jueves, febrero 10, 2005

Al fin, he vuelto. Sí, ya es mío, todo mío, el bendito cable que me permitirá asomarme a internet. Ah, ahora podré salir de nuevo a alta mar, meterme a curiosear en lo que me apetezca, no depender de cómo esté surtida la biblioteca más cercana, creerme que puedo vencer las limitaciones del lugar donde vivo, sentirme entre los enterados y llenarme de estúpida superioridad, pensar que estoy mejor informada y que éso sirve para algo, en fin, ahora tengo línea y puedo volver a mi ser.
Qué maravillosa sensación al levar anclas.

jueves, febrero 03, 2005

Los problemas caseros ajenos (como las enfermedades ajenas, no nos engañemos) rara vez son interesantes de escuchar. Y los míos, mucho menos.
Así que, sólo dejo anotado que sigo sin noticias de la compañía de cable. La resignación no es una virtud, es un barniz para cubrir un burbujeante resentimiento.

lunes, enero 17, 2005

"Volviendo a Davis, a la madrugada siguiente de salir de Anamaboe, el hombre de la cofa avistó una vela. Hay que decir que mantenían muy buena vigilancia; porque según su código, el primero que descubre una vela, si después es una presa, tiene derecho al mejor par de pistolas que encuentren en ella, además de su parte en el botín, cosa de la que se sienten especialmente orgullosos; a veces han llegado a venderse unos a otros un par de pistolas por treinta libras."

Historia General de los robos y asesinatos de los más famosos piratas, Daniel Defoe
(Libro I, cap. VIII)

martes, diciembre 21, 2004

Algunas buenas razones para despedirme hasta después de estas entrañables fiestas:
1) la instalación de internet por cable tendrá que esperar a enero, cuando puede que pueda pagarla (posibilidad sobre posibilidad)
2) la biblioteca pública de una capital de provincia algo apartada (que es donde ahora vivo) está llena de clásicos y otras obras de referencia para hacer trabajos escolares, pero no se dedica a surtir de gollerías a los caprichosos como yo. Así que nada de cómics, nada de ensayos, ni curiosidades.
3) yo también tengo que viajar, visitar a la familia y rendirme a esas costumbres tradicionales de estas fechas: es mejor no luchar e intentar divertirse

Por fin, mis más gentiles saludos a todos los que se han preocupado por mi bienestar y deseaban que diese señales de vida: estoy bien y agradezco sus atenciones.
Hasta el año que viene.

jueves, noviembre 18, 2004

Pocas personas sabían algo de Basil, y no porque fuera insociable, ni mucho menos, pues si cualquier desconocido hubiera penetrado en sus habitaciones, le habría entretenido con su charla hasta el día siguiente. Pocas personas le conocían, porque al igual que la mayoría de los poetas, podía pasarse sin los demás. Acogía una fisonomía humana con el mismo agrado con que podía acoger una repentina mutación de color en una puesta de sol, pero no sentía la necesidad de acudir a las reuniones, del mismo modo que no experimentaba el menor deseo de alterar las nubes del ocaso.
El Club de los Negocios Raros, G.K. Chesterton

miércoles, noviembre 10, 2004

Mientras espero que llegue el camioncito de la mudanza, sin ordenador propio, ni libros propios, y sin internet, aprovecho la biblioteca pública de este mi nuevo lugar de residencia, y utilizo un ratito de internet (servicio gratuito, pero limitado). Con tanto trajín de acomodarme, apenas si he tenido tiempo de leer, pero he aquí los libros que llevo empezados:
1) Las vidas de Miguel de Cervantes, de Andrés Trapiello
2) El mal de Montano, de Enrique Vila-Matas
3) Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, de Álvaro Mutis (éste lo dejé por la mitad la última vez, así que me quedan por lo menos cuatro novelitas más por leer: es un tomazo contundente, con todas las novelas de este personaje que me gusta tanto)

Intento mantenerme al tanto de lo que cuentan en los blogs que solía leer, pero no doy abasto, y me está entrando síndrome de abstinencia: yo ya usaba internet para casi cualquier consulta, curiosidad o búsqueda. Ahora me encuentro incapaz, falta de recursos ante cualquier pequeña indagación: ya ni me planteo intentarla por los medios más corrientes, la mayoría de las veces abandono ante la perspectiva de asaltar la biblioteca en busca de diccionarios, guías, enciclopedias, boletines y demás. Qué difícil es resolver una duda al momento, por mucho compendio del saber que se tenga a mano.

