sábado, febrero 24, 2007

Dicen acerca de la ciudad de Brierfield


Mordor, the evil town in The Lord of the Rings, was reportedly based on the town of Brierfield. JRR Tolkien would often visit the neighbouring town of Fence, where there is a clear ariel view of Brierfield. At the time he was writing the book, Brierfield would have been covered by a large amount of thick, black smoke coming from the factory chimnies. He realised that this was how he envisaged Mordor, and therefore based it on Brierfield.


Algo así:
"Mordor, la malvada ciudad de "El Señor de los Anillos", se basó, según se dice, en la ciudad de Brierfield. JRR Tolkien solía visitar a menudo la vecina ciudad de Fence, desde donde hay una buena vista de Brierfield. En la época en que el autor estaba escribiendo su libro, Brierfield solía estar cubierta por una buena cantidad de humo negro y espeso, procedente de las chimeneas de las fábricas. Se dió cuenta de que así era como se había imaginado Mordor, y, de esta manera, lo basó en Brierfield".

Mordor no es una ciudad, claro está, y me pregunto si hay una competición entre ciudades de la antigua Inglaterra industrial para ver en cuál de ellas se basó JRR Tolkien para crear esa tierra de Mordor donde se extienden las sombras. Mi personalísima opinión es que debió inspirarle, más bien, para la descripción de la Comarca arrasada: la campiña convertida en aglomeración de ladrillo rojo y chimeneas, los ríos sucios...
Tolkien no rendía culto ante el altar del Progreso, y tenía una visión idílica de la vida rural, y en ésto coincide con algunos escritores contemporáneos suyos: el que más conozco, Chesterton.

martes, febrero 13, 2007

Hay series que se ven por diversión, matarratos de cierta calidad y ya está, y otras series se siguen con devoción, cada capítulo hace que estrujemos los cojines del sofá, y cuando acaba una temporada, la volvemos a ver y nos complacemos en los detalles (compulsivamente). Creo que mi afición a las series de Joss Whedon no se va a agotar tan rápidamente, tengo para rato: para mí, ya son un clásico, y vuelvo a ver capítulos donde el vestuario me parece trasnochado, los efectos especiales patéticos, los actores imberbes, y me parecen geniales, divertidos, ocurrentes, emocionantes. Debe ser la adicción, que anula mis capacidades críticas.

Resulta que, últimamente, me resulta difícil seguir una serie con ese invariable entusiasmo, siquiera durante una temporada entera. El suspense puede ser intenso y la curiosidad creciente, pero empieza a traslucirse el típico truco para enganchar: desvelar los datos con cuentagotas, durante varias temporadas, dilatando eternamente el momento de la Gran Revelación. Y me decepciono: ya sé de qué va el asunto. No tengo la actitud precisa para seguir este tipo de series (por éso renuncio enseguida a seguirlas). Se ve que no me gusta que me dosifiquen la información, no soporto el suspense estirándose como chicle, los misterios que nunca se revelan (ni se revelarán): creo que me hacen correr como un borrico tras una zanahoria atada a un palo, quieren obtener mi atención para una serie que, en el fondo, nunca me da lo que promete.

Así que me encuentro sólo con el fugaz entretenimiento de CSI (Nueva York) y The Closer en la tele, y probando aquí y allá (por otros medios, claro). De entre lo que más atrayente parece: Doctor Who. Creo en las series que plantean premisas fantásticas de partida, me gusta el campo de juego de la ciencia ficción. Y he leído opiniones muy buenas, en Mr MacGuffin, o tan entusiastas como este comentario, que bastaría para despertar interés.

jueves, febrero 01, 2007

You scored as Backup (2.0). You seemed to have changed between the first and second episodes, but you are still our favorite badass doggie!


Which Veronica Mars Character Are You?
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Lo confieso: me gusta ver Veronica Mars.
Más allá del atractivo de una ambientación que me recuerda a la añorada Buffy (aún hay veces que espero que Verónica haga uso de su fuerza sobrenatural para hundir una puerta); más allá del entretenimiento del "quién lo hizo" y el desvelamiento de las falsas apariencias, típicos de la trama detectivesca; lo más interesante, de lejos, de la serie, es el uso de la inteligencia: nada de comportamientos erráticos, nada de hormonas cegando del todo el sentido común, la gente es razonable (incluso en exceso, pero para éso es la ficción).
Me gusta ver cómo los personajes usan sus (retorcidos) cerebros para conseguir sus objetivos, me gusta que los objetivos de cada uno sean coherentes con su personalidad, me gusta ver a gente inteligente, como los protagonistas, sacándole partido a su inteligencia, aunque el triunfo que obtengan sea pírrico (no es ésa la cuestión). Son las mismas razones por las que me encanta La gran evasión, del principio al fin, y especialmente porque el fin no es un azucarillo color de rosa.
La pequeña y dura Verónica, con esa madurez completamente impropia de la edad del personaje, avanza, piensa, aplica sus conocimientos y habilidades y consigue lo que buscaba. Aunque nadie dice que lo que buscaba sea bueno, pero es lo justo desde su punto de vista. Y qué gran personaje es el señor Mars, qué tipo tan lleno de matices, tan sutil en su preocupación por su niña, con un sentido del humor tan irónico en medio de los desastres de su vida; además, tiene algunas de las réplicas más agudas de la serie (y éso es decir mucho).

Acabo de darme cuenta de que, salvando las distancias, son casi las mismas razones por las que me estoy enganchando a The Closer. Y mira que empecé a verla con cierta prevención, y hubo episodios que me parecieron largos y enrevesados, pero es que he acabado teniéndole una enorme simpatía a Brenda, su bolso enorme, y su adicción a los dulces (por más que odie a cualquier persona que sea capaz de mantenerse delgada con semejante dieta). Estoy ensayando para dar las gracias como ella, con esa elaborada naturalidad sureña. Temible.