miércoles, diciembre 03, 2008

Como muchos otros escritores, Chesterton ha pasado de estar en el listado de los raros y casi desconocidos, a reeditarse y ponerse de moda. Estupendo, porque así podré compartir lecturas con más gente. De este asunto habla Babelia, y creo que voy a echar una ojeada a esa edición de Acantilado de los relatos del Padre Brown. A los que no lo conozcan, les aseguro que, acercándose a las novelitas del cura detective creado por G. K. Chesterton, encontrarán unos relatos detectivescos clásicos, algo ingenuos pero llenos de crítica social. Siempre giran sobre lo engañoso que es dar las cosas por sentado y cómo nos dejamos guiar por apariencias sin preguntarnos jamás si son ciertas: puede acusarse al autor de hacer cuentos con moraleja, pero creo que le habría gustado, e incluso puede que celebrase el reproche como algo excelente. (Por mi parte, puedo sobrevivir a las moralejas, a los cuentos y a muchos otros horrores literarios, jé).
Sobre todo, son historias breves, entretenidas, con toques de misterio, de color, de curiosidades. Puede que no sean una obra cumbre de la literatura, pero mis gustos se inclinan definitivamente hacia el Padre Brown, y le perdono hasta el decidido propagandismo, no me importa nada (por una vez en la vida).
De paso, recupero esta página sobre Chesterton en inglés, que incluye enlace a sus obras disponibles en internet, y a sitios relacionados.

2 comentarios:

ismo dijo...

Una entrada que se agradece. No sabía que se publicaba a GK en Acantilado (no estoy demasiado al tanto del mundo editorial). Anoto tambien la web y me guardo del artículo de Babelia una fina apreciación:

"Es sabida la afición de Chesterton a la paradoja, con la que se maneja ante el lector como un prestidigitador; la diferencia está en que él no busca engañar sino revelar; lo que nos hace ver es lo que no vemos, la construcción de la apariencia, para revelarnos la verdad".

J. Addams dijo...

Además hay ediciones en Valdemar y en bolsillo en Alianza, por si le interesa.
Y es muy significativo el párrafo del artículo; la paradoja es la clave: a veces la apariencia es demasiado visible para ser vista!
un saludo