lunes, mayo 12, 2008

De Vida de Samuel Johnson, James Boswell (editorial Acantilado)


Al estimar sus progresos intelectuales durante estos dos años, así como en las posteriores épocas de su vida, no debemos tener en consideración sus apresuradas confesiones de haber pecado de pereza, pues bien se ve, tan pronto se explicaba mejor, que se había dedicado a pertrecharse de distintos modos, y él mismo, en efecto, concluía el relato diciendo: «No quisiera, señor, hacerle pensar que por entonces me pasara las horas mano sobre mano.» Desde luego habría podido estudiar con mayor asiduidad y aplicación, pero es lícito suponer que un espíritu como el suyo se haya enriquecido mucho más vagando a sus anchas por los campos de la literatura que confinado a pacer en un solo prado. La analogía entre cuerpo y alma está muy extendida, y el paralelismo bien alcanza hasta el alimento de uno y otro, así como alcanza cualquier otro particular. La carne de los animales que se alimentan de un modo itinerante resulta, según común acuerdo, mucho más sabrosa que la de los animales encerrados en un corral. ¿No es posible que exista idéntica diferencia entre los hombres que leen según el variado acicate de su gusto y, de otra parte, los hombres confinados en sus celdas y colegios para cumplir la tarea que se les asigne?
A.D. 1728, Juventud
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"La pereza es una enfermedad que hay que combatir, aunque no le aconsejaría yo que se plegase usted con todo rigor a un determinado plan de estudios. Yo por lo menos nunca he perseverado en un plan durante dos días seguidos. El hombre debe leer aquello a lo que lo guíen sus inclinaciones, pues lo que lee por imposición poco o ningún bien le hará. Un joven debe leer cinco horas al día, pues así adquirirá un gran caudal de conocimientos"
A. D. 1763, AETAT. 54

domingo, mayo 11, 2008

Con la última temporada de la serie The Closer terminada, a la espera del retorno de la insustituible Brenda, he buscado otra serie con la que llenar un poco este vacío. Y he tenido la suerte de encontrar otra serie policíaca, que es de mi gusto y que creo que mantiene la altura: Life. Resumiendo mucho, un policía es condenado de por vida (de ahí el título) por un asesinato que no cometió, se pasa unos años en la cárcel, donde no sólo no consiguen matarlo los otros presos, ni se vuelve tarumba del todo, sino que se pasa a la filosofía Zen. Hasta que su nueva abogada consigue reabrir el caso, las pruebas de adn lo exculpan y sale a la calle con una generosa compensación económica, además de recuperar su trabajo. Y hasta aquí puedo leer.
Curiosamente, ambas series tienen en común un elemento importante para hacer que una serie de este tema mantenga el interés: un protagonista peculiar, con personalidad. Está claro que un detective con métodos sorprendentes anima la historia, y que es necesario un carácter persistente (por no decir que son más cansinos que Colombo) para investigar los casos que se plantean (retorcidos, sí). Y aquí se acaban los parecidos, porque Life también es una historia sobre la redención y la venganza, al estilo del Conde de Montecristo (sustituyendo al personaje del abate Faria por un libro sobre Zen). Son, de momento, once capítulos disponibles, hasta que vuelva la serie, allá por septiembre (y confío en Mr MacGuffin para mantenerme al tanto de las sabrosas novedades al respecto)
Por primera vez en cinco años de existencia, voy a reconocer que tengo ésto un poco abandonado. Échenle la culpa al absorbente Mundo Real y a la pereza. Prometo enmendarme, y, de momento, dejo unos asuntos sobre los que iba a escribir.

martes, abril 22, 2008

He descubierto un entretenimiento culinario (en francés), cocina de Campagne, y me voy a poner manos a la obra con una sencilla receta de tostaditas, aunque esté lejos de mi alcance disponer de quesos tan selectos (me apañaré con algo similar, si lo hay).
Sobre quesos, un lugar adecuado para deleitarse es fromages d'auvergne, con su vaquita verde y azul que me parece suficiente para mejorar el humor (en medio de tanta astenia).
Y, ya puestos a compartir placeres, les ofrezco estos placeres insensatos. Para usar con precaución (o no).

