domingo, febrero 15, 2009

Lo que he releído:

1) "Calvin & Hobbes para principiantes", Bill Watterson. Probablemente mis personajes favoritos de todos los tiempos, tratando los temas que realmente importan.

2) "Macanudo", vol. 1,2,3 y 4, Liniers. Lo mejor de lo mejor, sólo se puede ser fanático y comprarlo todo, regalarlo a todo el mundo y volverse una plaga andante.

3) "Lapinot", de Lewis Trondheim, varios tomos. La sencillez de las historias, la gracia y, a veces, la tristeza, el abismo cotidiano con mucho humor, inesperado, absurdo, ridículo humor.

4) "Ensayos" de Montaigne, tomo I de la editorial Cátedra, para variar y leer algo ligero.

domingo, enero 25, 2009

1) Aproximación a la historia griega, de Luciano Canfora. Me he leído este libro, que trata más bien de ser una aproximación a las fuentes de la historia griega, porque el libro que quería no estaba. Me apetecía releer Una profesión peligrosa del mismo autor, pero está claro que voy a tener dificultades para lograrlo. Por lo demás, leer sobre las dispersas y azarosas formas en que conocemos lo poco que conocemos siempre es interesante.

2) Un hombre afortunado, de John Berger. Tengo pendiente poner por escrito cuánto me gusta John Berger, cómo consigue encandilarme en cada línea de ese estilo aparentemente sencillo, y al mismo tiempo cuánto me conmueve, de un modo nada sentimental. Me gusta porque contiene algo descarnado, telúrico, demoledor, y delicado.
Pueden leer una crítica acerca del libro, que siempre vale la pena.

3) No soy capaz de leer más novelas que las policíacas. Debe ser un virus. Cuídense.

martes, enero 06, 2009

Crónicas birmanas es el tercer cómic de temática parecida que leo de este autor, Guy Delisle; forma parte, pues, de una trilogía, centrada en el absurdo cotidiano de un extranjero, un occidental, que tiene que pasar un tiempo en un país oriental, específicamente en medio de una dictadura. Así que se une el extrañamiento cultural con la inabarcable estupidez del autoritarismo.

El primero que leí, Pyongyang, me pareció sobrecogedor, transmitía verdadera asfixia: la presencia ominosa del régimen, la arbitrariedad, la miseria del país, el aplastamiento de la población, el control total, el terror, todo lo que hace de Corea del Norte un horror. Al mismo tiempo, conseguía que compartiéramos su sentido del humor ante tanto surrealismo. Cualquier acción de apariencia normal se vuelve difícil, casi imposible, en un mundo de reglamentos y controles omnipotentes y desconocidos: todo es ridículo, desesperante y absurdo, da miedo y risa a la vez. Es un retrato inquietante de un mundo real, muy real, que parece una distopía.
Leí después el tomo titulado Shenzen, que el autor escribió en primer lugar (recomiendo seguir el orden correcto, no sigan mi ejemplo). Me pareció menos inspirado, quizás porque, en este caso, el subjetivismo desde el que cuenta las cosas, no le ayuda: el aburrimiento y la soledad del extranjero aislado en un país rígido y cerrado, son reflejados (densamente), pero falta algo más: los recursos que después usará en Pyongyang, el estilo segmentado, la acumulación de anécdotas, de imágenes, para componer un cuadro completo de la situación. Aquí sólo hay una exposición de rarezas, pero falta profundidad, quizás, aunque sigue siendo interesante.

Y Crónicas Birmanas me ha gustado mucho más, primero porque tiene un sentido del humor más cotidiano, que nace del contacto con una humanidad variada y sorprendente, personas que viven dentro de una dictadura temible y arbitraria (pero no tan omnipotente), que provoca a su paso temor y también burlas. La presencia de la familia, de la gente, los paseos con el carrito del bebé, dan mucho más juego. Y también porque está contada con más nervio, mejores tramas, mejores historias. He disfrutado leyéndolo, algunas anécdotas me han hecho reírme a carcajadas, y ésta es mi forma de expresar mi mejor consideración hacia este autor.

