domingo, mayo 06, 2007

1) El forastero cuenta de la nueva temporada de Buffy en cómic (la octava), y yo estoy deseando verla por aquí. Hay que ver lo que cuesta despedirse de algunas series cuando se acaban; no se pierde del todo la esperanza de ver una continuación, un reenganche, lo que sea con tal de ver a los personajes de nuevo en acción, otro giro más en la vieja historia. Hay cierta melancolía en añorar una serie lo bastante como para seguirla incluso más allá de su muerte televisiva.

2) De entre las historietas más punzantes y también más tiernas y surreales: Liniers es Grande y éstas son de mis favoritas de todos los tiempos.
(y los libros se venden también en España)

3) Y Alberto Montt, es Igualmente Grande, con su dibujo redondeado y con caracolillos, sarcástico en ocasiones. Creo que lo descubrí en Carpe Diem, que está en todo. Me gusta mucho esta viñeta, no se la pierdan.

4) Mi dentista me comenta sobre el excelente material de la nueva funda que me ha puesto en una muela, que probablemente me dure toda la vida... y más aún. Y yo le respondo que quedará de mí, tras la incineración, un montón de cenizas y La Muela. Me informa de que en Japón ya prohíben incinerar a quienes tengan fundas de metal en los dientes (tóxico para el ambiente) y continuamos la conversación sobre temperaturas de fusión. Suelo salir de buen humor del dentista, a pesar de la inevitable factura, y creo que todo se debe a la charla, un arte al que no se le suele dar importancia (y es vital).

viernes, abril 27, 2007

1) Saltando de canal en canal, intentando ver algo en la tele (cosa rara en mí), suelto una exclamación: ¡Vaya porquería que echan en todas las páginas!!
Recibo una mirada de perplejidad de los presentes (mi consorte), seguida de ovación al lapsus friqui de la temporada.

2) Doctor Who es una serie tan divertida como comentaba P.Jorge, y éso que sólo estoy empezando a seguirla. Todo lo que sucede es surreal, y el Doctor se desenvuelve con despreocupada melancolía, de ahora en ahora, siempre misterioso y paradójico. Me ha enganchado, aleluya.

3) A falta de algo mejor, mientras me envían El caso Jane Eyre de Jasper Fforde, estoy releyendo a Defoe. Historia general de los robos y asesinatos de los más famosos piratas, una lectura excelente para irse a dormir y tener lindos sueños (justo lo que necesito, porque estoy estudiando áridas materias, que me estragan la imaginación)

domingo, abril 22, 2007

A veces estoy aquí
Paul Valéry
Salmo T., de "El cementerio marino"

" El más escéptico de todos
es el Tiempo,
que con los Noes hace Síes
y con el odio amor
y al contrario.
Y si el río no remonta su fuente,
y si la manzana caída no salta
y se reúne a su rama
es porque te falta paciencia para creerlo. "

jueves, abril 05, 2007

1) Abandono la lectura de novelas. Ni siquiera puedo con Arthur & George de Julian Barnes, que no es exactamente ficción. Sólo soy capaz de leer ensayos o cómic (o releer viejas novelas y, aún éso, con cierto desapego).

2) "Brontosaurus" y la nalga del ministro y El pulgar del panda, de Stephen Jay Gould, me gustarían más si estuviesen mejor traducidas. Hay frases que no sólo no son español, es que son un sinsentido (en varios idiomas).

3) Desánimo total en el seguimiento de series que hace poco me gustaban. Vuelvo mi escéptica mirada hacia unos capítulos de Dr. Who, recién obtenidos, esperando que me devuelvan al mundo de los enganchados.

4) Me he quedado sin internet unos días, y no ha sido el apocalipsis (como dirían en Buffy, "el fin del mundo, ¿otra vez?")

5) tengo que ir a una boda y he comprado ropa convencional (relativamente) para el evento. Ésto sí que es extraño.

domingo, marzo 25, 2007

Escuchado (que no simplemente oído) en la tele, en la noticia sobre los actos de conmemoración de la abolición del comercio de esclavos: las personas salieron de África "para ejercer la esclavitud". Como si fuese una profesión, un oficio, una ocupación. Si no fuese tan serio, me reiría.

