domingo, agosto 31, 2008

Antes de la romántica Hellboy II, pusieron un tráiler anunciando el próximo estreno de Los niños de Huang Shi(imdb), película basada en una historia real... El caso es que, al momento, recordé una vieja película con Ingrid Bergman llevando niños chinos huérfanos a través de un largo viaje por la ruta de la seda, atravesando montañas (el mismo argumento que acabo de escuchar) y me pregunto si la memoria aún me funciona debidamente.
Y sí, aún me funciona la cabeza bastante, porque la película se tituló El albergue de la Sexta Felicidad(imdb), pero no recuerdo más detalles, así que no puedo confirmar si se ha hecho un remake, o sólo una conexión cruzada dentro de mi cerebro, o yo qué sé. La duda subsiste, así que espero opiniones cinéfilas más cualificadas: algún fan de Ingrid Bergman, quizás.

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La inspiración en las viejas películas nos alcanza de nuevo, porque ahora mismo me dispongo a ver alguna de la saga del "Hombre Delgado" que interpretaba William Powell. Espero disfrutar de la confrontación entre el recuerdo infantil de estas películas de enredo y asesinatos en la alta sociedad, y una nueva visita con otros ojos: y espero divertirme.
Y el inicio de este viaje al pasado se encuentra en el actualísimo blog The Sartorialist, en el que, hace poco, se comentó sobre este cine, la elegancia de aquellos trajes (y el porte de los que los llevaban). Es, definitivamente, un blog magnífico sobre personas que visten con estilo (sea ello lo que sea), y no es extraño que tenga tantos seguidores.
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De paso, puede ser buena idea releer a Dashiell Hammett, para acabar bien este verano.

lunes, agosto 25, 2008

En principio, le eché la culpa al sopor estival, pero no, había leído bien el titular de esta noticia en El País de hoy: "Interior afirma que 1172 policías se dedican a la violencia machista".
A lo que se dedican, de verdad, dichos policías es a luchar contra la violencia, y no a practicarla (ésto se comprende una vez leído el artículo, claro); pero no ha faltado el momento de reflexión sobre lo mal que estamos si las fuerzas del orden se dedican a tales cosas. Falta alguna otra noticia sobre cuántos policías se dedican al tráfico de drogas, o cosa por el estilo, a ver qué impresión causa el titular, por engañoso que sea. Y lo que defiendo es la gramática, la ortografía y la claridad, gracias, no se confundan.

jueves, agosto 07, 2008




He aquí algunas razones para tanta ausencia.

martes, agosto 05, 2008

Me gustan las novelas que llevo leídas de Fred Vargas. Me gustaría dar una reseña para cada una, pero ahora mismo hace demasiado calor, así que, a modo de adelanto, les digo sólo lo bien que lo estoy pasando leyendo estas historias. Y los porqués:

1. la trama es extraña, retorcida, rocambolesca, y avanza lejos de los caminos transitados, a golpe de lógica, pero de esa lógica que busca la razón última de las cosas, nada de minucias.

2. los personajes son extremadamente realistas, en toda su peculiaridad. Porque seguramente conocemos o nos hemos cruzado con fauna mucho más extrema en cualquier gran ciudad, hay que reconocerle a la escritora la capacidad de caracterizar tipos verídicos, gente creíble.

3. lo que mueve a cada personaje puede ser disparatado, pero es psicológicamente ajustado a su carácter. Y tener que poner ésto como una virtud, cuando debería ser elemental, me hace recordar la cantidad de novelas que no he acabado este año.

4. nadie es perfecto; de hecho, casi todo el mundo es atroz, defectuoso y raro; entrañablemente real.

5. las descripciones, las imágenes, los adjetivos, todo la imaginación y el colorido libremente correteando por esas páginas.

martes, julio 29, 2008

No es lo mismo leer un texto en un fajo de fotocopias grapadas que en un libro bien editado.
Así que, de vez en cuando, intento mejoras en este blog, pinto un poco aquí y allá, cambio la plantilla por otra más moderna. Aunque ya sé que ahora mismo casi todos usamos lectores de entradas para seguir novedades en los blogs, no está mal cuidar un poco las apariencias.

