domingo, noviembre 20, 2005

Disponible para descargarse en mp3 el programa de radio sobre cine que (muy personalmente) más me gusta: Lo Que Yo Te Diga. En este momento, hay que conformarse con la emisión del sábado pasado.
Me parece una gran noticia, porque este programa tiene un horario difícil (en la madrugada del sábado) y siempre está bien facilitarnos el acceso a los seguidores.
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Visto en Luiyo este test, observo que la adicción a la incompleta serie de tv Firefly se extiende (yo no he podido ver la película-continuación, Serenity, cosas de la limitada oferta cinematográfica de estos lugares)
Y encima, me ha salido el personaje de la muchacha chiflada


Which Firefly character are you?
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Otro cuestionario (mismo tema):

Which Firefly character are you?
brought to you by Quizilla

martes, noviembre 15, 2005

Por Dios, ¿cómo se llamaba aquel hombre?--Escribo con tanto apresuramiento que no tengo tiempo para hacer memoria ni para buscarlo:--¿Quién fue el primero en observar 'que nuestro aire y nuestro clima eran muy inconstantes'? Quienquiera que fuese, hizo una observación muy aguda y muy cierta.--Pero el corolario que se sacó de ella, a saber: 'que es esto lo que nos ha provisto una variedad tan enorme de caracteres singulares y caprichosos', --esto no fue suyo;--esto lo descubrió otro hombre por lo menos siglo y medio más tarde. Y luego:--que ese abundantísimo almacén de materiales originales es la causa verdadera y natural de que nuestras Comedias sean mucho mejores que las francesas o que cualesquiera otras de las que o bien ya se han escrito o bien pueden escribirse en el futuro en el Continente,---ese descubrimiento no llegó a hacerse enteramente hasta mediados del reinado del rey William,--cuando el gran Dreyden, en uno de sus largos prefacios (si no me equivoco), dio felizmente con ello. Cierto que a finales del reinado de la reina Anne el gran Addison se puso a patrocinar la idea y se la explicó al mundo con más detalle en uno o dos de sus Spectators;--pero el descubrimiento no fue suyo.--Y finalmente, en cuarto y último lugar, la observación de que esta extraña irregularidad de nuestros caracteres---en cierto modo nos ofrece una compensación al proporcionarnos con ello algo con lo que divertirnos cuando el tiempo no nos permite salir a la calle,--es mía;--y se me ha ocurrido hoy mismo, 26 de marzo de 1759, día lluvioso, entre las nueve y las diez de la mañana.

Tristram Shandy, Laurence Sterne. Cap. Veintiuno, Vol. I.

domingo, noviembre 06, 2005

Wallace y Gromit son dos personajes por los que siento una particular debilidad, desde que hace ya años (muchos ya, por desgracia: me hago mayor) ví por primera vez una de sus historias de media horita. Quizás todo se deba a que me crié viendo animaciones fotograma a fotograma, producciones venidas de la Europa del Este, que acababan con un cartelito que ponía Kónieck. Igual por éso me embelesan los detalles con los que cada decorado está hecho (no falta ni una bolsita de té, ni un botón), la gracia de una ambientación puramente inglesa y puramente surreal (donde los perros conducen furgonetas y tejen jerséis, o se sacan un monedero de abuelita de vete tú a saber dónde).

En fin, la nueva película de Wallace y Gromit es un largo, que se titula "La maldición de las verduras" (no se parece mucho al título en inglés, ejem), y tiene un argumento rocambolesco y divertidísimo. Los protagonistas, como siempre, son un inventor y su perro (su ayudante y amigo, además del que lleva el cerebro de los dos), que tienen una empresa de seguridad que protege los huertos del vecindario de plagas, concretamente, de conejos devoradores de verduras, capturándolos y encerrándolos. Todo ello es de vital importancia para el pueblo, ya que se acerca el famoso Concurso de Verduras Gigantes, en el que todos tienen puestas sus esperanzas: hasta el propio Gromit cultiva con amor un calabacín desproporcionado, protegido por alarmas y cerraduras. Hasta que un gigantesco conejo empieza a hacer estragos en los huertos...

