Hace 4 días.
sábado, octubre 04, 2008
lunes, septiembre 22, 2008
Continuando con la evocación de viejas películas, un artículo en el suplemento cultural del abc del domingo: Cuando se comen perdices, donde recuerdan parejas perfectas, como aquella de Nick y Nora Charles (y Asta) en la saga del "Hombre Delgado".
Es un buen comienzo para ir tirando del hilo, y ponerse a ver, por ejemplo, alguna otra película de Myrna Loy, una actriz que hizo algunas otras esposas ideales en su carrera (sobre todo por lo guapa que salía). Recomiendo echar la vista atrás con Los Blandings ya tienen casa (imdb), una de esas comedias de estilo clásico de los años cuarenta, con diálogos rápidos, secundarios que son como de la familia, y entretenimiento garantizado (nada más y nada menos). Además, Cary Grant y Melvyn Douglas, dos actores excelentes para una comedia (ambos geniales).
A propósito, creo que sirvió de inspiración a otra película sobre arreglos catastróficos de casas (si no es así, lo parece): Esta casa es una ruina. Reconozco que es una inspiración que sólo yo he captado, y puede que sea fruto, de nuevo, de una conexión creada por mi pobre cerebro saturado de cine.
Es un buen comienzo para ir tirando del hilo, y ponerse a ver, por ejemplo, alguna otra película de Myrna Loy, una actriz que hizo algunas otras esposas ideales en su carrera (sobre todo por lo guapa que salía). Recomiendo echar la vista atrás con Los Blandings ya tienen casa (imdb), una de esas comedias de estilo clásico de los años cuarenta, con diálogos rápidos, secundarios que son como de la familia, y entretenimiento garantizado (nada más y nada menos). Además, Cary Grant y Melvyn Douglas, dos actores excelentes para una comedia (ambos geniales).
A propósito, creo que sirvió de inspiración a otra película sobre arreglos catastróficos de casas (si no es así, lo parece): Esta casa es una ruina. Reconozco que es una inspiración que sólo yo he captado, y puede que sea fruto, de nuevo, de una conexión creada por mi pobre cerebro saturado de cine.
martes, septiembre 09, 2008
En la revista cultural del periódico Abc, la semana pasada, publicaron un par de artículos, que he recortado, sobre uno de mis autores preferidos de todos los tiempos, Montaigne y el arte del diálogo y Cuando era montaña. También venía una reseña del libro de Stefan Zweig sobre Montaigne (publicado en Acantilado), pero no soy capaz de enlazarla. Me gustaría leer este libro, así que pondré en marcha esta cansada máquina conseguidora, y lo intentaré en la biblioteca.
También hablaba de Montaigne, y hablaba bien (como tiene por costumbre), Daniel Pennac en el Babelia del sábado, en una entrevista. Este escritor me pone de buen humor, incluso en diferido, y me gusta cuando dice ésto:
No pretendo compararme con él, pero me sucede lo que a Michel de Montaigne: no tengo memoria funcional. Él, que era un hombre bien educado y cortés, era incapaz de recordar los nombre de sus sirvientes. Para lograrlo recurría a trucos nemotécnicos, como asocial el apellido con la función que desempeñaban o con el nombre del pueblo donde habían nacido. Montagine anotaba sus libros y luego no era capaz de recordar lo que significaba aquella anotación, por qué la había hecho. Hubo un momento en que intenté llevar un diario personal, pero limitándome a lo factual. Cuando lo releía no recordaba ninguno de los hechos que había anotado. Es la ficción la que me permite recordar. Es un psicoanálisis salvaje
También hablaba de Montaigne, y hablaba bien (como tiene por costumbre), Daniel Pennac en el Babelia del sábado, en una entrevista. Este escritor me pone de buen humor, incluso en diferido, y me gusta cuando dice ésto:
No pretendo compararme con él, pero me sucede lo que a Michel de Montaigne: no tengo memoria funcional. Él, que era un hombre bien educado y cortés, era incapaz de recordar los nombre de sus sirvientes. Para lograrlo recurría a trucos nemotécnicos, como asocial el apellido con la función que desempeñaban o con el nombre del pueblo donde habían nacido. Montagine anotaba sus libros y luego no era capaz de recordar lo que significaba aquella anotación, por qué la había hecho. Hubo un momento en que intenté llevar un diario personal, pero limitándome a lo factual. Cuando lo releía no recordaba ninguno de los hechos que había anotado. Es la ficción la que me permite recordar. Es un psicoanálisis salvaje
domingo, agosto 31, 2008
Antes de la romántica Hellboy II, pusieron un tráiler anunciando el próximo estreno de Los niños de Huang Shi(imdb), película basada en una historia real... El caso es que, al momento, recordé una vieja película con Ingrid Bergman llevando niños chinos huérfanos a través de un largo viaje por la ruta de la seda, atravesando montañas (el mismo argumento que acabo de escuchar) y me pregunto si la memoria aún me funciona debidamente.
