Hace 4 días.
viernes, febrero 27, 2004
jueves, febrero 26, 2004
Me han pillado haciendo trampas para trucar el resultado del test. Pero, ¿quién dijo que estos tests fuesen algo científico??

You are HOBBES! You are a great friend. You are
also have a little rebelish side to you. You
like looking at the babes but that doesn't get
in the way of your friendship, most of the
time.
Which Calvin And Hobbes Character Are You Most Like?
brought to you by Quizilla

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domingo, febrero 22, 2004
El maestro y Margarita, de Bulgákov es una novela hermosa, fantástica como un carnaval, burlona y triste. Nunca aburre, siempre sorprende. Su humorismo se encuentra escondido en los detalles, en la riqueza de su realismo, del que saltan, como destellos, momentos de magnífico surrealismo. El diablo, con su increíble séquito, visita Moscú, y lo que sucede a continuación, desde que Berlioz pierde la cabeza (literalmente), hasta el espectáculo de magia negra ofrecido al público moscovita, y el triste destino de la dirección del teatro donde se ofrece, todo sigue el impecable camino de las causas y sus consecuencias, y, además, es completamente disparatado. El gato Popota es mi personaje favorito; no puedo resistir esa imagen de un gato parlante que camina sobre dos patas y pretende pagar el tranvía.
Y en medio de toda esta rocambolesca historia, aparecen, haciendo de fondo satírico, todos esos asuntos de los que no creo que se pudiera hablar por aquel entonces: el problema de la vivienda en la capital, los privilegios de los escritores con carnet, la codicia y la miseria entrelazadas, la ansiosa acumulación de divisas, las denuncias anónimas, las personas que desaparecen de la noche a la mañana sin que nadie se atreva a preguntar por ellas, las comilonas de los que pueden permitírselo, las habitaciones con cocina comunitaria del resto... Pero son sólo un fondo, una estampa alegre y tornadiza que apenas da tiempo a ver, entretenidos como estamos por la historia en sí.
De todos modos, no resisto la tentación de poner en relación unos pasajes que transcurren en un manicomio (donde se encuentran unas cuantas víctimas de la visita diabólica, nada locas, pero incapaces de hacerse creer) con una novela de Chesterton, titulada La esfera y la cruz. Y todo, porque en ambos casos el diablo hace su aparición, y todos acaban en el manicomio. También es una novela muy divertida, y recomiendo ambas.
Repito el enlace a otra opinión sobre El maestro y Margarita, por si hay quien se interese.
Y en medio de toda esta rocambolesca historia, aparecen, haciendo de fondo satírico, todos esos asuntos de los que no creo que se pudiera hablar por aquel entonces: el problema de la vivienda en la capital, los privilegios de los escritores con carnet, la codicia y la miseria entrelazadas, la ansiosa acumulación de divisas, las denuncias anónimas, las personas que desaparecen de la noche a la mañana sin que nadie se atreva a preguntar por ellas, las comilonas de los que pueden permitírselo, las habitaciones con cocina comunitaria del resto... Pero son sólo un fondo, una estampa alegre y tornadiza que apenas da tiempo a ver, entretenidos como estamos por la historia en sí.
De todos modos, no resisto la tentación de poner en relación unos pasajes que transcurren en un manicomio (donde se encuentran unas cuantas víctimas de la visita diabólica, nada locas, pero incapaces de hacerse creer) con una novela de Chesterton, titulada La esfera y la cruz. Y todo, porque en ambos casos el diablo hace su aparición, y todos acaban en el manicomio. También es una novela muy divertida, y recomiendo ambas.
Repito el enlace a otra opinión sobre El maestro y Margarita, por si hay quien se interese.
jueves, febrero 19, 2004
Aquí morarás, bajo los mortecinos árboles, hasta que el mundo cambie y saldes la cuenta de tus largos años de vida...
Un amigo me había dicho que no soy capaz de acordarme de esta frase de la maldita película, pero espero cerrarle la boca con esta demostración. Y sin copiar.
Y todo por una discusión acerca de si los diálogos son o no pomposos y pedantes. Pues no te quiero decir cómo hablan en las Sagas o en los poemas épicos: es cosa del género, y está bien que sea así. Me pregunto si en la próxima película sobre Troya van a meter frasecitas tipo "Hera, la de níveos brazos", porque en el cine se van a partir de risa.