martes, abril 08, 2008

Una (pequeña) indicación acerca de la Vida de Samuel Johnson, precioso libro de la editorial Acantilado: leer este libro en la cama puede causar lesiones, bien porque mantenerlo abierto cansa los brazos y hombros, pudiendo producir daños en las cervicales, bien porque resbale de las manos sobre las costillas, las narices u otras partes delicadas del lector imprudente. Anoche sufrí un leve percance.
Y no, no puedo colocarlo en un atril: es tan grueso que no cabe.
Riesgos de la literatura.

viernes, marzo 28, 2008

1) Bienvenidos a la fiesta, un lugar excelente para encontrar qué leer, recordar libros que nos encantaron, o simplemente disfrutar leyendo las reseñas: me ha gustado la que trata sobre el William Blake, de G.K. Chesterton, o sobre una de sus novelas, El club de los negocios raros. Es un placer leer comentarios tan bien escritos acerca de Chesterton, que sigue siendo uno de mis favoritos.
Y ha sido su reseña de Vida de Samuel Johnson, de Boswell la que me ha dado el empujón final para interesarme en leer esta obra: es uno de esos libros que aparecen mencionados tantas veces que te parece raro no haberlos leído ya. De paso, unos fragmentos para animarse a ello.


2) gracias a Moonfleet por elegirme entre sus cinco bloggers para una isla desierta, proporcionándome la perspectiva de una nueva aventura marinera y buenas conversaciones: es un honor saberse entre tan buena compañía en la imaginación de Mr. Jeremy Fox.



3) Historia de la Piratería, de Philip Gosse, de la Editorial Renacimiento (Sevilla) viene a ser la reedición en un solo libro de los tomos de la Colección Austral. Siempre es bienvenida la reedición de un clásico descatalogado (aunque es una lástima la calidad del papel), y es una estupenda ocasión para cualquiera que no conozca la obra de conseguirla, al fin, fácilmente: es una lectura ligera, entretenida y con un tono humorístico (que no llega a ser tan negro como podría, con un tema tan favorable para ello).
Otra buena noticia: la misma editorial publica el Quién es quién en la piratería, del mismo autor, dentro de una colección llamada "Isla de la Tortuga" muy recomendable.

martes, marzo 11, 2008

EL DESTINO SIEMPRE TE SALE AL CAMINO (albanés)