Una buena crítica de Crónicas Birmanas, también de Pyongyang

miércoles, diciembre 31, 2008

Los 'Grandes Proyectos' para el próximo año se reducen a uno solo:
Leer 50 libros por año: Es curioso que ahora tenga que hacerme este propósito cuando antes me hubieran parecido pocos, pero los cambios de horarios, de rutinas, hacen que te olvides de cosas que solías hacer y que te gustaba hacer; así que es bueno recordarse a una misma que sigue siendo una Lectora, y que va siendo hora de volver a ser Lectora En Activo.
Siguiendo el ejemplo de P. Jorge, de Otis B. Driftwood, y de Cisne Negro, mi proyecto se ve más apetecible.
-----------------
Finalmente:
Que las musas nos inspiren, que la inteligencia nos dé el nombre exacto de las cosas. Y sobre todo, que el tiempo se vuelva dócil y amable cuando pase por nosotros.

viernes, diciembre 05, 2008

1) "Vidas sesgadas"
Tres veces lo dijeron en la radio, que ya son veces, porque si lo hubiera escuchado sólo una le hubiera echado la culpa a mi oído, algo tocado por culpa del resfriado. Así que debe tratarse de unas vidas así como oblicuas, un poco torcidas. El caso es que hablaban de una catástrofe y de las vidas perdidas en ella.

2) "Cobrar por dejarse perder"
Si dejarse perder fuese lo contrario de dejarse ganar, como la lógica nos dice, los jugadores de fútbol que dicen que cobraron por tal cosa, no sé ni porqué cobraron, ni si valió la pena. Antiguamente, dejarse perder tenía otro significado, pero no sé si los deportistas son unos perdidos o sólo es que yo todo lo entiendo mal.
Las palabras de la tribu comenta sobre el asunto también.

3) "Quantium of Solance" en vez de Quantum of Solace
Dos erratas en el título de una sola película, casi un récord. Ni todas las palabras latinas acaban en -ium, ni el mínimo consuelo del título en inglés gana nada con una 'n' de más. Quizás alguien creyó que Solance era el nombre de la bella partenaire de Mr. Bond, aunque creo que no existe tal nombre. He visto que en un montón de sitios han cambiado el título de la película a placer, así que no sé si dejándolo en su versión original estuvieron acertados.
Ya está embarcado en la bodega, un nuevo cuento, elegido de entre las muchas curiosas historias contenidas en Cuentos Chinos del Río Amarillo, edición de Imelda Huang Wang y Enrique P. Gatón, editorial Siruela.
Este cuento se titula La plañidera que no sabía llorar, y me ha parecido especialmente raro, por el uso de elementos de la naturaleza, por el concepto, por el simbolismo. Espero que lo disfruten.

miércoles, diciembre 03, 2008

Como muchos otros escritores, Chesterton ha pasado de estar en el listado de los raros y casi desconocidos, a reeditarse y ponerse de moda. Estupendo, porque así podré compartir lecturas con más gente. De este asunto habla Babelia, y creo que voy a echar una ojeada a esa edición de Acantilado de los relatos del Padre Brown. A los que no lo conozcan, les aseguro que, acercándose a las novelitas del cura detective creado por G. K. Chesterton, encontrarán unos relatos detectivescos clásicos, algo ingenuos pero llenos de crítica social. Siempre giran sobre lo engañoso que es dar las cosas por sentado y cómo nos dejamos guiar por apariencias sin preguntarnos jamás si son ciertas: puede acusarse al autor de hacer cuentos con moraleja, pero creo que le habría gustado, e incluso puede que celebrase el reproche como algo excelente. (Por mi parte, puedo sobrevivir a las moralejas, a los cuentos y a muchos otros horrores literarios, jé).
Sobre todo, son historias breves, entretenidas, con toques de misterio, de color, de curiosidades. Puede que no sean una obra cumbre de la literatura, pero mis gustos se inclinan definitivamente hacia el Padre Brown, y le perdono hasta el decidido propagandismo, no me importa nada (por una vez en la vida).
De paso, recupero esta página sobre Chesterton en inglés, que incluye enlace a sus obras disponibles en internet, y a sitios relacionados.

miércoles, noviembre 26, 2008

Tan larga ausencia aconseja escribir un aviso, agradeciendo su atención a los pocos lectores que aún me queden, y notificando que pronto reapareceré, con buenos propósitos.

Mientras tanto:

1) leyendo Freakonomics, un libro subtitulado "Las cosas no son lo que parecen", una gran verdad, que no por repetida pierde tamaño. Cualquiera que se acerque a un tema proponiendo preguntas diferentes y observando sin prejuicios, tiene toda mi atención. Luego el resultado no pasa de ser un librito de divulgación, ligero, pero el planteamiento es atractivo y da que pensar.