Según vayan viendo cambios, sírvanse darme cualquier opinión (incluso ofrezcan ayuda, sin miedo).
De momento, sigo con el método de "ensayo y horror". Y no sé cómo lograr que la imagen del título enlace al propio blog. Seguiremos informando.

martes, julio 08, 2008

Leyendo, (además de varias novelas policíacas que he reservado para estas vacaciones):

1- Cuentos populares Azerbaidjanos (traducción, notas y apéndice Isabel Vicente), Ediciones Generales Anaya 1985. Con unas bonitas ilustraciones de Vladimir Vaguin.

2- Un sabio no tiene ideas, François Jullien (Biblioteca de Ensayo Siruela 2001): he encontrado este comentario sobre el libro, para hacerse una idea (jé).

Y releyendo Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell, uno de esos libros que le hacen a uno reconciliarse con conceptos como el verano o la infancia. Paisajes del Mediterráneo que se filtran como arena dorada en el recuerdo, transmitiendo una especie de alegre nostalgia al compartir recuerdos ajenos, tan divertidos, tan animados.

Cuando vuelva de esta breve ausencia, espero que con otro color y otra relajación, ya les contaré, o no (como siempre, según los vaivenes de mi pobre voluntad)

lunes, junio 30, 2008



He aquí una cadena de azares, según se propone desde este meme discográfico: consiste en componer una portada de un disco imaginario, con estos instrumentos, como si consultásemos en el I Ching:

1º. El nombre del grupo sale de la opción al azar de la wikipedia.
Muy clásico este Mausoleum of Augustus, aunque algo fúnebre.

2º. El título: de aquí, escogiendo las cuatro últimas palabras. Acabo de darme cuenta de que elegí la primera cita, y en las instrucciones decía la última. Bueno, más azaroso aún.
"The older I get, the greater power I seem to have to help the world; I am like a snowball - the further I am rolled, the more I gain". Susan B. Anthony (1820 - 1906)

3º. La imagen procede de flickr, tomando la tercera foto que aparezca, sea lo que sea.
Para mí fue este animalito apodado barcelona Hachiko, con la historia del asunto; siempre es enternecedor un perro que espera.

Y me he apuntado a esta invención, viendo los resultados que muestra Cisne Negro, y también Días Estranhos: discos tan evocadores, que es lástima que no se hayan grabado. Cadáveres exquisitos, qué bellos.

domingo, junio 29, 2008

1) En Sevilla, la calle Zaragoza tiene dos puntos de gran interés para mí: la librería de cómics, y parafernalia relacionada, Nostromo, y la heladería La Fiorentina, donde despachan con amabilidad mi helado favorito del mundo (en este momento al menos, porque el mundo es muy grande e ignoto), de limón con hierbabuena.

2) Hay lugares en el Algarve que, al contemplarlos, me viene a la cabeza la idea de que hay personas que pagarían (y, de hecho, pagan) por estar ahí mismo, donde estoy ahora. Y es un pensamiento poco elevado, pero no me alcanza el orgullo de los privilegiados tan a menudo, oigan.

3) Hay pocos placeres como estar de vacaciones un día laborable, porque todo lo agradable que estamos haciendo se multiplica, porque el cuerpo sabe todo lo que No está haciendo: el cuerpo sabe que no ha madrugado, que no ha estado horas bajo las luces fluorescentes de las oficinas, que no ha estado tensando la espalda y las cervicales, los codos y los hombros, y callándose la boca, para ganarse el panecillo de cada día. El cuerpo lo sabe, y se esponja, y lo agradece. Y yo que, incidentalmente, participo de las bondades de estar viva dentro de este cuerpecito, me alegro mucho.

jueves, junio 19, 2008

continuación...
En cambio, hay otra tradición, en Mankell, en Ian Rankin, la de los policías cansados que caminan bajo la lluvia (o la nieve) con los pies llenos de barro, empapados de soledad, de licores, de comidas grasientas e improvisadas.
Investigaciones donde asoma el horror, que se resuelven casi a fuerza de aburrir las pruebas, de un realismo sin ironía. Y hay un retrato de sociedades desoladas, donde bajo un aparente orden sólo hay hipocresía y sordidez.
No hay humor, ni el brillo de un detalle de vida cotidiana bajo una luz favorable, ni gastronomía, ni calor. Sin dar lecciones, sin moralina extra, simplemente contando lo que hay, grandes escritores, mirando al mar del Norte.