Era y no era un viejo que vivía en un pueblo. Trabajaba día y noche, pero no ganaba ni para un mendrugo de pan.
Un día decidió marcharse para averiguar cuál era su destino y le dijo a su mujer:
-Querría irme para averiguar cuál es mi destino, porque así no puedo vivir.
Y ella le dijo:
-Ve.
Y se fue.
Pronto le salió al camino un lobo, que le preguntó:
-¿Adónde vas?
-Voy a buscar al Señor para que me diga cuál es mi destino -respondió él.
-Pregúntale de mi parte por qué, aunque coma más y más carne, nunca me siento saciado.
el hombre siguió camino y llegó a la orilla del mar. Allí encontró un pez enorme que saltó fuera del agua y le preguntó:
-¿Adónde vas?
-Voy a buscar al Señor para que me diga cuál es mi destino -respondió él.
-Pregúntale de mi parte por qué, aunque estoy dentro del agua día y noche, siempre tengo sed.
El hombre cogió al pez y lo tiró de nuevo al mar. Siguió camino hasta que llegó a una taberna y entró para comer un poco de pan.
El tabernero le preguntó:
-¿Adónde vas?
-Voy a buscar al Señor para que me diga cuál es mi destino -respondió él.
-Pregúntale de mi parte por qué, da igual las semillas que plante, en mi huerto no crece nada.
Y el hombre siguió camino, y caminó y caminó hasta que se le apareció un Ángel que le preguntó:
-¿Adónde vas?
-Voy a buscar al Señor para que me diga cuál es mi destino -respondió él.
-Yo soy el Señor -dijo el ángel-. Vuelve a tu casa, que tu destino te saldrá al camino.
-Un lobo me ha pedido que te pregunte por qué, aunque coma mucha carne, nunca se siente saciado -le preguntó el hombre.
-Dile al lobo que hasta que no coma carne humana no se sentirá saciado -respondió el ángel.
-Un pez me ha pedido que te pregunte por qué, aunque está dentro del agua día y noche, siempre tiene sed.
-Dile al pez que hasta que no expulse la piedra preciosa que tiene en el estómago, siempre tendrá sed.
-Un tabernero me ha pedido que te pregunte por qué, da igual las semillas que plante, en su huerto no crece nada.
-Dile al tabernero que hasta que no desentierre un tesoro que hay en su huerto no crecerá ninguna semilla que plante.
El ángel se fue y el hombre emprendió el camino de regreso. LLegó a la taberna y le dijo al tabernero:
-He hecho lo que me pediste, y el ángel me dijo que hasta que no desentierres un tesoro que hay en tu huerto no crecerá ninguna semilla que plantes.
-Ayúdame a desenterrar el tesoro -dijo el tabernero-. Te daré la mitad.
Pero el hombre dijo:
-No lo haré, me voy porque mi destino me saldrá la camino.
Así que se fue y llegó al mar donde estaba el pez.
-He hecho lo que me pediste, y el ánel me dijo que tienes una piedra preciosa en el estómago y hasta que no la expulses no dejarás de tener sed.
Y el pez se arrastró por la orilla hasta que expulsó la piedra preciosa.
-Coge esta piedra, con ella te podrás comprar un reino entero -le dijo al hombre.
-No lo haré, me voy porque mi destino me saldrá al camino.
Y dejando allí la piedra preciosa, siguió su camino hasta que llegó adonde estaba el lobo.
-He hecho lo que me pediste y el ángel me dijo que hasta que no comas carne humana no te sentirás saciado.
Y el lobo se lo comió. Y el hombre encontró su destino en el camino.


Cuentos populares del Mediterráneo, edición de Ana Cristina Herreros (Siruela)

lunes, febrero 25, 2008

1) Un periodista, hablando sobre las elecciones primarias en los Estados Unidos, comenta la importancia de la decisión final de los picatostes del partido demócrata. Y yo me imagino unos cuadraditos de pan frito, bien trajeados, discutiendo graves asuntos. Capitostes es una palabra poco usada, y quizás el periodista tenía ganas de irse ya a comer. Lapsus los tiene cualquiera, pero éste es divertido.

2) Titulares surreales, por ejemplo, éste del día de hoy en El País: "El avión pierde entre Madrid y
Málaga un 14% de pasajeros". Y digo yo: ¿cómo los pierde, se le van cayendo por las escotillas o qué?. Sobre todo, ¿no será peligroso el avión?. Luego resulta que la noticia no era tal, sino que decrece el número de pasajeros de esa línea (no me extraña, con estos titulares).

3) En el periódico de ayer (El País, edición Andalucía): "Muere ante un salón de juego acuchillado". Desconocía la existencia del juego acuchillado, y de los salones dedicados a esta actividad. O quizás se refiere a la decoración del
local. No sé a qué carta quedarme.

Luego dirán que la prensa aburre. Qué va.

viernes, febrero 22, 2008

Momentos musicales

La canción Meglio Stasera, fue compuesta por Henry Mancini para la famosa película La pantera rosa (1963), y, como otras melodías de esta película, se convierte en tarareo obsesivo en cuanto se escucha.
Como curiosidad, la versión en italiano que se disfruta en la película, formando un breve número musical, luego no aparece en la banda sonora original. Es una lástima, porque esa versión es mi preferida, y es la que dejo enlazada aquí, para quien quiera ver, escuchar y puede que bailotear: en Dailymotion
(es divertida, no se la pierdan)

miércoles, febrero 13, 2008

De El mundo del príncipe resplandeciente, de Ivan Morris, cap. II:El marco.