No tengo más novedades que aportar, ni tiempo de enfrascarme en reflexiones: mi tiempo de conexión casi expira (qué dramático es decir que una hora expira, qué expresión tan barojiana, por otra parte).

miércoles, octubre 27, 2004

Intendencia, de nuevo:
En plena mudanza, con todos mis bienes metidos en cajas (qué poco valen y cuánto me importan), sin posibilidad de disponer de ellos en diez días, sin ordenador, ni radio, ni nada... y supongo que me esperan toda clase de problemas domésticos. Con semejante panorama, comprenderán que me despida hasta dentro de un mes. Pueden imaginar que estoy de vacaciones, que es mucho más bonito e interesante que toda esta confabulación de desastres.
Saludos y hasta pronto

sábado, octubre 16, 2004

Alguien a quien no conocemos íntimamente se refiere a un viejo poema o a un cuento desconocido. Después, otra persona lo menciona y es un placer identificarlo. Más tarde aún, cuando uno lo encuentra en un libro, uno se dice: ¡Ah, es éste!, y uno se queda encantado con la persona que nos lo reveló al principio.
El Libro de la almohada, Sei Shonagon

Pues bien, ésto mismo me ha pasado a mí con este librito, que me he ido topando con menciones y comentarios acerca de él, aquí y allá, hasta que no he resistido más y he ido directamente a comprarlo. Y la persona a la que agradezco el empujón final, es Esstupenda, ya ven, y aquí está su comentario sobre el libro
Bueno, luego también leí una reseña que me gustó, en El Lomo.
Y encima es un librito en edición bolsillo, bastante barato, y la selección y traducción es de Borges y María Kodama (lástima que las notas estén todas al final y haya que leer con el dedo puesto para irlas consultando: es uno de estos libros donde las aclaraciones culturales son necesarias y muy ilustrativas). Me está gustando tanto que empiezo a preguntarme porqué no lo habré leído antes, e incluso le encuentro relación con otras cosas que se me van cruzando, como el comentario sobre Memorias de África que hizo El Forastero hace poco. Porque ambos libros tienen en común el estar hechos de fragmentos, como una colección de impresiones, de detalles, de historias cotidianas mínimas.

Así empieza El libro de la almohada:

En la primavera es el alba. Cuando la luz se desliza sobre las cumbres, sus perfiles se tiñen de rosado y hebras de neblina de púrpura se extienden sobre ellos.
En el estío, lo más bello son las noches, no sólo cuando hay luna sino también en la oscuridad, cuando las luciérnagas vuelan de un lado a otro y hasta cuando llueve, ¡qué hermoso es todo!
En el otoño, lo más bello son las tardes, cuando el sol resplandeciente se hunde cerca del filo de las cumbres y los grajos vuelven volando a sus nidos en bandadas de tres, de cuatro y de dos. Aún más encantadora es una línea de gansos salvajes como manchas en el cielo lejano. Cuando el sol se ha puesto, el corazón se conmueve con el rumor del viento y con el zumbido de los insectos.
En el invierno, lo más bello es la alborada. Es muy bello, por cierto, cuando durante la noche ha nevado; pero es espléndido también cuando la tierra está blanca de escarcha. También es bello cuando no hay nieve o escarcha pero sólo hace mucho frío y los servidores se apresuran de habitación en habitación, atizando el fuego y trayendo carbón. ¡Cómo armoniza todo esto con la estación del año! Cuando se acerca el mediodía y el frío se ha cansado, nadie se toma el trabajo de mantener encendidos los braseros, y sólo quedan unos montones de ceniza blanca
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miércoles, octubre 13, 2004