Otra cosa es que las frases que suelta Théoden le hayan hecho ganarse el apodo de Théoden El Obvio (mi amiga Susana dixit): te rodean los orcos, empiezan a coserte a flechazos y vas y dices "comienza la batalla" (menos mal que había alguien con estudios para decirlo, que si no, los demás pensaban que los orcos venían a tomar un té con pastas, juas). No sé qué haríamos sin estas aclaraciones.
En fin, voy a dejar el tema ESdLA, que me estoy volviendo una plaga para mi propia vida social. Sigh.
Un amigo me había dicho que no soy capaz de acordarme de esta frase de la maldita película, pero espero cerrarle la boca con esta demostración. Y sin copiar.
Y todo por una discusión acerca de si los diálogos son o no pomposos y pedantes. Pues no te quiero decir cómo hablan en las Sagas o en los poemas épicos: es cosa del género, y está bien que sea así. Me pregunto si en la próxima película sobre Troya van a meter frasecitas tipo "Hera, la de níveos brazos", porque en el cine se van a partir de risa.
Otra cosa es que las frases que suelta Théoden le hayan hecho ganarse el apodo de Théoden El Obvio (mi amiga Susana dixit): te rodean los orcos, empiezan a coserte a flechazos y vas y dices "comienza la batalla" (menos mal que había alguien con estudios para decirlo, que si no, los demás pensaban que los orcos venían a tomar un té con pastas, juas). No sé qué haríamos sin estas aclaraciones.
En fin, voy a dejar el tema ESdLA, que me estoy volviendo una plaga para mi propia vida social. Sigh.
lunes, febrero 16, 2004
El Escorpión es un cómic al estilo clásico. Una historia de conspiraciones, marcas diabólicas, cardenales, envenenadoras bellísimas, reliquias robadas, ambientada en el siglo XVIII. Un protagonista que puede hacernos recordar a los mosqueteros de Dumas, o al Tenorio en su aspecto más burlón e irreverente, aunque creo que le debe más a Douglas Fairbanks haciendo de El Zorro...
Y, lo mejor de lo mejor, el dibujo de Marini, limpio, de colorido estupendo y encuadres bien hechos. Se ve calidad en los fondos, sean paisajes o arquitecturas, y algunas viñetas dejan bien claro que el dibujante se ha documentado de verdad: he creído reconocer unos cuantos cuadros famosos.
Claro que no es la obra maestra definitiva, pero está muy bien hecho y se disfruta, que no es poco.
En fin, algo malo ha de haber: los tomos son tan delgados que se leen en un vuelo, y dejan con ganas.
Aquí dejo la página de El Escorpión, en francés, con material gráfico de sobra.
Y, lo mejor de lo mejor, el dibujo de Marini, limpio, de colorido estupendo y encuadres bien hechos. Se ve calidad en los fondos, sean paisajes o arquitecturas, y algunas viñetas dejan bien claro que el dibujante se ha documentado de verdad: he creído reconocer unos cuantos cuadros famosos.
Claro que no es la obra maestra definitiva, pero está muy bien hecho y se disfruta, que no es poco.
En fin, algo malo ha de haber: los tomos son tan delgados que se leen en un vuelo, y dejan con ganas.
Aquí dejo la página de El Escorpión, en francés, con material gráfico de sobra.
sábado, febrero 14, 2004
Otra vez toca perderme el programa de radio sobre cine que tanto me gusta: me tendré que conformar con su página: Lo Que Yo Te Diga.
Porque esta noche hay fiesta en el Bronze...
si has entendido este chiste, es que también te va a gustar leer ésto en Crisei y ésto en P.Jorge y además eres un friqui de lo peor, que disfrutará haciendo este test:
Which Angel: the series Character Are You?
brought to you by Quizilla
Porque esta noche hay fiesta en el Bronze...
si has entendido este chiste, es que también te va a gustar leer ésto en Crisei y ésto en P.Jorge y además eres un friqui de lo peor, que disfrutará haciendo este test:
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martes, febrero 10, 2004
Siguiendo con la racha, he ido a ver la película Zatoichi, de Takeshi Kitano. En español: aquí
Bien, primero confesaré que me gustan las películas de samuráis, el western, los cómics y los dibujos animados. Con esta información previa, ya puedo decir que me ha parecido una película estupenda, entretenida, divertidísima, humorística incluso, con una inspiración clásica para los momentos de tragedia (que también los hay).