sábado, junio 14, 2008

Existe una cadena, cuyos eslabones se llaman Vázquez Montalbán, Andrea Camilleri, Petros Márkaris, todos ellos mirando al mismo mar de los desengaños, contemplando la misma puñetera naturaleza humana, en la que cabe desde la corruptela como forma de vida, hasta la cocina como arte exquisito. Y siempre hay humor (desde el más agrio del catalán, a la sorna del siciliano, y la socarronería del griego, quizás: es difícil comparar caracteres). Sobre todo, todos estos escritores policíacos son también grandes retratistas sociales, autores de novela realista: no es sólo costumbrismo utilizado como ambientación, más bien es la trama policial utilizada como excusa para contarnos cómo respiran nuestras ciudades, sobre qué lodos hemos asentado el bonito edificio de nuestra forma de vida. Sin dar lecciones, sin moralina extra, simplemente contando lo que hay, grandes escritores, en cabeza el que nos falta (verdadero precursor), de lado a lado del mar Mediterráneo.

miércoles, junio 11, 2008

Confieso que me encantan las papelerías, y toda la parafernalia de escritorio, así que suelo tener un surtido de cuadernos variado. Pero la libreta clave, la esencial, debe ser de un tipo especial. Manejable, flexible, tamaño mediano, que quepa en bolsas y carteras, versátil, resistente. Qué difícil todo ésto, cuántos intentos fallidos cada vez que toca reponer la libretita (las viejas nunca se tiran, ni hablar; se guardan religiosamente)

Y luego están las cosas que se anotan:

1) libros, muchos libros, cómics también; a veces con sus autores y editoriales, otras veces fragmentos del título porque se ignora lo demás y se espera poder reconstruirlo.

2) canciones, oídas en un anuncio, en una radio, en un trozo de película visto al azar; canciones que probablemente no son las que yo creo, pero me proporcionarán mayor alegría aún cuando consiga encontrarlas.

3) frases, consignas, sentencias, en un cartel, en un libro, pintadas en una pared

4) recetas de cocina, la dirección de una librería o un hotel, listas para el equipaje, boletines oficiales, el precio de una camisa

5) búsquedas que me encargan amigos y conocidos que no tienen internet, desde vuelos baratos a libros sobre hadas

martes, junio 03, 2008

1) Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian, Dama Sarashina (ediciones Atalanta). La literatura japonesa medieval tiene muchos libros fascinantes, y me parece que éste tiene un tono melancólico muy evocador. También puede ser que sean todos unos lloricas.

2) Continúo viendo la serie británica Hustle, que ya he comentado en otra ocasión. Sigo sosteniendo la misma opinión entusiasta: es divertida y además halagadora, porque te hace sentir que compartes la inteligencia de los personajes.

3) Me han prestado unos discos de Les Luthiers. Nunca los he podido ver en directo, otro vacío más en mis oceánicas carencias. Me resigno con repasar sus discos, compartirlos, y reírme cuando pesco alguna frase suya en una conversación, reconociendo así a otro aficionado.

4) Pendiente de conseguir unos libros de Fred Vargas, Petros Márkaris, Camilleri, para el verano: es casi una tradición (personal) leer novelas policíacas bajo el sol. También en los trenes, pero ésa es otra cuestión.

5) Un artículo que me ha parecido tan bueno que sería criminal perdérselo. Yo creo, se titula. No pierdan más tiempo aquí, y vayan a leerlo, de verdad.

lunes, mayo 26, 2008

Opciones:

1ª opción: Releer.
Es como elegir un camino conocido, una calle que nos gusta recorrer. Sabes lo que vas a encontrar, aunque tienes la esperanza de percibir algún nuevo detalle, un rincón encantador que no te llamó la atención la vez anterior que pasaste por allá. Releer es, en definitiva, no querer afrontar riesgos, pedir el sabor de helado que ya sabes que te gusta, un valor seguro.

2ª opción: La libreta
Yo soy de esas personas (no tan raras!) que tienen una libreta donde anotan títulos que vieron reseñados en un periódico, en un blog, en una revista. Y luego me dedico a buscarlos, hojearlos y decidir si me apetece o no ponerme a leerlos. Muchas veces es que no, pero hay ocasiones en que la libreta me salva de momentos anodinos en que no sé que leer. He observado que, cuanto mayor es la resistencia a empezar un libro, cuanto más indolencia se tiene, más grande es luego el entusiasmo. Y el agradecimiento a quien se molestó en recomendarlo.