No es una película específicamente para niños, y tiene suficiente acción para mantener entretenido a cualquiera, además de un sentido del humor muy visual, chistes cinematográficos incluídos. Así que la recomiendo para todo el mundo (con entusiasmo, como es mi costumbre)

domingo, octubre 30, 2005

El libro más moderno que he leído últimamente es Tristram Shandy, de Laurence Sterne. Puede parecer una pose, pero lo cierto es que me ha entusiasmado, me ha parecido original, lleno de escenas divertidas, contado con desparpajo y alegría.
Es uno de esos libros que uno se pregunta cómo es que no le han caído en las manos antes. En mi caso, sobre todo porque su autor fue un gran admirador de dos de mis escritores favoritos, Rabelais y Montaigne (imaginando una mezcla de ambos, se pueden hacer una idea del libro y su particular gracia). Y, además, declara cuánto le gusta el sentido del humor de Cervantes (del que tanto se ha hablado en este año, y que no se ha quitado de encima esa reputación plomiza que le acompaña, sino todo lo contrario: paradojas de los centenarios oficiales).
En general, parece un libro escrito a vuelapluma, al estilo de lo que decía Montaigne de sí mismo, que prefería volver a escribir una página que tener que meterse a corregirla. Siempre me ha gustado esa actitud, por más que, viendo los resultados, se sospecha que los antiguos sí que sabían escribir (o por lo menos sabían disimular el trabajo que les costaba).
Desde luego, es un libro moderno, lleno de disquisiciones acerca del proceso mismo de escribir, de lo que es una novela, de cómo se puede contar una historia (estos temas creo que gustan por la blogosfera). Sobre todo, es un ejemplo de cómo extender unas pocas anécdotas, con el debido suspense, para poder contar todo lo que uno quiera acerca del mundo entero y lo que contiene: el lector se queda enganchado apenas empezado el primer volumen, queriendo saber más acerca del tío Toby, de Yorick, del padre y la madre del protagonista, y del mismo Tristram, si es que consigue nacer.

Lo único malo es que el volumen que lo contiene es un tanto grueso y poco manejable, y que las notas están todas al final (lo que significa que hay que leer con una señal puesta en ellas). Pero, total, es mucho mejor ignorar las notas, salvo que hagan falta para comprender algo, como recomienda el propio autor de las mismas y traductor, Javier Marías
El texto completo, en su idioma original, se encuentra aquí.

Una opinión leída en Noveno Arte me animó a leerlo, después de llevar un tiempo resistiéndome a hincarle el diente (no es bueno ponerse en plan reticente sin motivo).
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De propina, un Manual de conversación de oficina, por si a alguien le sirve.

domingo, octubre 23, 2005

A veces decía, con su descarada manera de hablar, que la seriedad era un bribón andante; y añadía --que de la especie más peligrosa además: --pues era un bribón solapado; y que creía sinceramente que más gente honrada y bienintencionada se veía despojada de su dinero y sus bienes por ella en un solo año que por los hurtos de las tiendas y las raterías en siete. Solía decir que el festivo temperamento que un corazón sincero siempre pone al descubierto no encerraba peligro --más que para sí mismo:-- mientras que la misma esencia de la seriedad era la maquinación y, en consecuencia, el engaño; --era un truco que se enseñaba y se aprendía con el objeto de adquirir reputación a los ojos del mundo aparentando más conocimientos e inteligencia de los que se tenían; y, con todas sus pretensiones, --no era mejor (sino a menudo peor) que como la había definido hacía ya tiempo un gran ingenio francés, --a saber: La seriedad es un continente misterioso del cuerpo que sirve para ocultar los defectos de la mente*; --y Yorick, con enorme imprudencia, decía que tal definición merecía escribirse con caracteres de oro.

Tristram Shandy, de Laurence Sterne. Vol. I, Cap. XI
(traducción y notas de Javier Marías)

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*Una de las famosas Maximes de François de la Rochefoucauld (1613-1680), el gran ingenio francés.

lunes, octubre 17, 2005

à la mode

1) cuanto más incómoda resulte una tendencia, más probable es que triunfe: desde el corsé a los zapatos de puntera y tacón afiladísismo.

2) especialmente, triunfará cualquier estilo que modifique la apariencia de la figura humana para hacerla parecer cualquier otra cosa: un reloj de arena con corsé, un trapezoide con hombreras, un tentetieso con plataformas.