Intendencia y Logística
Desde que he venido de viaje, las cosas se han precipitado, y ya estoy en plena mudanza, rumbo al sur, y con las preocupaciones que pueden imaginarse. Así que ésto seguirá con la persiana medio cerrada un buen rato más, me temo.
Ya veremos, una vez que me haya instalado en mi nuevo paradero, si puedo o no puedo continuar (haré lo que pueda, porque tengo el vicio metido ya hasta la médula)
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El Viaje
Por una vez que hago un viaje de los buenos, dejaré unas direcciones con información sobre los lugares donde he estado (sitios donde cuentan qué tiempo hace, a cuánto está el cambio, cómo funciona el transporte público y a qué hora se come, que son cosillas de lo más trascendente según se llega a alguna parte)
Sobre Praga en inglés, pequeña guía con sabrosas direcciones de restaurantes (que no hacen falta, porque se come bien en casi cualquier sitio, y total, lo mejor es perderse bien perdido) .
Turismo en Praga, en español, página oficial, con informaciones útiles y una bonita galería de fotos (envídienme, por favor, yo estuve allí y pienso volver)
Transportes públicos de Praga, en inglés, con importantes consejos: qué maravilla es tener un transporte público de verdad, snif, y cómo me gustan los tranvías. No se olviden jamás de picar el billete, éso sí.

Bueno, también he estado en otros sitios:
Viena, página oficial de esta ciudad con tan alto nivel de vida, tanto imperio austrohúngaro, tanta Elisabeth alias Sisi, y tantos alemanes haciendo turismo. Demasiado cara para mi economía, la verdad.

Hungary Tourism, página oficial con lo esencial, en inglés. Cuando tengan dinerito para arreglarla, Budapest será incluso mejor (y yo espero verlo). Preparen sus estómagos para la comida húngara y su paciencia para el carácter húngaro: les parecerá que no han salido de España viéndolos conducir y dónde aparcan, jéjé. Un lugar digno de visitarse.
(Nota: Mis opiniones son puramente personales, subjetivas, y basadas en mi bendita suerte, el clima y la cerveza. ) Fin.


miércoles, septiembre 22, 2004

He leído en la prensa que sale a la venta una nueva versión, ampliada (y conmemorativa), de uno de los mejores discos de rock que jamás haya escuchado. Porque The Clash tienen una discografía como para dar aullidos de entusiasmo, pero London Calling es leyenda.
La noticia me ha parecido un gancho para vendernos un disco que ya tenemos, con la excusa de la reedición, los añadidos y el dvd. Pero ya se sabe que no tenemos voluntad. Y total, yo jamás tuve ese disco en un formato ideal, precisamente, aunque las cintas de casete grabadas fueran el modo normal de escuchar música por aquel entonces (buah, me hago vieja)
Y me voy a escuchar el disco, otra vez y otra vez, que me ha dado un ataque de nostalgia. Sigh.

martes, septiembre 21, 2004

Algunas cuestiones técnicas y dejo la persiana a medio cerrar.

1) Mozilla está bien y me gusta, pero me quedo con mi Avant Browser de siempre. La inercia es imbatible como consejera.

2) Al sobrepasar los cien blogs en el listado de Bloglines, he decidido que está muy bien leer cada vez más cosas (y más variadas), pero mi tiempo es limitado. Así que voy a parar de añadir (ésto seguramente acabe siendo más un buen propósito que una decisión)

3) Me voy de viaje la semana que viene. Como no tengo cámara digital, ni escáner, ni habilidades, les evitaré el verme hinchándome de pastelitos vieneses o en cualquier otra actitud poco edificante.

martes, septiembre 14, 2004

Un nuevo cuento que queda almacenado en las bodegas, listo para ser escanciado y disfrutado: Jack O'Lantern, el hojalatero que engañó al diablo, un cuento del folklore irlandés.

viernes, septiembre 10, 2004

Esa tarde en particular, aunque no fuese recordada por nada más, sería recordada en el lugar por la extraña puesta de sol. Parecía el fin del mundo. Todo el cielo parecía cubierto por un plumaje vívido y palpable; podríamos decir que el cielo estaba lleno de plumas, y de plumas que casi rozaban la cara. En la mayor parte de la bóveda, eran grises, con los más extraños matices de violeta y malva y un rosa nada natural o verde pálido; pero, hacia el oeste, el conjunto, transparente y apasionado, sobrepasaba la descripción, y las últimas plumas color rojo-cálido tapaban el sol, como si fuese algo demasiado bueno para verse. Estaba, todo ello, tan cerca de la tierra que expresaba nada menos que un violento secretismo. La misma esfera celeste parecía ser un secreto. Se expresaba esa espléndida pequeñez que es el alma del patriotismo local. El cielo mismo parecía pequeño.