2) Cuentos chinos del río amarillo, edición de Imelda Huang Wang y Enrique P. Gatón, editorial Siruela. Un libro muy bonito de aspecto, como suele suceder. Y además es muy refrescante leer unos cuentos clásicos, es un género que siempre nos hace volver a lo esencial. Además, leer cuentos en una tarde fría es un placer exquisito.

sábado, noviembre 08, 2008

Más consejos por y para viajeros inexpertos en Londres
(asuntos culinarios):


1) la comida tiene una pésima reputación, creo que injustificada. He comido bien, a un precio muy razonable, y además disponía de una oferta variadísima para elegir: desde buffet en restaurante chino/coreano/oriental a los platos típicos de un pub y ensaladas y bocadillos en un montón de locales por toda la ciudad. Para todos los gustos, creo yo, en cuanto a hacer una comida digna y seguir adelante con la visita a la ciudad. También habrá restaurantes elegantes, pero en ésto no puedo aconsejar otra cosa que consultar una guía de viajes.

2) los pubs. Mejor dicho, Los Pubs (con mayúscula). Son mejores de lo que su reputación anunciaba, incluso; yo los clasificaría en dos grupos: los buenos y los mejores. En los buenos te puedes tomar una cerveza (a elegir entre diez o doce clases distintas) calentito, cómodo, y tener una conversación en un tono agradable, sin tener que gritar; puedes también comerte un aperitivo contundente. Y en los mejores, además de todo lo anterior, podrías quedarte a vivir, porque tienen unos abundantes platos que salen de su cocina (ese pastel de riñones, esa pasta con setas, esas hamburguesas), ambiente agradable, sofás, cuartos de baño impecables. En general, proporcionan un comfort que ya quisiera yo ver en un establecimiento de su tipo de este país.

Y con ésto, damos por terminada la crónica del viaje, que espero sea de utilidad.

viernes, noviembre 07, 2008



Londres, Victoria St.

sábado, noviembre 01, 2008

Consejos por y para viajeros inexpertos en Londres:

1) los londinenses tienen una curiosa relación con el clima: lo ignoran. Aunque haya cinco grados y caiga aguanieve no es extraño ver gente en mangas de camisa, chicas sin medias, o con zapatos abiertos y, por supuesto, con el abrigo desabrochado. Ni caso, los viajeros es mejor que vayan equipados convenientemente, a no ser que derrochen salud, calorías y seguro médico: consulten previamente el clima previsto para Londres. A mí me tocó la primera nevada en octubre en 75 años.

2) no toda la gente es amable, ni tiene tiempo o humor para contestar las preguntas de turistas despistados (especialmente, los taquilleros del metro y los conductores de bus), pero los policías, guardas o guías de museo son atentos. Es fácil hacerse entender con un nivel de inglés zarrapastroso y poca vergüenza, pero no todo el mundo reúne ambas "cualidades".
Una guía breve de la ciudad en la BBC, para irse acercando al asunto.

3) los hoteles de precio razonable del centro no pasan de ser pensiones (el precio sí es el de un hotel en España), pero es tan práctico alojarse céntricamente que se puede sobrevivir a cierto destartalamiento, los lavabos en la habitación enmoquetada y esas singularidades que aquí sólo se encuentran ya en las pensiones baratas junto a las estaciones. Click Bed para la reserva me ha funcionado bien. Claro que, con un presupuesto más espléndido, hubiera elegido algo mejor, pero tampoco fue horrible (los comentarios de otros viajeros en páginas como trip advisor me habían asustado). De todos modos, recomendaría precaución al elegir alojamiento por internet, que hay mucha cueva de orcos por ahí.

4) no compre un ticket de un solo viaje (excepto que sea el último bus/metro que piensa tomar en el día), y mejor estudie un poco los planos de las redes de autobuses, porque son un medio de transporte excelente y económico (una vez que se entiende el código de letras, números etc. del esquema de cada parada): un pase para un día entero de bus cuesta 3,50 libras (y un viaje cuesta 2 libras), y ambos se compran en maquinitas junto a las paradas más céntricas (hay que llevar monedas!). Además, se puede subir al piso de arriba para tener mejor vista, son calentitos, y anuncian las paradas muy claramente. Aviso: el pase diario se agota a las 4,30 de la madrugada; no dura 24 horas sino un día natural, independientemente de la hora a la que se compre. Mas información en Transport of London

5) Absolutamente impresionantes los siempre recomendados British Museum y Natural History Museum (la entrada es gratuita en ambos). El British Museum está siempre lleno, pero tiene a favor el poder contemplar el fruto de doscientos años de expediciones arqueológicas (o dicho menos diplomáticamente: doscientos años de expolio): se comprende que a los griegos les duela visitarlo, por ejemplo. Los relieves asirios son de lo más impactante. El Natural History Museum valdría la pena sólo por el edificio (aunque son fascinantes los dinosaurios, ballenas y fósiles), que es un verdadero templo de la ciencia, una catedral hecha a mayor gloria del espíritu naturalista, con sus ejemplares didácticamente expuestos. También la National Gallery tiene entrada libre, y hay buenos cuadros que ver, pero mi recomendación, si hay que elegir, va por los dos primeros.
Los demás museos se quedaron para otra ocasión.