Digámoslo así: tiene un poco del Yojimbo de Kurosawa, otro poco de humor, una violencia estilizada que ni ofende, y ese efecto que otorga el manejo rapidísimo de una espada, en un visto y no visto, y que creo que sólo he visto en el cine japonés. Lo más curioso es que tampoco hay tantas cuchilladas, son rápidas, con mucha sangre (he leído que el director lo hizo a propósito, para restar realismo y violencia: funciona) y total, que lo que importa es la historia. Una trama más complicada de lo que parece al principio, con giro final para sorprender al público.
Es un gusto ver una película tan ágil, que no se demora inútilmente en mil planos repetitivos como recurso facilón, que mantiene buen ritmo hasta en los flash backs, que te mantiene interesado sin aflojar... Y la historia de las dos geishas asesinas no tiene desperdicio (no puedo contar más).
Es la mejor película que he visto en el cine en lo que va de año. Así de claro.
Todos los que tengan la opción de elegir entre El último samurái y Zatoichi, no deberían ni pararse a considerarlo: Zatoichi es auténticamente cine, y la otra es un mero entretenimiento (de los que sirven para llenar una tarde particularmente anodina).
Casi lo olvido: la música está muy bien dispuesta, y la escena final de todo el pueblo bailando una especie de batucada-claqué, es indescriptible.
Aquí dejo una crítica bastante reveladora del argumento.
----------------------------------
Y ahora, unas curiosidades que me han surgido:
Yojimbo, una película que me encanta, se inspiró en el relato de Dashiell Hammet Cosecha Roja; pero aquí no acaba la cosa, porque el argumento de esta película fue calcado (escenas enteras) en el western Por un puñado de dólares (de Sergio Leone) con Clint Eastwood en el personaje que hacía Toshiro Mifune. Qué de vueltas dan las historias.
El personaje de Zatoichi, que, por lo visto, es muy popular en Japón, aparece también en los cómics de Usagi Yojimbo que comenté, como Zato Ino, un samurái ciego (y desnarigado, por más señas), y es un cerdo. Cosas de los cómics de animalitos.
Bien, primero confesaré que me gustan las películas de samuráis, el western, los cómics y los dibujos animados. Con esta información previa, ya puedo decir que me ha parecido una película estupenda, entretenida, divertidísima, humorística incluso, con una inspiración clásica para los momentos de tragedia (que también los hay).
Digámoslo así: tiene un poco del Yojimbo de Kurosawa, otro poco de humor, una violencia estilizada que ni ofende, y ese efecto que otorga el manejo rapidísimo de una espada, en un visto y no visto, y que creo que sólo he visto en el cine japonés. Lo más curioso es que tampoco hay tantas cuchilladas, son rápidas, con mucha sangre (he leído que el director lo hizo a propósito, para restar realismo y violencia: funciona) y total, que lo que importa es la historia. Una trama más complicada de lo que parece al principio, con giro final para sorprender al público.
Es un gusto ver una película tan ágil, que no se demora inútilmente en mil planos repetitivos como recurso facilón, que mantiene buen ritmo hasta en los flash backs, que te mantiene interesado sin aflojar... Y la historia de las dos geishas asesinas no tiene desperdicio (no puedo contar más).
Es la mejor película que he visto en el cine en lo que va de año. Así de claro.
Todos los que tengan la opción de elegir entre El último samurái y Zatoichi, no deberían ni pararse a considerarlo: Zatoichi es auténticamente cine, y la otra es un mero entretenimiento (de los que sirven para llenar una tarde particularmente anodina).
Casi lo olvido: la música está muy bien dispuesta, y la escena final de todo el pueblo bailando una especie de batucada-claqué, es indescriptible.
Aquí dejo una crítica bastante reveladora del argumento.
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Y ahora, unas curiosidades que me han surgido:
Yojimbo, una película que me encanta, se inspiró en el relato de Dashiell Hammet Cosecha Roja; pero aquí no acaba la cosa, porque el argumento de esta película fue calcado (escenas enteras) en el western Por un puñado de dólares (de Sergio Leone) con Clint Eastwood en el personaje que hacía Toshiro Mifune. Qué de vueltas dan las historias.