Entre ésto (una gota en un mar de despropósitos), y los anuncios de coches con Cortázar de fondo, estoy perdiendo las pocas ganas de ver la tele. De comprarme un coche, ni hablamos, claro.

jueves, marzo 15, 2007

Estoy viendo, por un consejo que leí aquí, la serie de Los Simuladores, pero la argentina, la original y genuina, oigan. A mí me pareció bastante bien la adaptación española, según la fuí viendo en la tv, sin saber que era tal adaptación: tenía un aire atrevido, ambicioso, de meterse a hacer historias con cierto temple, y poner una fotografía y una iluminación decente de una vez (porque en muchas series españolas se ve la misma luz sea mañana o noche, exterior o interior, ni una sombra; y el color bien saturado). Bueno, pues de la serie argentina, efectivamente, es de donde salieron las ideas y el ingenio en las tramas, que son calcadas. Pero tiene un punto extra a favor (en mi opinión es determinante), y es que donde la serie española se detenía, ésta sigue y le da otra vueltita de tuerca: no se para en la corrección, es más crítica socialmente, más incisiva, se moja más. Y una cosa que se agradece: sale gente de clase baja, humilde, incluso pobretona, sin estar retratada como en un sainete. Sin saber muchísimo de la sociedad argentina, creo que sabemos lo bastante por aquí, como para apreciar el realismo de la ambientación y disfrutar del atrevimiento de la apuesta (por momentos, delirante). Es una cosa estupenda, además, el sentido del humor, a veces tierno, a veces negrísimo, que gastan.

domingo, marzo 04, 2007

He tardado casi justamente un año, desde que empecé: Felicítenme, puedo conducir: tengo un papelito y una L verde que lo demuestran, jé.

sábado, febrero 24, 2007

Dicen acerca de la ciudad de Brierfield


Mordor, the evil town in The Lord of the Rings, was reportedly based on the town of Brierfield. JRR Tolkien would often visit the neighbouring town of Fence, where there is a clear ariel view of Brierfield. At the time he was writing the book, Brierfield would have been covered by a large amount of thick, black smoke coming from the factory chimnies. He realised that this was how he envisaged Mordor, and therefore based it on Brierfield.


Algo así:
"Mordor, la malvada ciudad de "El Señor de los Anillos", se basó, según se dice, en la ciudad de Brierfield. JRR Tolkien solía visitar a menudo la vecina ciudad de Fence, desde donde hay una buena vista de Brierfield. En la época en que el autor estaba escribiendo su libro, Brierfield solía estar cubierta por una buena cantidad de humo negro y espeso, procedente de las chimeneas de las fábricas. Se dió cuenta de que así era como se había imaginado Mordor, y, de esta manera, lo basó en Brierfield".

Mordor no es una ciudad, claro está, y me pregunto si hay una competición entre ciudades de la antigua Inglaterra industrial para ver en cuál de ellas se basó JRR Tolkien para crear esa tierra de Mordor donde se extienden las sombras. Mi personalísima opinión es que debió inspirarle, más bien, para la descripción de la Comarca arrasada: la campiña convertida en aglomeración de ladrillo rojo y chimeneas, los ríos sucios...
Tolkien no rendía culto ante el altar del Progreso, y tenía una visión idílica de la vida rural, y en ésto coincide con algunos escritores contemporáneos suyos: el que más conozco, Chesterton.

martes, febrero 13, 2007

Hay series que se ven por diversión, matarratos de cierta calidad y ya está, y otras series se siguen con devoción, cada capítulo hace que estrujemos los cojines del sofá, y cuando acaba una temporada, la volvemos a ver y nos complacemos en los detalles (compulsivamente). Creo que mi afición a las series de Joss Whedon no se va a agotar tan rápidamente, tengo para rato: para mí, ya son un clásico, y vuelvo a ver capítulos donde el vestuario me parece trasnochado, los efectos especiales patéticos, los actores imberbes, y me parecen geniales, divertidos, ocurrentes, emocionantes. Debe ser la adicción, que anula mis capacidades críticas.