Y sí, aún me funciona la cabeza bastante, porque la película se tituló El albergue de la Sexta Felicidad(imdb), pero no recuerdo más detalles, así que no puedo confirmar si se ha hecho un remake, o sólo una conexión cruzada dentro de mi cerebro, o yo qué sé. La duda subsiste, así que espero opiniones cinéfilas más cualificadas: algún fan de Ingrid Bergman, quizás.
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La inspiración en las viejas películas nos alcanza de nuevo, porque ahora mismo me dispongo a ver alguna de la saga del "Hombre Delgado" que interpretaba William Powell. Espero disfrutar de la confrontación entre el recuerdo infantil de estas películas de enredo y asesinatos en la alta sociedad, y una nueva visita con otros ojos: y espero divertirme.
Y el inicio de este viaje al pasado se encuentra en el actualísimo blog The Sartorialist, en el que, hace poco, se comentó sobre este cine, la elegancia de aquellos trajes (y el porte de los que los llevaban). Es, definitivamente, un blog magnífico sobre personas que visten con estilo (sea ello lo que sea), y no es extraño que tenga tantos seguidores.
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De paso, puede ser buena idea releer a Dashiell Hammett, para acabar bien este verano.
Y sí, aún me funciona la cabeza bastante, porque la película se tituló El albergue de la Sexta Felicidad(imdb), pero no recuerdo más detalles, así que no puedo confirmar si se ha hecho un remake, o sólo una conexión cruzada dentro de mi cerebro, o yo qué sé. La duda subsiste, así que espero opiniones cinéfilas más cualificadas: algún fan de Ingrid Bergman, quizás.
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La inspiración en las viejas películas nos alcanza de nuevo, porque ahora mismo me dispongo a ver alguna de la saga del "Hombre Delgado" que interpretaba William Powell. Espero disfrutar de la confrontación entre el recuerdo infantil de estas películas de enredo y asesinatos en la alta sociedad, y una nueva visita con otros ojos: y espero divertirme.
Y el inicio de este viaje al pasado se encuentra en el actualísimo blog The Sartorialist, en el que, hace poco, se comentó sobre este cine, la elegancia de aquellos trajes (y el porte de los que los llevaban). Es, definitivamente, un blog magnífico sobre personas que visten con estilo (sea ello lo que sea), y no es extraño que tenga tantos seguidores.
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De paso, puede ser buena idea releer a Dashiell Hammett, para acabar bien este verano.
lunes, agosto 25, 2008
En principio, le eché la culpa al sopor estival, pero no, había leído bien el titular de esta noticia en El País de hoy: "Interior afirma que 1172 policías se dedican a la violencia machista".
A lo que se dedican, de verdad, dichos policías es a luchar contra la violencia, y no a practicarla (ésto se comprende una vez leído el artículo, claro); pero no ha faltado el momento de reflexión sobre lo mal que estamos si las fuerzas del orden se dedican a tales cosas. Falta alguna otra noticia sobre cuántos policías se dedican al tráfico de drogas, o cosa por el estilo, a ver qué impresión causa el titular, por engañoso que sea. Y lo que defiendo es la gramática, la ortografía y la claridad, gracias, no se confundan.