La construcción abierta de la casa shinden y su íntima relación con el jardín eran características que le conferían un indudable atractivo. Sin embargo, por lo que a comodidad física se refiere, las viviendas heian, incluso las de los aristócratas más ricos, difícilmente podrían haber sido menos sugerentes. En particular, estaban mal equipadas para hacer frente a los rigurosos inviernos de la ciudad. Los redondos braseros de madera, que constituían el principal medio de calefacción, tenían escaso efecto sobre la temperatura de las grandes salas abiertas y los largos corredores llenos de corrientes. Esto repercutía directamente en las modas. Las mujeres debían protegerse con numerosas capas de ropa y, puesto que se trataba de una época de buen gusto, hacían de la necesidad virtud, y la sutil armonía de los colores de las diferentes capas constituía uno de los grandes artes de la vida cotidiana.


Pueden leer un fragmento mayor, si les apetece, acerca de la arquitectura de la época Heian en Japón (en torno al año 1000), las casas de los nobles, su mobiliario y otras curiosidades.
Hay mucho más en este libro, que trata de forma amena sobre un mundo que nos resulta tan lejano, ese sofisticado mundo en que se escribieron obras como La historia de Genji o El libro de la almohada, y me parece una gran ayuda para cualquiera que se haya acercado a estas obras, además de una lectura entretenida e interesante.

jueves, febrero 07, 2008


Algo separa a los personajes homéricos de todo lo que fue escrito antes y se escribiría después. Se comportan como esos ateos perfectos que jamás han existido, convencidos de que la vida coincide con la respiración. Para los ateos cientifistas, después de la muerte sólo existe una vaga nada. Para los personajes homéricos, había una larga tortura, un enloquecer carente de memoria y de mente. En absoluto otra vida, y tampoco un castigo por la vida, sino una fisiología exhausta y delirante, anterior a la vida.
Sin embargo, mientras el aliento duraba, todo estaba lleno de dioses. Pensando en Aquiles que al alba, todos los días, arrastraba el cadáver de Héctor alrededor de la hoguera de Patroclo, Hécuba dice: "Mas no por esto (Patroclo) fue resucitado". Ningún artificio, ningún rito, ningún mérito pueden alterar este hecho. Los dioses "están siempre", como se repite, incansablemente, en las tablillas formularias; quien reconoce a los dioses existe durante un breve tiempo. En su modestia, los ateos están llenos de vanidad. Durante el breve tiempo de su vida están convencidos de administrar algo, una isla de autonomía que después se dispersa en átomos ciegos. Los héroes homéricos no se permitían este consuelo: mientras vivían, sabían que eran sostenidos y atravesados por algo remoto e íntegro, que después les abandonaba como harapos


Las bodas de Cadmo y Harmonía, Roberto Calasso
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Éste es un libro que he leído y releído, del que he ido extrayendo pedazos, como se quitan pellizcos a un bizcocho, con indolencia y con gula. Ah, cuánto placer se obtiene del conocimiento inútil, que decía Bertrand Russell.

sábado, febrero 02, 2008

The Doctor...

He visto ya la tercera temporada de Doctor Who, definitiva y demoledoramente genial. Y ahora tengo que reconocer que creía que, llegados al final de la segunda temporada, había visto lo máximo que podía dar de sí la serie. Creía que ese final, culminando en una despedida conmovedora (esa frase "estoy quemando un sol, sólo para decirte adiós") era insuperable. Después de habernos destrozado los corazones (los dos, y aún un tercero, si lo tuviéramos), sigue en marcha el Doctor, atravesado por más tristeza aún, con la misma despreocupada melancolía que es marca de la casa desde el principio. La tercera temporada, contiene menos aventura rocambolesca (dentro de lo que cabe), y más introspección, es más tétrica incluso. Seguramente ayuda que la nueva acompañante sea una médica, una mujer más formada, más madura que la joven y emocional Rose, que ocupó el puesto en las dos temporadas anteriores. Por más que Rose tuviese el encanto de chiquilla de barrio, que lo mira todo con ojos nuevos e ilusionados, y anima incluso los momentos más sombríos del Doctor, me gusta Martha Jones, la nueva acompañante: ella exige explicaciones, toma decisiones, es consciente de más detalles. No es una seguidora, es una acompañante de verdad.
Es increíble cuánta energía, cuánta iniciativa, cuánto ingenio desplegados (en esta serie es raro el episodio en que no haya unas carreritas, de hecho "corred" debe ser la palabra que más se dice). Qué grandes dramas, qué deliciosas comedias, siempre desarrollándose en el filo del fin del mundo (literalmente).