El personaje de Zatoichi, que, por lo visto, es muy popular en Japón, aparece también en los cómics de Usagi Yojimbo que comenté, como Zato Ino, un samurái ciego (y desnarigado, por más señas), y es un cerdo. Cosas de los cómics de animalitos.
lunes, febrero 09, 2004
Recién estibado a bordo de las Bodegas, este nuevo relato
Los Tres Jinetes del Apocalipsis, del libro Las paradojas de Mr. Pond, G. K. Chesterton.
Los Tres Jinetes del Apocalipsis, del libro Las paradojas de Mr. Pond, G. K. Chesterton.
sábado, febrero 07, 2004
Parece que me voy a poner repetitiva. Porque iba a hablar de una película japonesa de dibujos animados que me dejó fascinada, hasta el punto de verla dos veces casi seguidas (bueno, en parte porque ese mundo animista-ecologista-legendario no es tan fácil de comprender para una persona prosaica como yo). Se trata de La Princesa Mononoke. Es una historia sorprendente, refrescante, extraña, como llegar a una costa desconocida.
Y ahora he conseguido otra película del mismo autor, que hace tiempo codiciaba: El viaje de Chihiro. Pueden leer una crítica, de las muchas que hay (todas buenas, quede claro). Estoy exultante y seguro que me paso un par de días de inmersión en el inconsciente japonés...
Para variar, he empezado a leer un libro que me han prestado: El maestro y Margarita, de Bulgakov. Humor surreal en la Rusia de los años 20. Seguro que me gusta, y me ayuda a superar mi aversión por los novelistas rusos (excepto Gógol, claro).
De regalo, un cuento de Gógol, El abrigo, que no tiene ninguna gracia, aunque está escrito con indudable humor.
Y ahora he conseguido otra película del mismo autor, que hace tiempo codiciaba: El viaje de Chihiro. Pueden leer una crítica, de las muchas que hay (todas buenas, quede claro). Estoy exultante y seguro que me paso un par de días de inmersión en el inconsciente japonés...
Para variar, he empezado a leer un libro que me han prestado: El maestro y Margarita, de Bulgakov. Humor surreal en la Rusia de los años 20. Seguro que me gusta, y me ayuda a superar mi aversión por los novelistas rusos (excepto Gógol, claro).
De regalo, un cuento de Gógol, El abrigo, que no tiene ninguna gracia, aunque está escrito con indudable humor.
martes, febrero 03, 2004
Una de las pocas series de dibujos animados que sigo con interés, es Samurái Jack, porque tiene varias cosas que aprecio de verdad: una historia entretenida, acción, y una estética cuidada. El dibujo a veces es casi expresionista, los colores vivos, los perfiles nítidos. Y la trama está llena de detalles de pura fantasía, con mucha imaginación, diversión, e incluso la música está bien elegida.
Hacía tanto tiempo que no me enganchaba a las series de dibujos, que ya creía haber llegado a una edad sin remedio... pero no, me queda cuerda para rato.
Por desgracia, sólo puede verse en televisión de pago y no pienso insultar la inteligencia de nadie desvelando cómo he logrado verla. Ya saben todos que hay medios para ello.
Y no soy la única que opina bien de estos dibujos.
Por supuesto, cuento estas cosas porque lo mejorcito que estoy leyendo son mis tebeos de Superlópez del siempre genial Jan. ¡Petisos carambanales, qué floja se presenta la cartelera del cine, además!!
Hacía tanto tiempo que no me enganchaba a las series de dibujos, que ya creía haber llegado a una edad sin remedio... pero no, me queda cuerda para rato.
Por desgracia, sólo puede verse en televisión de pago y no pienso insultar la inteligencia de nadie desvelando cómo he logrado verla. Ya saben todos que hay medios para ello.
Y no soy la única que opina bien de estos dibujos.
Por supuesto, cuento estas cosas porque lo mejorcito que estoy leyendo son mis tebeos de Superlópez del siempre genial Jan. ¡Petisos carambanales, qué floja se presenta la cartelera del cine, además!!
viernes, enero 30, 2004
Siguiendo con el tema: gracias a una opinión que leí en From Dream he descubierto una serie de cómics sobre aventuras de samuráis en el siglo XVI, que me está gustando mucho. De momento sólo he leído dos tomos de Usagi Yojimbo (así se llama el personaje protagonista, que da su nombre a la saga) y ahora me he enganchado y estoy deseando conseguir más (me conformo con el préstamo, claro).