This particular evening, if it is remembered for nothing else, will be remembered in that place for its strange sunset. It looked like the end of the world. All the heaven seemed covered with a quite vivid and palpable plumage; you could only say that the sky was full of feathers, and of feathers that almost brushed the face. Across the great part of the dome they were grey, with the strangest tints of violet and mauve and an unnatural pink or pale green; but towards the west the whole grew past description, transparent and passionate, and the last red-hot plumes of it covered up the sun like something too good to be seen. The whole was so close about the earth, as to express nothing but a violent secrecy. The very empyrean seemed to be a secret. It expressed that splendid smallness which is the soul of local patriotism. The very sky seemed small.
The Man Who Was Thursday G. K. Chesterton

Esta es una buena descripción de un atardecer (probablemente con algún error de traducción, culpa mía y sólo mía), que puede ser adecuado para estas fechas. Están los cielos revueltos.
Siempre me ha parecido que transmitir las impresiones ante un paisaje o un estado de la atmósfera, es bien difícil y que, a menudo, se cae en la cursilería, en lo tópico, o en lo grandilocuente. Bueno, Chesterton siempre fue un exaltado, pero a mí me gusta.
Si saben de algún pasaje descriptivo estupendo, no se priven de participar, como en un juego: proponga un paisaje...

lunes, septiembre 06, 2004

Música, internet y propiedad, un interesante artículo de Manuel Castells, que abunda en el tema del libro Cultura Libre o Liberen la cultura de Lawrence Lessig (en este enlace puede descargarse la traducción, lista para leer, de la obra completa, copyleft). He leído el libro, y me ha parecido interesante, sobre todo esa panorámica histórica que hace sobre inventos, desde la radio FM al vídeo, que causaron tan malas reacciones en los detentadores del monopolio de derechos de autor.
Es muy interesante el aviso acerca de que el dominio público se ve cada vez más reducido e incluso corre peligro de desaparecer, ya que cada vez se prorrogan más los derechos de autor: tal como están las cosas, hay que remontarse a autores de antes de los años treinta para poder publicar sus obras libremente. El llamamiento a cambiar de mentalidad y defender el patrimonio cultural de todos es lo más útil del libro. Porque, por lo demás, está escrito desde y para una óptica estadounidense, basándose en los precedentes legales y demás detalles de su cultura. Claro que éso es lo habitual en otros ensayistas del país, incluído Michael Moore, y nadie lo encuentra extraño.

El caso es que, ahora que lo tengo impreso, creo que contribuiré a su difusión prestándolo, tal como permite la licencia: atentos, que dentro de poco necesitaremos permiso escrito del autor para prestar sus obras, porque ¿Qué se ha creído, que al comprar un libro o un disco adquiere derecho a usarlo como le plazca?, pues no, nada de éso.
Mi pesadilla futurista favorita no tenía exactamente este aspecto, pero se le parece bastante. Fahrenheit 451, cómo has cambiado y qué miedo me das.

miércoles, septiembre 01, 2004

Desde sueño me condujo a La peor banda del mundo. El quiosco de la utopía, un cómic de José Carlos Fernandes, lleno de referencias literarias a ritmo de blues: de Borges a Kafka, pasando por Pessoa.
Evidentemente, es melancólico. Pero me gustó muchísimo, porque también tiene esos reflejos de surrealismo en medio de la cotidiana burocracia. Y el dibujo, en tonos sepia, de película antigua, de hombres con traje y sombrero y rostros característicos, de tranvías, de calles de expresionismo lisboeta.
Y siempre se puede jugar a buscar las referencias, en los nombres de las tiendas, en los carteles de las calles. Leopoldo e Isidoro Nazca pasando ante el establecimiento llamado "Funes, souvenirs". Jéjé. Ese joven kafkiano aquejado de irrealidad crónica.
En fin, con lo mal que ando de dinero (como siempre) y ahora tendré que comprármelo. Sigh.
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Discos que estoy escuchando (con gusto):
1) Tyrannosaurus Hives, The Hives
2) Permission to land, The Darkness
3) Splinter, The Offspring
4) Take a Break, Me First & The Gimme Gimmes
5) Bring Em In, Mando Diao