A lo que se dedican, de verdad, dichos policías es a luchar contra la violencia, y no a practicarla (ésto se comprende una vez leído el artículo, claro); pero no ha faltado el momento de reflexión sobre lo mal que estamos si las fuerzas del orden se dedican a tales cosas. Falta alguna otra noticia sobre cuántos policías se dedican al tráfico de drogas, o cosa por el estilo, a ver qué impresión causa el titular, por engañoso que sea. Y lo que defiendo es la gramática, la ortografía y la claridad, gracias, no se confundan.
martes, agosto 05, 2008
Me gustan las novelas que llevo leídas de Fred Vargas. Me gustaría dar una reseña para cada una, pero ahora mismo hace demasiado calor, así que, a modo de adelanto, les digo sólo lo bien que lo estoy pasando leyendo estas historias. Y los porqués:
1. la trama es extraña, retorcida, rocambolesca, y avanza lejos de los caminos transitados, a golpe de lógica, pero de esa lógica que busca la razón última de las cosas, nada de minucias.
2. los personajes son extremadamente realistas, en toda su peculiaridad. Porque seguramente conocemos o nos hemos cruzado con fauna mucho más extrema en cualquier gran ciudad, hay que reconocerle a la escritora la capacidad de caracterizar tipos verídicos, gente creíble.
3. lo que mueve a cada personaje puede ser disparatado, pero es psicológicamente ajustado a su carácter. Y tener que poner ésto como una virtud, cuando debería ser elemental, me hace recordar la cantidad de novelas que no he acabado este año.
4. nadie es perfecto; de hecho, casi todo el mundo es atroz, defectuoso y raro; entrañablemente real.
5. las descripciones, las imágenes, los adjetivos, todo la imaginación y el colorido libremente correteando por esas páginas.
1. la trama es extraña, retorcida, rocambolesca, y avanza lejos de los caminos transitados, a golpe de lógica, pero de esa lógica que busca la razón última de las cosas, nada de minucias.
2. los personajes son extremadamente realistas, en toda su peculiaridad. Porque seguramente conocemos o nos hemos cruzado con fauna mucho más extrema en cualquier gran ciudad, hay que reconocerle a la escritora la capacidad de caracterizar tipos verídicos, gente creíble.
3. lo que mueve a cada personaje puede ser disparatado, pero es psicológicamente ajustado a su carácter. Y tener que poner ésto como una virtud, cuando debería ser elemental, me hace recordar la cantidad de novelas que no he acabado este año.
4. nadie es perfecto; de hecho, casi todo el mundo es atroz, defectuoso y raro; entrañablemente real.
5. las descripciones, las imágenes, los adjetivos, todo la imaginación y el colorido libremente correteando por esas páginas.
martes, julio 29, 2008
No es lo mismo leer un texto en un fajo de fotocopias grapadas que en un libro bien editado.
Así que, de vez en cuando, intento mejoras en este blog, pinto un poco aquí y allá, cambio la plantilla por otra más moderna. Aunque ya sé que ahora mismo casi todos usamos lectores de entradas para seguir novedades en los blogs, no está mal cuidar un poco las apariencias.
Según vayan viendo cambios, sírvanse darme cualquier opinión (incluso ofrezcan ayuda, sin miedo).
De momento, sigo con el método de "ensayo y horror". Y no sé cómo lograr que la imagen del título enlace al propio blog. Seguiremos informando.
Así que, de vez en cuando, intento mejoras en este blog, pinto un poco aquí y allá, cambio la plantilla por otra más moderna. Aunque ya sé que ahora mismo casi todos usamos lectores de entradas para seguir novedades en los blogs, no está mal cuidar un poco las apariencias.
Según vayan viendo cambios, sírvanse darme cualquier opinión (incluso ofrezcan ayuda, sin miedo).