Resulta que, últimamente, me resulta difícil seguir una serie con ese invariable entusiasmo, siquiera durante una temporada entera. El suspense puede ser intenso y la curiosidad creciente, pero empieza a traslucirse el típico truco para enganchar: desvelar los datos con cuentagotas, durante varias temporadas, dilatando eternamente el momento de la Gran Revelación. Y me decepciono: ya sé de qué va el asunto. No tengo la actitud precisa para seguir este tipo de series (por éso renuncio enseguida a seguirlas). Se ve que no me gusta que me dosifiquen la información, no soporto el suspense estirándose como chicle, los misterios que nunca se revelan (ni se revelarán): creo que me hacen correr como un borrico tras una zanahoria atada a un palo, quieren obtener mi atención para una serie que, en el fondo, nunca me da lo que promete.

Así que me encuentro sólo con el fugaz entretenimiento de CSI (Nueva York) y The Closer en la tele, y probando aquí y allá (por otros medios, claro). De entre lo que más atrayente parece: Doctor Who. Creo en las series que plantean premisas fantásticas de partida, me gusta el campo de juego de la ciencia ficción. Y he leído opiniones muy buenas, en Mr MacGuffin, o tan entusiastas como este comentario, que bastaría para despertar interés.

jueves, febrero 01, 2007

You scored as Backup (2.0). You seemed to have changed between the first and second episodes, but you are still our favorite badass doggie!


Which Veronica Mars Character Are You?
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Lo confieso: me gusta ver Veronica Mars.
Más allá del atractivo de una ambientación que me recuerda a la añorada Buffy (aún hay veces que espero que Verónica haga uso de su fuerza sobrenatural para hundir una puerta); más allá del entretenimiento del "quién lo hizo" y el desvelamiento de las falsas apariencias, típicos de la trama detectivesca; lo más interesante, de lejos, de la serie, es el uso de la inteligencia: nada de comportamientos erráticos, nada de hormonas cegando del todo el sentido común, la gente es razonable (incluso en exceso, pero para éso es la ficción).
Me gusta ver cómo los personajes usan sus (retorcidos) cerebros para conseguir sus objetivos, me gusta que los objetivos de cada uno sean coherentes con su personalidad, me gusta ver a gente inteligente, como los protagonistas, sacándole partido a su inteligencia, aunque el triunfo que obtengan sea pírrico (no es ésa la cuestión). Son las mismas razones por las que me encanta La gran evasión, del principio al fin, y especialmente porque el fin no es un azucarillo color de rosa.
La pequeña y dura Verónica, con esa madurez completamente impropia de la edad del personaje, avanza, piensa, aplica sus conocimientos y habilidades y consigue lo que buscaba. Aunque nadie dice que lo que buscaba sea bueno, pero es lo justo desde su punto de vista. Y qué gran personaje es el señor Mars, qué tipo tan lleno de matices, tan sutil en su preocupación por su niña, con un sentido del humor tan irónico en medio de los desastres de su vida; además, tiene algunas de las réplicas más agudas de la serie (y éso es decir mucho).

Acabo de darme cuenta de que, salvando las distancias, son casi las mismas razones por las que me estoy enganchando a The Closer. Y mira que empecé a verla con cierta prevención, y hubo episodios que me parecieron largos y enrevesados, pero es que he acabado teniéndole una enorme simpatía a Brenda, su bolso enorme, y su adicción a los dulces (por más que odie a cualquier persona que sea capaz de mantenerse delgada con semejante dieta). Estoy ensayando para dar las gracias como ella, con esa elaborada naturalidad sureña. Temible.

domingo, enero 28, 2007

Florecían nuevos inventos que a veces no se sabía con exactitud para qué servían. Transcurrieron casi cincuenta años entre la invención de la lata de conservas y la del abrelatas. Durante ese medio siglo, los civiles las abrían valiéndose de escoplo y martillo, mientras que los militares utilizaban sus bayonetas. Hubo que lamentar numerosas desgracias personales, pulgares machacados, falanges amputadas, heridas en las manos, etcétera, pero mereció la pena: el Progreso, como todos los dioses, también exige sacrificios humanos
Manual de literatura para caníbales, de Rafael Reig

