miércoles, noviembre 05, 2003

En las alianzas que sólo se hacen en un aspecto, no se ha de proveer más que a las imperfecciones que a ese aspecto interesan. No puede importar a qué religión pertenece mi médico o mi abogado. Esa consideración nada tiene que ver con los oficios de la amistad que me deben. Y lo mismo ocurre con la relación doméstica que establecen conmigo los que me sirven. Y poco me interesa de un lacayo que sea casto; quiero que sea diligente. Y no temo tanto a un muletero jugador como a uno imbécil, ni a un cocinero blasfemo como a uno ignorante. No me meto a decir lo que se ha de hacer en el mundo, otros métense ya bastante, sino lo que yo hago.
XXVIII De la amistad
Michel de Montaigne

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