De momento, sigo con el método de "ensayo y horror". Y no sé cómo lograr que la imagen del título enlace al propio blog. Seguiremos informando.
martes, julio 08, 2008
Leyendo, (además de varias novelas policíacas que he reservado para estas vacaciones):
1- Cuentos populares Azerbaidjanos (traducción, notas y apéndice Isabel Vicente), Ediciones Generales Anaya 1985. Con unas bonitas ilustraciones de Vladimir Vaguin.
2- Un sabio no tiene ideas, François Jullien (Biblioteca de Ensayo Siruela 2001): he encontrado este comentario sobre el libro, para hacerse una idea (jé).
Y releyendo Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell, uno de esos libros que le hacen a uno reconciliarse con conceptos como el verano o la infancia. Paisajes del Mediterráneo que se filtran como arena dorada en el recuerdo, transmitiendo una especie de alegre nostalgia al compartir recuerdos ajenos, tan divertidos, tan animados.
Cuando vuelva de esta breve ausencia, espero que con otro color y otra relajación, ya les contaré, o no (como siempre, según los vaivenes de mi pobre voluntad)
1- Cuentos populares Azerbaidjanos (traducción, notas y apéndice Isabel Vicente), Ediciones Generales Anaya 1985. Con unas bonitas ilustraciones de Vladimir Vaguin.
2- Un sabio no tiene ideas, François Jullien (Biblioteca de Ensayo Siruela 2001): he encontrado este comentario sobre el libro, para hacerse una idea (jé).
Y releyendo Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell, uno de esos libros que le hacen a uno reconciliarse con conceptos como el verano o la infancia. Paisajes del Mediterráneo que se filtran como arena dorada en el recuerdo, transmitiendo una especie de alegre nostalgia al compartir recuerdos ajenos, tan divertidos, tan animados.
Cuando vuelva de esta breve ausencia, espero que con otro color y otra relajación, ya les contaré, o no (como siempre, según los vaivenes de mi pobre voluntad)
lunes, junio 30, 2008

He aquí una cadena de azares, según se propone desde este meme discográfico: consiste en componer una portada de un disco imaginario, con estos instrumentos, como si consultásemos en el I Ching:
1º. El nombre del grupo sale de la opción al azar de la wikipedia.
Muy clásico este Mausoleum of Augustus, aunque algo fúnebre.
2º. El título: de aquí, escogiendo las cuatro últimas palabras. Acabo de darme cuenta de que elegí la primera cita, y en las instrucciones decía la última. Bueno, más azaroso aún.
"The older I get, the greater power I seem to have to help the world; I am like a snowball - the further I am rolled, the more I gain". Susan B. Anthony (1820 - 1906)
3º. La imagen procede de flickr, tomando la tercera foto que aparezca, sea lo que sea.
Para mí fue este animalito apodado barcelona Hachiko, con la historia del asunto; siempre es enternecedor un perro que espera.
Y me he apuntado a esta invención, viendo los resultados que muestra Cisne Negro, y también Días Estranhos: discos tan evocadores, que es lástima que no se hayan grabado. Cadáveres exquisitos, qué bellos.
domingo, junio 29, 2008
1) En Sevilla, la calle Zaragoza tiene dos puntos de gran interés para mí: la librería de cómics, y parafernalia relacionada, Nostromo, y la heladería La Fiorentina, donde despachan con amabilidad mi helado favorito del mundo (en este momento al menos, porque el mundo es muy grande e ignoto), de limón con hierbabuena.
2) Hay lugares en el Algarve que, al contemplarlos, me viene a la cabeza la idea de que hay personas que pagarían (y, de hecho, pagan) por estar ahí mismo, donde estoy ahora. Y es un pensamiento poco elevado, pero no me alcanza el orgullo de los privilegiados tan a menudo, oigan.