Y una curiosidad de este cómic es que los personajes son animales antropomorfos, una cosa que comparte con el genial Blacksad. Supongo que ésto es lo que le da originalidad, porque las historias son clásicas (a veces son cuentos breves, al estilo de los cuentos populares, pero en general van engarzadas en una trama más general), y el dibujo es sencillo, bien hecho, limpio. Es un gusto leerlos, tan poco pretenciosos y tan entretenidos como son.
Y un saludo a los autores de From Dream, que me proveen de estas informaciones tan de mi gusto, y que reivindican el valor y la seriedad de los cómics de "animalitos" (como si fuesen más fáciles de hacer...)
Y una curiosidad de este cómic es que los personajes son animales antropomorfos, una cosa que comparte con el genial Blacksad. Supongo que ésto es lo que le da originalidad, porque las historias son clásicas (a veces son cuentos breves, al estilo de los cuentos populares, pero en general van engarzadas en una trama más general), y el dibujo es sencillo, bien hecho, limpio. Es un gusto leerlos, tan poco pretenciosos y tan entretenidos como son.
Y un saludo a los autores de From Dream, que me proveen de estas informaciones tan de mi gusto, y que reivindican el valor y la seriedad de los cómics de "animalitos" (como si fuesen más fáciles de hacer...)
miércoles, enero 28, 2004
Al final, me ha gustado El último samurái, aunque reconozco que todas las críticas que he leído tenían su razón de ser.
Lo cierto es que yo he pasado un rato estupendo, viendo una película bien construída, sin defectos de guión, con buen ritmo y todos los requisitos imprescindibles en una buena película de aventuras. Pero además, hay momentos emocionantes, distribuidos con medida, y suficientes explicaciones acerca de la cultura japonesa para que, sin pasarse, resulte comprensible (tampoco es un tratado sobre el arte japonés de la guerra, evidentemente). La ambientación, la fotografía, los paisajes, las armaduras, las espadas, todos los detalles me han hecho disfrutar de la película. Entiendo que no todo el mundo encuentre de su gusto tales asuntos, así que, ustedes mismos...
De los actores, mi preferido es Ken Watanabe (Katsumoto), que tiene un papel hecho para lucirse, la verdad. En la presencia de tantos secundarios perfectos, bien caracterizados, sí que he visto la influencia de Kurosawa: muchos de estos personajes parecen sacados de una de sus películas, y contribuyen mucho a dar autenticidad. De Tom Cruise sólo diré que, al menos, está correcto. Evidentemente, eché de menos a otro actor más consistente, más hecho, e incluso correoso, que le habría sacado más partido al papel. Pero éso es asunto del productor...
Reconozco (y será el único comentario objetivo que soltaré) que es una película efectista. Lo cual quiere decir que todo lo que aparece cumple su cometido con un mínimo de sutileza. No hay sorpresas ni el argumento hace ningún quiebro inesperado. Es una película americana: nada de experimentos, y todos sabemos que el protagonista no puede morir. No creo que esté desvelando nada del argumento con esta afirmación...
Finalmente, diré que a mí no me parece mal el efectismo, siendo una película del género que se trata, y estando bien hecha. El homenaje a La carga de la brigada ligera incluso me ha gustado; aunque nadie hacía estas cosas como Michael Curtiz, la escena tiene aliento épico (siempre quise decir esta frase!!)
He ido a ver la película con cierto prejuicio contra ella, esperando ver nada más que un entretenimiento, algo insustancial, pero, quizás precisamente por mi falta de expectativas, he disfrutado de una aventura de aire clásico, que, como ya he dicho, me ha acabado gustando mucho más de lo esperado.
Tampoco es Master and Commander (que me entusiasmó y mucho, las dos veces), pero puedo recomendarla a los amigos con tranquilidad.
----------------------
Una curiosidad que he encontrado: el palmarés de los Oscar de 1936, que me ha dejado preguntándome porqué estos grandes premios sólo alcanzan de refilón a las películas que de verdad acaban quedando triunfantes contra el tiempo. Y, de paso, vean qué pedazo de películas se hicieron ese año. Michael Curtiz, William Wyler, Frank Capra, Howard Hawks... Qué tiempos.