Fue el artículo titulado La paradoja del ornitorrinco, el que me provocó leer este libro, que me está entreteniendo y divirtiendo tanto. Caníbal que es una.

viernes, enero 19, 2007

Leer será en el futuro un acto de rebeldía, dice Alberto Manguel en esta entrevista (publicada en El País, el 13 de enero). Ya es un acto bastante inconformista, ahora mismo.
De este autor, he frecuentado Una historia de la lectura, gracias a la constante disponibilidad de este libro en la biblioteca pública: ventajas de vivir en ambiente poco bibliófilo, no hay competencia. Y soy afortunada poseedora de otro libro exquisito, que recomiendo a todos los aficionados a la inútil sabiduría de lo raro, Breve guía de lugares imaginarios

Leer peligrosamente es una recomendación que hace Maruja Torres (EPS del 14 de enero) de otra historia de la lectura, de las lectoras más bien, Las mujeres que leen son peligrosas de Stefan Bollmann. Y tiene muy buena pinta.

domingo, enero 14, 2007

 "You're to be dressed as Thursday, sir," said the valet somewhat affably.

"Dressed as Thursday!" said Syme in meditation. "It doesn't sound a warm costume."

"Oh, yes, sir," said the other eagerly, "the Thursday costume is quite warm, sir. It fastens up to the chin."


The Man Who Was Thursday, G. K. Chesterton.

"-Se vestirá de Jueves, señor--dijo el ayuda de cámara amablemente.
-¡Vestirme de Jueves!--dijo Syme, pensativo. --No parece un traje muy confortable
-Oh, sí, señor,--dijo el otro vehementemente, -el traje de Jueves es confortable, señor. Se abrocha hasta la barbilla"

de El hombre que fue Jueves, G. K. Chesterton. Cap. 14

domingo, enero 07, 2007

 La novela de Genji. Esplendor.
Murasaki Shikibu.
Editorial Destino. Versión, comentarios y notas de Xavier Roca-Ferrer.

Se trata del primer volumen del Genji Monogatari, la "Primera Época" o "Esplendor", que narra la vida del príncipe Genji, su juventud, su destierro y su posterior retorno, y su recuperación de la posición en la corte.

La historia de Genji es una historia de encuentros. Y cada encuentro (especialmente los amorosos), cada conversación conlleva una descripción detallada, empezando por las circunstancias previas, el lugar, el clima, la posición de los participantes, sus expectativas y estados de ánimo. Sobre todo, hay verdadera delectación en la descripción de la ropa, los perfumes y las caligrafías. 
La exhibición de tantas delicadezas, tanto frufrú de sedas, tanto intercambio de poesías y cartas de bellos colores, puede parecer un poco estragante, pero acaba siendo un decorado fantástico, una forma de meterse en la época. Es siempre curioso ver de cuánta complicación pueden recubrirse actos sencillos y cotidianos.
En cuanto a las tramas amorosas, debo decir que me han recordado a Jane Austen, y no sólo por la situación de las mujeres, que se ven reducidas a muy pocas opciones al alcance de su iniciativa. Comparten la misma preocupación por la discrección, por el saber estar, por la posición social, por hacerse con un buen partido (aunque en el caso de Genji, el matrimonio no es una finalidad).
Las intrigas siempre animan una historia, sobre todo si sucede entre tantas cortinas y persianas, y con tan poca luz que muchas veces no se sabe ni con quién se está hablando. La sucesión de mujeres cortejadas es larga, a veces un tanto repetitiva, y parece que esa continua búsqueda sea la única finalidad de la vida de un hombre de clase alta, igual que el intercambiar cartas, tocar el koto, perfumar túnicas y leer poesía sea la única finalidad en la vida de las mujeres. 
Y, sin embargo, he seguido leyendo el libro hasta el final, porque, cruzando todos estas descripciones llenas de sofisticación, hay un pulso firme trazando la historia, dándole aliento a cada diálogo y vida a cada personaje. 
El despliegue de personalidades es lo que me parece que puede ser más atractivo para el lector moderno, sus amores, sus rencores y celos, su encanto o su estupidez.

Genji Monogatari
La Novela de Genji
La Historia de Genji