3) Hay pocos placeres como estar de vacaciones un día laborable, porque todo lo agradable que estamos haciendo se multiplica, porque el cuerpo sabe todo lo que No está haciendo: el cuerpo sabe que no ha madrugado, que no ha estado horas bajo las luces fluorescentes de las oficinas, que no ha estado tensando la espalda y las cervicales, los codos y los hombros, y callándose la boca, para ganarse el panecillo de cada día. El cuerpo lo sabe, y se esponja, y lo agradece. Y yo que, incidentalmente, participo de las bondades de estar viva dentro de este cuerpecito, me alegro mucho.
2) Hay lugares en el Algarve que, al contemplarlos, me viene a la cabeza la idea de que hay personas que pagarían (y, de hecho, pagan) por estar ahí mismo, donde estoy ahora. Y es un pensamiento poco elevado, pero no me alcanza el orgullo de los privilegiados tan a menudo, oigan.
3) Hay pocos placeres como estar de vacaciones un día laborable, porque todo lo agradable que estamos haciendo se multiplica, porque el cuerpo sabe todo lo que No está haciendo: el cuerpo sabe que no ha madrugado, que no ha estado horas bajo las luces fluorescentes de las oficinas, que no ha estado tensando la espalda y las cervicales, los codos y los hombros, y callándose la boca, para ganarse el panecillo de cada día. El cuerpo lo sabe, y se esponja, y lo agradece. Y yo que, incidentalmente, participo de las bondades de estar viva dentro de este cuerpecito, me alegro mucho.
jueves, junio 19, 2008
continuación...
En cambio, hay otra tradición, en Mankell, en Ian Rankin, la de los policías cansados que caminan bajo la lluvia (o la nieve) con los pies llenos de barro, empapados de soledad, de licores, de comidas grasientas e improvisadas.
Investigaciones donde asoma el horror, que se resuelven casi a fuerza de aburrir las pruebas, de un realismo sin ironía. Y hay un retrato de sociedades desoladas, donde bajo un aparente orden sólo hay hipocresía y sordidez.
No hay humor, ni el brillo de un detalle de vida cotidiana bajo una luz favorable, ni gastronomía, ni calor. Sin dar lecciones, sin moralina extra, simplemente contando lo que hay, grandes escritores, mirando al mar del Norte.
En cambio, hay otra tradición, en Mankell, en Ian Rankin, la de los policías cansados que caminan bajo la lluvia (o la nieve) con los pies llenos de barro, empapados de soledad, de licores, de comidas grasientas e improvisadas.
Investigaciones donde asoma el horror, que se resuelven casi a fuerza de aburrir las pruebas, de un realismo sin ironía. Y hay un retrato de sociedades desoladas, donde bajo un aparente orden sólo hay hipocresía y sordidez.
No hay humor, ni el brillo de un detalle de vida cotidiana bajo una luz favorable, ni gastronomía, ni calor. Sin dar lecciones, sin moralina extra, simplemente contando lo que hay, grandes escritores, mirando al mar del Norte.
sábado, junio 14, 2008
Existe una cadena, cuyos eslabones se llaman Vázquez Montalbán, Andrea Camilleri, Petros Márkaris, todos ellos mirando al mismo mar de los desengaños, contemplando la misma puñetera naturaleza humana, en la que cabe desde la corruptela como forma de vida, hasta la cocina como arte exquisito. Y siempre hay humor (desde el más agrio del catalán, a la sorna del siciliano, y la socarronería del griego, quizás: es difícil comparar caracteres). Sobre todo, todos estos escritores policíacos son también grandes retratistas sociales, autores de novela realista: no es sólo costumbrismo utilizado como ambientación, más bien es la trama policial utilizada como excusa para contarnos cómo respiran nuestras ciudades, sobre qué lodos hemos asentado el bonito edificio de nuestra forma de vida. Sin dar lecciones, sin moralina extra, simplemente contando lo que hay, grandes escritores, en cabeza el que nos falta (verdadero precursor), de lado a lado del mar Mediterráneo.
miércoles, junio 11, 2008
Confieso que me encantan las papelerías, y toda la parafernalia de escritorio, así que suelo tener un surtido de cuadernos variado. Pero la libreta clave, la esencial, debe ser de un tipo especial. Manejable, flexible, tamaño mediano, que quepa en bolsas y carteras, versátil, resistente. Qué difícil todo ésto, cuántos intentos fallidos cada vez que toca reponer la libretita (las viejas nunca se tiran, ni hablar; se guardan religiosamente)
Y luego están las cosas que se anotan:
1) libros, muchos libros, cómics también; a veces con sus autores y editoriales, otras veces fragmentos del título porque se ignora lo demás y se espera poder reconstruirlo.