Lo cierto es que yo he pasado un rato estupendo, viendo una película bien construída, sin defectos de guión, con buen ritmo y todos los requisitos imprescindibles en una buena película de aventuras. Pero además, hay momentos emocionantes, distribuidos con medida, y suficientes explicaciones acerca de la cultura japonesa para que, sin pasarse, resulte comprensible (tampoco es un tratado sobre el arte japonés de la guerra, evidentemente). La ambientación, la fotografía, los paisajes, las armaduras, las espadas, todos los detalles me han hecho disfrutar de la película. Entiendo que no todo el mundo encuentre de su gusto tales asuntos, así que, ustedes mismos...
De los actores, mi preferido es Ken Watanabe (Katsumoto), que tiene un papel hecho para lucirse, la verdad. En la presencia de tantos secundarios perfectos, bien caracterizados, sí que he visto la influencia de Kurosawa: muchos de estos personajes parecen sacados de una de sus películas, y contribuyen mucho a dar autenticidad. De Tom Cruise sólo diré que, al menos, está correcto. Evidentemente, eché de menos a otro actor más consistente, más hecho, e incluso correoso, que le habría sacado más partido al papel. Pero éso es asunto del productor...
Reconozco (y será el único comentario objetivo que soltaré) que es una película efectista. Lo cual quiere decir que todo lo que aparece cumple su cometido con un mínimo de sutileza. No hay sorpresas ni el argumento hace ningún quiebro inesperado. Es una película americana: nada de experimentos, y todos sabemos que el protagonista no puede morir. No creo que esté desvelando nada del argumento con esta afirmación...
Finalmente, diré que a mí no me parece mal el efectismo, siendo una película del género que se trata, y estando bien hecha. El homenaje a La carga de la brigada ligera incluso me ha gustado; aunque nadie hacía estas cosas como Michael Curtiz, la escena tiene aliento épico (siempre quise decir esta frase!!)
He ido a ver la película con cierto prejuicio contra ella, esperando ver nada más que un entretenimiento, algo insustancial, pero, quizás precisamente por mi falta de expectativas, he disfrutado de una aventura de aire clásico, que, como ya he dicho, me ha acabado gustando mucho más de lo esperado.
Tampoco es Master and Commander (que me entusiasmó y mucho, las dos veces), pero puedo recomendarla a los amigos con tranquilidad.
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Una curiosidad que he encontrado: el palmarés de los Oscar de 1936, que me ha dejado preguntándome porqué estos grandes premios sólo alcanzan de refilón a las películas que de verdad acaban quedando triunfantes contra el tiempo. Y, de paso, vean qué pedazo de películas se hicieron ese año. Michael Curtiz, William Wyler, Frank Capra, Howard Hawks... Qué tiempos.
lunes, enero 26, 2004
El último samurái está entre mis películas pendientes, a pesar de que no soporto al señor Cruise, supongo que porque una está convencida de que, con samuráis, batallas y ambientación histórica, está garantizado un buen rato.
He leído unas críticas aceptables, otras algo peores y, por supuesto, he leído la Crítica definitiva.
En fin, mañana diré qué me pareció, si es que me pareció algo. Porque, por mucho que me guste Kurosawa, tampoco soy ninguna experta en cine japonés, arte japonés, ni en samuráis, ni en nada...
Y mi programa de radio favorito, sobre cine, ya tiene su página, donde se pueden oír las críticas de Teófilo, y algunas otras cosillas.
He leído unas críticas aceptables, otras algo peores y, por supuesto, he leído la Crítica definitiva.
En fin, mañana diré qué me pareció, si es que me pareció algo. Porque, por mucho que me guste Kurosawa, tampoco soy ninguna experta en cine japonés, arte japonés, ni en samuráis, ni en nada...
Y mi programa de radio favorito, sobre cine, ya tiene su página, donde se pueden oír las críticas de Teófilo, y algunas otras cosillas.
viernes, enero 23, 2004
Por desgracia, tengo que desalojar el ordenador y no puedo disfrutar viendo otra vez la película que acabo de conseguir: nada menos que Fahrenheit 451, una de las películas que más me han impresionado, y que, curiosamente, recordaba con mucha claridad, casi escena por escena, a pesar de haberla visto una sola vez cuando la pasaron en tv, y yo debía tener doce o trece años.
Por aquel entonces los sábados por la mañana solían poner alguna película, además de los consabidos programas infantiles-juveniles: las películas eran variadas, algunas bien raras para semejante público, y solía tratarse de una producción de género educativo de la Europa del Este (así aprendimos todos a decir Kóniek). Pero también vimos unas cuantas cosas buenas, la verdad. Lástima de cómo está hoy la tv.
