama derrota a la travesía.
Andrés Trapiello, Las cosas más extrañas

jueves, febrero 10, 2005

Al fin, he vuelto. Sí, ya es mío, todo mío, el bendito cable que me permitirá asomarme a internet. Ah, ahora podré salir de nuevo a alta mar, meterme a curiosear en lo que me apetezca, no depender de cómo esté surtida la biblioteca más cercana, creerme que puedo vencer las limitaciones del lugar donde vivo, sentirme entre los enterados y llenarme de estúpida superioridad, pensar que estoy mejor informada y que éso sirve para algo, en fin, ahora tengo línea y puedo volver a mi ser.
Qué maravillosa sensación al levar anclas.

jueves, febrero 03, 2005

Los problemas caseros ajenos (como las enfermedades ajenas, no nos engañemos) rara vez son interesantes de escuchar. Y los míos, mucho menos.
Así que, sólo dejo anotado que sigo sin noticias de la compañía de cable. La resignación no es una virtud, es un barniz para cubrir un burbujeante resentimiento.