Covent Garden, Soho, Seven Dials, Chinatown, Carnaby Street, ya los estoy echando de menos. Mientras tanto, puedo entretenerme en London Streets, donde se puede ver cada calle, desplegada en todos y cada uno de sus locales, cafés, tiendas y negocios varios.
Y la perspectiva de todo lo que me queda por descubrir.

-----------(Addenda)

1- Véase a cuanto está el cambio de moneda y cómo son los billetes
2- Si llega al aeropuerto de Stansted, conviene consultar previamente medios de transporte hasta Londres: los autobuses de terravision son económicos (9 libras el viaje, 14 si es ida y vuelta) y se pueden comprar sin cerrar el viaje de vuelta; aunque hay que tener en cuenta el tráfico, que puede convertir un viaje de 55 minutos en dos horitas de autobús (real como la vida misma). También hay un tren, más caro, Stansted Express, así que se puede considerar la opción.

domingo, octubre 26, 2008

El descuido en el que tengo este cuaderno se atribuye a varias causas:

1. falta de lecturas interesantes que comentar; en general falta de lecturas consistentes, relevantes, significativas.

2. cualquier otro entretenimiento en que me ocupe es siempre cosa ligera, no sirve de tema de conversación.

3. llevo una vida provinciana (en el peor sentido de la palabra, ya que provinciana, por mi parte, lo soy de nacimiento: véase la acepción nº 5 de la palabra en RAE)

4. sin embargo, me he pasado el último mes viajando o preparando viajes (que es más extenuante)

5. me voy a Londres esta semana; anuncian nieve.

domingo, octubre 12, 2008

Gracias a este comentario, se llega a un Compendio de bellas bibliotecas (en inglés), cuyas imágenes pienso atesorar para volver a ellas en cualquier momento de debilidad, como se recurre al armario de los licores. Porque sólo con saber de la existencia sobre la faz de la tierra de lugares así, aunque nunca los hayamos visitado, se dejan atrás pensamientos poco favorables hacia la humanidad.

Más alimento, de la misma clase, en el blog BookGirl (en inglés), y también en el de La Lectora Provisoria: éste último no recuerdo dónde lo ví recomendado.

Y tampoco recuerdo de dónde ha salido este estudio sobre La Casa de la Cascada, que me parece una composición preciosa. Y además, sobre un edificio que ni su legión de imitadores ha conseguido que aborrezcamos. Qué casa tan Moderna, en toda la extensión de la palabra.

Por mi parte, para continuar con la inspiración Moderna, me dispongo a ver la película Design for Living (1933) imdb, de Lubitsch, que en español se tituló (lógicamente, aunque matando todo el suspense) Una mujer para dos.

sábado, octubre 04, 2008

Desde la utilísima Apostillas literarias, una novedad que, al menos para mí, es muy interesante: la página del escritor Enrique Vila-Matas.

lunes, septiembre 22, 2008

Continuando con la evocación de viejas películas, un artículo en el suplemento cultural del abc del domingo: Cuando se comen perdices, donde recuerdan parejas perfectas, como aquella de Nick y Nora Charles (y Asta) en la saga del "Hombre Delgado".
Es un buen comienzo para ir tirando del hilo, y ponerse a ver, por ejemplo, alguna otra película de Myrna Loy, una actriz que hizo algunas otras esposas ideales en su carrera (sobre todo por lo guapa que salía). Recomiendo echar la vista atrás con Los Blandings ya tienen casa (imdb), una de esas comedias de estilo clásico de los años cuarenta, con diálogos rápidos, secundarios que son como de la familia, y entretenimiento garantizado (nada más y nada menos). Además, Cary Grant y Melvyn Douglas, dos actores excelentes para una comedia (ambos geniales).
A propósito, creo que sirvió de inspiración a otra película sobre arreglos catastróficos de casas (si no es así, lo parece): Esta casa es una ruina. Reconozco que es una inspiración que sólo yo he captado, y puede que sea fruto, de nuevo, de una conexión creada por mi pobre cerebro saturado de cine.