Si no la han visto y quieren mantener el misterio, mejor no lean lo que sigue.
Recuerdo lo trasnochada que me pareció toda la decoración futurista de la película, que, paradojas de la moda, ahora parece moderna. Y recuerdo cómo se me quedó en la memoria la escena en que el protagonista empieza a leer un libro; es una escena emocionante, y dan ganas de leer con él.
Supongo yo que las escenas que se me quedaron más clavadas fueron las del final, tanto es así que he tenido toda mi vida en mente la perspectiva de tenerme que aprender algún libro de memoria, como única opción para salvarlo.
Y he llorado cuando el viejo moribundo le recita a su sobrino el libro que él ha aprendido para que no se pierda, y luego vemos al chico repitiendo el texto, con el anciano ya muerto, mientras cae la nieve. Soy de un sentimental que doy pena, ya lo sé. Pero es que era una obra de Stevenson.
Y, de paso, me pregunto (y pregunto, en general): qué libro elegiría cada uno para memorizarlo y salvarlo del olvido...
Más sobre la película Fahrenheit 451.
Y un saludo a Cisne Negro que me hizo recordar esta estupenda película, y me hizo despertar las ganas de verla.
Por aquel entonces los sábados por la mañana solían poner alguna película, además de los consabidos programas infantiles-juveniles: las películas eran variadas, algunas bien raras para semejante público, y solía tratarse de una producción de género educativo de la Europa del Este (así aprendimos todos a decir Kóniek). Pero también vimos unas cuantas cosas buenas, la verdad. Lástima de cómo está hoy la tv.
Si no la han visto y quieren mantener el misterio, mejor no lean lo que sigue.
Recuerdo lo trasnochada que me pareció toda la decoración futurista de la película, que, paradojas de la moda, ahora parece moderna. Y recuerdo cómo se me quedó en la memoria la escena en que el protagonista empieza a leer un libro; es una escena emocionante, y dan ganas de leer con él.
Supongo yo que las escenas que se me quedaron más clavadas fueron las del final, tanto es así que he tenido toda mi vida en mente la perspectiva de tenerme que aprender algún libro de memoria, como única opción para salvarlo.
Y he llorado cuando el viejo moribundo le recita a su sobrino el libro que él ha aprendido para que no se pierda, y luego vemos al chico repitiendo el texto, con el anciano ya muerto, mientras cae la nieve. Soy de un sentimental que doy pena, ya lo sé. Pero es que era una obra de Stevenson.
Y, de paso, me pregunto (y pregunto, en general): qué libro elegiría cada uno para memorizarlo y salvarlo del olvido...
Más sobre la película Fahrenheit 451.
Y un saludo a Cisne Negro que me hizo recordar esta estupenda película, y me hizo despertar las ganas de verla.
jueves, enero 22, 2004
Estoy leyendo (vaya novedad!) un libro interesante, "La biblioteca desaparecida" de Luciano Canfora. Me gustó más otro libro, que leí hace tiempo, del mismo autor, que se titulaba "Una profesión peligrosa". Pero éste está muy bien, es ameno, entretenido y aclara muchos equívocos y lugares comunes acerca de la famosa biblioteca de Alejandría. No creo que haga falta ser fanático del tema para encontrarlo interesante, porque, al fin, son unas cuantas anécdotas seleccionadas, contadas con un tono natural: nada de pedanterías.
Evidentemente, trata de la biblioteca de Alejandría, pero no es el único asunto, sino que se va relacionando con acontecimientos históricos importantes para que llegaran allí ciertas obras, y con cómo ciertos pergaminos llegaron a conservarse y otros no...
Bueno, tal y como yo lo cuento no parece tan apasionante, así que voy a dejar esta reseña, en portugués, por si alguien quiere informarse mejor. En español no encontré nada tan explicativo, así que me rindo ante el predominio brasileño en la red (bien que hacen)
Evidentemente, trata de la biblioteca de Alejandría, pero no es el único asunto, sino que se va relacionando con acontecimientos históricos importantes para que llegaran allí ciertas obras, y con cómo ciertos pergaminos llegaron a conservarse y otros no...
Bueno, tal y como yo lo cuento no parece tan apasionante, así que voy a dejar esta reseña, en portugués, por si alguien quiere informarse mejor. En español no encontré nada tan explicativo, así que me rindo ante el predominio brasileño en la red (bien que hacen)
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