3) la moda jamás se repite a sí misma: el color, la hechura, la forma de la solapa o las hombreras, cambiarán sistemáticamente para evitar que pueda seguir usándose la misma ropa demasiado tiempo (los revivals serán sólo de décadas pasadas, de las que nadie conserva ya ni una bufanda)

4) las revistas de moda siempre usan adjetivos de modo que signifiquen justo lo contrario de lo que quieren decir: urbano, desenfadado, ponible, femenino, juvenil, combinable.

5) a largo plazo, la mejor elección es la de la actual cabeza de la Iglesia de Inglaterra: quedarse anclada en lo que a una le gusta, y esperar tranquilamente que la moda vuelva a pasar por nuestro estilo, treinta años después (los jipis setenteros han tenido que esperar menos, así que quizás los ciclos se están acortando)

martes, septiembre 27, 2005

1) Lo que llevo visto de Firefly es como para dejar enganchado a cualquiera. Sólo puedo decir que quien ha conseguido mezclar el western crepuscular con las naves espaciales, sin que nada chirríe, tiene que ser un genio. Porque la ambientación tiene reminiscencias de películas de pioneros, de personajes derrotados que siguen en pie, incluso a veces recuerda (perdón por la herejía) a The Searchers. Y, al mismo tiempo, es ciencia ficción de la buena.
Así que tendré que unirme al coro de plañideras por el prematuro fin de esta serie que fue cancelada demasiado pronto (uuuh, uuuh). Qué rabia da que las cadenas de tv parezcan existir sólo para regatearnos lo bueno.

2) Bienvenidos a Belleville es una joya. Me ha encantado, me ha hecho reír, me ha enredado en una trama casi sin diálogos, me ha llevado en volandas con esa musiquita.
Me ha recordado a Jacques Tati, por lo que sospecho que quienes no se rieron con Las vacaciones de Mr. Hulot, quizás no le encuentren la gracia: es un humor muy visual, algo peculiar. (Una curiosidad: en una pared de la casa de las Triplettes hay un cartel de esta película, jéjé).
También me ha traído recuerdos de la estética de Delicatessen o La ciudad de los niños perdidos, por ese ambiente siniestro, y ese gusto por la música hecha con objetos cotidianos.

3) Ahora sí, me voy de vacaciones. Andaré por el norte, así que los habituales de aquellas latitudes, (país vasco especialmente), sírvanse dejar recado, que me pillan de camino y hay que saludarse.
No digo nada más, que tengo que hacer la maleta.

domingo, septiembre 25, 2005

Aprovechando la reclusión, me estoy atracando de imágenes en movimiento. No todo lo que veo es bueno, pero es indudablemente divertido y es lo que me pide el cuerpo (defectuoso, claro está)

1) How to steal a million, Cómo robar un millón, de William Wyler, con Audrey Hepburn y Peter O'Toole.
Es una de esas comedias ligeras que ponen de buen humor, donde todo el mundo es inteligente, viste con estilo y da la réplica con gracia. La trama va de falsificaciones y robos de obras de arte, en un enredo completamente naïf, y te deja la cabeza agradablemente esponjosa. Redonda como una burbuja de champán.

2)Van Helsing, una de las películas más tronchantes que he visto últimamente. Cada nueva revuelta de la historia es más increíble (y más absurda, claro), y deberían darle el premio al Conde Drácula más risible de la historia del cine (seguro que el actor es excelente, tiene que serlo, juas). Creo que la culminación se produce hacia el final, en la Pelea De Monstruos. Y todas las construcciones que aparecen son mágicas, porque se sostienen contra las leyes de la física. Los animales también son mágicos. En general, todo contraviene gravemente la lógica.
Especialmente recomendada para los fanáticos de películas serie B, tipo "Drácula y el Hombre Lobo contra Frankenstein y un primo suyo"