2) canciones, oídas en un anuncio, en una radio, en un trozo de película visto al azar; canciones que probablemente no son las que yo creo, pero me proporcionarán mayor alegría aún cuando consiga encontrarlas.
3) frases, consignas, sentencias, en un cartel, en un libro, pintadas en una pared
4) recetas de cocina, la dirección de una librería o un hotel, listas para el equipaje, boletines oficiales, el precio de una camisa
5) búsquedas que me encargan amigos y conocidos que no tienen internet, desde vuelos baratos a libros sobre hadas
Y luego están las cosas que se anotan:
1) libros, muchos libros, cómics también; a veces con sus autores y editoriales, otras veces fragmentos del título porque se ignora lo demás y se espera poder reconstruirlo.
2) canciones, oídas en un anuncio, en una radio, en un trozo de película visto al azar; canciones que probablemente no son las que yo creo, pero me proporcionarán mayor alegría aún cuando consiga encontrarlas.
3) frases, consignas, sentencias, en un cartel, en un libro, pintadas en una pared
4) recetas de cocina, la dirección de una librería o un hotel, listas para el equipaje, boletines oficiales, el precio de una camisa
5) búsquedas que me encargan amigos y conocidos que no tienen internet, desde vuelos baratos a libros sobre hadas
martes, junio 03, 2008
1) Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian, Dama Sarashina (ediciones Atalanta). La literatura japonesa medieval tiene muchos libros fascinantes, y me parece que éste tiene un tono melancólico muy evocador. También puede ser que sean todos unos lloricas.
2) Continúo viendo la serie británica Hustle, que ya he comentado en otra ocasión. Sigo sosteniendo la misma opinión entusiasta: es divertida y además halagadora, porque te hace sentir que compartes la inteligencia de los personajes.
3) Me han prestado unos discos de Les Luthiers. Nunca los he podido ver en directo, otro vacío más en mis oceánicas carencias. Me resigno con repasar sus discos, compartirlos, y reírme cuando pesco alguna frase suya en una conversación, reconociendo así a otro aficionado.
4) Pendiente de conseguir unos libros de Fred Vargas, Petros Márkaris, Camilleri, para el verano: es casi una tradición (personal) leer novelas policíacas bajo el sol. También en los trenes, pero ésa es otra cuestión.
5) Un artículo que me ha parecido tan bueno que sería criminal perdérselo. Yo creo, se titula. No pierdan más tiempo aquí, y vayan a leerlo, de verdad.
2) Continúo viendo la serie británica Hustle, que ya he comentado en otra ocasión. Sigo sosteniendo la misma opinión entusiasta: es divertida y además halagadora, porque te hace sentir que compartes la inteligencia de los personajes.
3) Me han prestado unos discos de Les Luthiers. Nunca los he podido ver en directo, otro vacío más en mis oceánicas carencias. Me resigno con repasar sus discos, compartirlos, y reírme cuando pesco alguna frase suya en una conversación, reconociendo así a otro aficionado.
4) Pendiente de conseguir unos libros de Fred Vargas, Petros Márkaris, Camilleri, para el verano: es casi una tradición (personal) leer novelas policíacas bajo el sol. También en los trenes, pero ésa es otra cuestión.
5) Un artículo que me ha parecido tan bueno que sería criminal perdérselo. Yo creo, se titula. No pierdan más tiempo aquí, y vayan a leerlo, de verdad.
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