Mis capítulos favoritos suelen ser los de ambientación histórica, los encuentro divertidísimos (a veces inquietantes también). Y me gusta especialmente el que se titula La chica de la chimenea (segunda temporada), porque es, al mismo tiempo, una historia de terror con autómatas, y una reflexión sobre la percepción del paso del tiempo, la vejez y la muerte. Así de tremendo.
También me parecen muy entretenidos los episodios shakespearianos o victorianos (con los mismísimos Shakespeare y Victoria, respectivamente, claro), y los considero verdaderos ejemplos de frikismo histórico, selectos bocados para divertirse.

En fin, creía que nunca volvería a experimentar semejante devoción por una serie, desde que pronuncié aquel "Joss Whedon is my master now". Pero soy inconstante, voluble, y he encontrado un nuevo objeto de adoración, que hace que siga cada capítulo con ansiedad, que ría enloquecidamente y llore desconsoladamente, ante el asombro y la compasión de los no contagiados. Los tres capítulos finales de la temporada del 2007 (no desvelaré ni media palabra) son tremendos: me han llevado por la angustia de ver a los héroes de la historia en la más abyecta derrota, a la espera de esa milagrosa salvación final, que se demora y se demora. Éso es suspense... sabemos qué va a pasar, pero ignoramos todo sobre el cómo.

Así que les aconsejo que vean la serie (aunque sólo sea por acompañarme en la adicción), y que empiecen por la primera temporada del 2005, necesaria presentación de lo que se avecina en las siguientes. Vale la pena. Y mi más rendido agradecimiento a los subtituladores, sin cuyo talento mi disfrute sería imposible (no creo que me lean, pero tengo que dejar constancia)

jueves, enero 24, 2008

Algunos comportamientos inextinguibles, vistos desde el otro lado de esta bitácora.

jueves, enero 17, 2008


32

Me acuerdo de que el verdadero nombre de Lord Mountbatten era Battenberg.
33

Me acuerdo de los fulares de seda hechos de tela de paracaídas.
34

Me acuerdo de la cinemateca de la avenida de Messine
...
211

Me acuerdo de un queso que se llamaba "La Vaca Seria" ("La Vaca que Ríe" los llevó a juicio y ganó)
...
451

Me acuerdo de Robert Mitchum cuando decía "Children..." en la película de Charles Laughton
La noche del cazador


Me acuerdo, Georges Perec
Traducción y notas, Yolanda Morató. Ed. Berenice, 2006

sábado, enero 05, 2008

1) He añadido a las bodegas de esta modesta embarcación, unos fragmentos del Heike Monogatari, para que los puedan leer, y les sean de provecho.

2) Una bitácora con un nombre que despierta mis simpatías: La posada del Almirante Benbow, que, además, deja bien alta su enseña, ofreciendo interesantes artículos.

3) he leído Emigrantes, un cómic que me ha gustando tanto, que todos los adjetivos que se me ocurren para definirlo me dan un poco de vergüenza: no sé decir que es un cómic bellísimo, enternecedor, mágico y delicado, sin sentirme irremediablemente cursi. Así que me invento todo este rodeo para soltar que, de verdad, lo es. Imprescindible a estas alturas en mi vida, tanto que pienso comprarlo.