3) Al fin he podido ver los primeros capítulos de la Cuarta Temporada de Buffy, que eran mi deuda particular con la continuidad de la serie.
Según veo, cada temporada de esta serie empieza con la protagonista hundida, en lo más bajo (el récord está en la sexta temporada) para ir remontando. Entonces, la trama principal da un giro completo (más bien un hachazo) y se convierte en otra cosa, inesperadamente.
Lo que más me gusta de esta serie es cuánto me sorprende, a veces utilizando los propios tópicos del género, a veces dándole la vuelta a los propios tópicos de la serie. Nunca sabes quién va a morir. Nunca sabes qué va a pasar. Nunca sabes quién se volverá malo, quién se salvará o qué vuelco dará todo.
Lo peor es que no se puede explicar lo divertida que es a quien no la ha visto. Y verla es engancharse (lo tengo comprobado en individuos recalcitrantes)

Proyectos en cartera:

- Les Triplettes de Belleville, "Bienvenidos a Belleville", por recomendación de Dias Estranhos, con quien no siempre estoy de acuerdo, pero siempre me gusta leer: sus consejos no caen en saco roto.

- Firefly, la serie de ciencia-ficción, de Joss Whedon. Y así podré encargar ya la camiseta que ví en P. Jorge: Joss Whedon is my master now. juas, juas.

martes, septiembre 20, 2005

Mi mala pata vuelve.

jueves, septiembre 08, 2005

1) Un estreno que esperaba, Charlie y la fábrica de chocolate. Y suscribo enteramente este comentario de El Pez: me divertí un montón, aunque hay que decir que Tim Burton es una de mis muchas debilidades.

2) Basta de carátulas, un blog donde se comentan las portadas de libros, para bien o para mal. Vía Apostillas, otro blog que me gusta leer.

3) Moonfleet, un título de glorioso recuerdo en mi personal imaginario, trata de temas que me entusiasman. Sobre todo si habla de Los piratas de Howard Pyle, por ejemplo. Qué descubrimiento.

4) Estaré ausente (mental y físicamente) una temporada. Espero volver con un suministro fresco de material y, además, espero pasarlo divinamente.

sábado, agosto 20, 2005

Algunos pasatiempos del verano.

1) La nueva serie de los lunes noche es un fiasco. Medical Investigation parece hecha para sembrar el terror a las epidemias (y dar un poco de asco con la exhibición de autopsias en color y tal), pero es inverosímil hasta lo risible, y lo más terrorífico que muestra es la vida cotidiana, con sus cuartos de baño con suelo de linóleo y los mohos bajo la moqueta. Los tres capítulos del lunes pasado debieron haberse titulado "Estación polar Cebra", "Viruela" y "Peste". En fin, un muestrario de enfermedades que dan mucho miedo y salen en los refranes, y una de claustrofobia en lugares congelados.

2) Estoy leyendo La Piedra Lunar, de Wilkie Collins, en una de esas ediciones de bolsillo que vendían con el periódico. Yo no diría que es una novela de misterio, ni detectivesca, aunque haya de por medio un diamante de adecuadas proporciones, y un detective de curiosos métodos, como corresponde. Es más bien un intento, al estilo de novela psicológica de la época, de contar una historia desde la visión de varios personajes. El asunto del diamante es para darle intriga. Por otro lado, no está mal: es interesante. Tampoco me voy a quejar por haberme salido, por accidente, del género policíaco del que se compone mi dieta.

3) Hicksville, es un cómic sobre cómics, sobre el mundo del cómic y sobre los aficionados (son tres cuestiones distintas y de las tres trata).
Una historia estupenda (cuidado con los spoilers, si piensan leer esta obra: no dejen que nadie se la cuente), aunque el dibujo no me gusta, lo encuentro flojo (pero, ¿quién soy yo para juzgar tan altas cuestiones?)

4) A falta de algo mejor que echarse a la vista, me he ido enchufando la cuarta temporada de Buffy, la primera de Angel y ahora voy a empezar con la segunda, que ya tengo a mano. Ah, cuánta diversión puede caber en unos humildes discos.

5) "Pasatiempo, s. Artificio para promover el hastío. Suave ejercicio de la debilidad intelectual."
Diccionario del Diablo, Ambrose Bierce (Valdemar, 1988)

jueves, agosto 11, 2005

Ferias y Fiestas

1) Van instalando las atracciones, la noria, las casetas, las luces de la feria, que se ven desde la ventana de tu casa: sientes la urgencia de huir en dirección opuesta.