3ª opción: La aventura
Meterse en una biblioteca pública y escoger una novela de lomo nuevo de la letra C, de la que no sé nada. Entrar en una librería y dejarse marear alegremente por las mesas de novedades, luego revolver los pasillos, enfangarse en búsquedas insensatas, preguntar a los empleados por lo nuevo de un escritor muerto a ver qué cara ponen. Incluso es posible dejarse aconsejar por el librero, si es de confianza, porque tener un librero de cabecera es una suerte loca (por desgracia, ahora mismo no tengo esa suerte, pero sigo confiando en merecerla)

4ª opción: Los obsequios
Sabiendo que te gusta leer, la gente te regala libros, con buena intención (suponemos). A veces son engendros que te cortan la sonrisa de agradecimiento nada más abrir el papel de regalo, y te cuesta un horror mantener la compostura (y la amistad). Pero hay otra gente que te conoce como si te hubiera parido, y te regala el libro oportuno y perfecto. O incluso puede recibirse una bendición de un casi desconocido en forma de libro, porque también hay casualidades afortunadas.

5ª opción: La charla
Una buena conversación con otros lectores te abre nuevas perspectivas. No sólo son otros gustos, es mucho más: a veces surgen mundos nuevos, autores que sorprende a todos que no conozcas, países enteros por explorar. Y te sientes ignorante y fascinado, como un recién llegado a las puertas de un paraíso.
Quien nos descubre a un autor que se convierte en uno de nuestros favoritos nos deja en deuda por siempre, predispuestos a escucharle cualquier consejo, cualquier cosa que diga: en nuestra mente ha entrado en la dimensión mítica del que abre puertas a otros mundos.

martes, mayo 20, 2008

Me gusta una idea que anda rondando en la Vida de Samuel Johnson, y que he extraído en algunos fragmentos aquí expuestos. Y es que hay que leer lo que nos plazca, fuera de obligados senderos, de itinerarios de lectura marcados. Porque es lo que leemos por nuestro propio impulso y necesidad lo que luego nos aprovecha.
Quizás es que yo también leí todo lo posible antes de los dieciocho o veinte años, y luego ya apenas he extendido mi horizonte. Mi época de leer sin medida fue la adolescencia. Los grandes atracones de novelas, las noches leyendo una historia que era imposible abandonar sin llegar al final. Ahora mismo, que supongo que tengo un gusto formado (sólo lo supongo), se lo agradezco a las novelerías que leí a escondidas, cuando tenía que estar cumpliendo mi obligación estudiantil de leer libros de los llamados serios, para clase.
No cuento ésto para dar consejos, ni impartir doctrina; sólo quiero celebrar que aún dure el entusiasmo de aquellas lecturas felices (recordadas con nostalgia), que aquel impulso aún me mantenga aquí, leyendo y compartiendo mis lecturas. Puro sentimentalismo.

sábado, mayo 17, 2008

Un último fragmento de la Vida de Samuel Johnson, de James Boswell, que espero nos anime a la muy edificante curiosidad en el fin de semana.

El sábado 30 de julio el doctor Johnson y yo tomamos un balandro con remero en las escaleras del Temple y emmprendimos por el Támesis la travesía hasta Greenwich. Le pregunté si realmente creía que el conocimiento del latín y el griego era requisito esencial de una buena educación. JOHNSON: «Sin duda alguna, pues quienes conocen estas lenguas tienen una gran ventaja sobre quienes no las conocen. Asimismo, es asombrosa la diferencia que la preparación establece entre las personas, incluso en las relaciones corrientes de la vida, que no parecen guardar mayor relación con ella.» «Y, sin embargo-dije-, la gente va por el mundo como si tal cosa y lleva adelante sus negocios y su propia vida sin preparación alguna.» JOHNSON: «Bien, señor, eso puede ser cierto en casos en los que lo aprendido no tiene ninguna utilidad; por ejemplo, este muchacho que rema nos conduce tan bien, desde luego, como si supiera cantar la canción de Orfeo a los argonautas, que fueron los primeros marinos.» Y preguntó al muchacho: «¿Qué darías tú por saber quiénes son los argonautas?» «Señor-respondió-, daría lo que tengo.» Johnson quedó encantado con su respuesta, y le dimos el doble de lo que quiso cobramos por la travesía del río. Luego, se volvió hacia mí. «El deseo de saber es sentimiento natural de la especie humana, y todo ser humano cuyo entendimiento no esté pervertido y corrupto estará presto a dar lo que tenga con tal de adquirir conocimientos.»
A.D. 1763M AETAT. 54