2) Cuando decides acudir a la llamada de las masas y echar un vistazo al evento que tan unánime aprobación despierta, te arrepientes en media horita (porque traías buena voluntad): imposible beber, hablar, comer o simplemente respirar.

3) Los éxitos musicales del momento en un bucle perpetuo.

4) Un panorama digno de inspirar a George Grosz

5) Aguafiestas me parece un calificativo injusto.

sábado, julio 23, 2005

Turismo

1) Visitas un histórico monumento: lo ves por fuera y te sientas en la mejor terraza que encuentras en los alrededores. No te apetece pagar cuatro euros por ver tres salas con recreaciones de la vida medieval.
(El número de castillos y/o fortificaciones del siglo equis-i-uve al equis-uve que llevas visitados asciende a unos cincuenta, así que los muros de insólito grosor y las saeteras ya no te sorprenden tanto)

2) Las capitales europeas están llenas de museos. Salvo excepciones singulares, resulta más instructivo visitar el mercado, probar algún producto que ofrezcan por allí, y callejear luego por los alrededores (siempre que el barrio sea suficientemente seguro). Se adquiere una idea de la cultura del lugar.

3) Los edificios notorios, como las visitas obligadas, se ven una sola vez. Se cumple con el protocolo, y luego ya se es libre de hacer lo que a uno le plazca, incluyendo sentarse en un parque varias horas y ver a los niños pelearse en otro idioma.

4) Los museos poco frecuentados, igual que las tabernas al final de callejas estrechas, a veces, simplemente, quedan fuera del itinerario más concurrido. Otras veces hay buenas razones para que tengan tan poco público.

5) Las postales son un buen recuerdo. Intentar sacar una foto de un monumento grandioso con nuestra camarita playera, mientras cientos de personas se obstruyen unas a otras la visión del mismo, es una pérdida de tiempo. La fotografía tiene grandes profesionales, y los que no lo somos deberíamos comprenderlo.

Buenas vacaciones a todos, viajeros y estables.

jueves, julio 14, 2005

Se ha publicado en español la biografía de Truffaut, y alrededor de este libro, traigo un par de enlaces de interés:

1) Aquí se puede leer el prólogo y, además, escuchar un reportaje sobre el asunto, obra del programa de radio sobre cine "LoQueYoTeDiga" (de la cadena Ser). Es un programa estupendo, y sigo escuchándolo, incluso en esos horarios asesinos de "cultura para todos" en que lo emiten.

2) En la revista semanal del diario El País, hace unas semanas, venía un artículo de Javier Cercas, titulado Apología del salvaje total, que me ha recordado que algunas de esas películas me gustan (y mucho) y el porqué me gustan.

sábado, julio 02, 2005

Sin consecuencias:

1) Un anuncio de una cámara digital que graba en dvd. Un tipo está tranquilamente en su casa, una planta baja, viendo cualquier cosa en su televisor. Cuando, de repente, se le cuela por la ventana un individuo con una camarita digital, de la que saca el dvd recién grabado, lo mete en el reproductor, se sienta en el sofá y se empieza a comer las palomitas del propietario de todo lo anterior (casa, dvd, sofá y palomitas)

2) Un anuncio de una compañía de teléfonos móviles. Una señora bajo un sombrero, sentada en una hamaca a la orilla de una piscina, lee una novela. Una chica pasa comiendo un helado. Unos tipos se toman unas tapas sentados en la terraza de la piscina (éstos últimos nos resultan vagamente antipáticos). Todos ellos son golpeados sin piedad por un chorro de agua a presión. La señora pierde el apresto de su sombrero, y se le encharca la novela, la chica pierde el helado y las gafas de sol, etc. Vemos al culpable, el chaval encargado de regar el césped, distraído en navegar por internet a través del móvil, moviendo aleatoriamente la manguera.

Lo que los anuncios no muestran:

1) Al propietario de la casa agarrando al intruso y devolviéndolo a la calle (camarita incluída) de una patada, por ejemplo. O denunciándolo por allanamiento de morada, que no sé qué será peor.
2) A un nutrido grupo de clientes consiguiendo que el chico que riega el césped sea despedido (y tenga que renunciar a pagar internet en su móvil). Siempre y cuando no decidan azotarlo con la manguera, pero vamos a dejar el "fácil recurso a la violencia".